Conjunto monumental del Valle de Cuelgamuros
Madrid
602 cuerpos hallados y 25 devueltos a las familias en los trabajos de exhumación del Valle de los Caídos
Por el momento, el equipo forense ha investigado ya las plantas cero, uno, dos y tres de la capilla del Santo Sepulcro
Los trabajos de exhumación en el Valle de los Caídos siguen su curso tres años después de que dieran comienzo. En este sentido, las labores realizadas han conseguido hallar un total de 602 cuerpos procedentes de las 21 localidades sobre las que hay solicitudes, de los cuales tan solo 25 han podido ser identificados y entregados a sus familiares.
Al mando de estos trabajos se encuentra el antropólogo y forense español Francisco Etxeberria, que en recientes declaraciones a EFE ha reconocido que su previsión es que poco a poco se puedan entregar más cuerpos a las familias pertinentes, aunque tiene presente todas las dificultades que entraña esta labor.
«Considero que estamos casi por encima de lo que estaba previsto, porque pensábamos que el tema iba a ser casi un imposible», comenta Etxeberria, que aclara que solo pueden buscar las cajas con restos reclamados por familiares.
En este sentido, el forense, que lidera un equipo compuesto por otros seis profesionales dedicados a la arqueología y antropología, asegura que hay «serias expectativas» de aumentar el número de identificados, ya que están a la espera de los análisis genéticos de decenas de cuerpos.
Así son los trabajos de exhumación
El proceso para llevar a cabo estas labores con el rigor necesario se puede definir como «muy complicado». Todo empieza por la propia localización de restos, ya que están guardados en cajas apiladas en criptas tras las ocho capillas de la basílica, algunas de ellas con cinco alturas.
Por el momento, el equipo que lidera Etxeberria ha investigado ya las plantas cero, uno, dos y tres de la capilla del Santo Sepulcro, en la que hay más peticiones de familiares, y queda pendiente la cuarta planta, además de otras cinco capillas.
«La obligación es buscar los cuerpos, pero que los encontremos es otra cosa», afirma Etxeberria. De esta forma, cuando consiguen localizar las cajas, las sacan del columbario y las llevan al laboratorio forense instalado en la propia basílica del Valle, junto a las capillas, donde hacen los primeros análisis y fotografías.
Finalmente, seleccionan unas muestras de material que sacan del lugar para su análisis genético a cargo del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, con el fin de devolver los cuerpos a las familias a través de un proceso despacio, pero con un metodología muy clara y controlada.