Un coche calcinado en un camino cercano al pantano de San Juan, en Pelayos de la Presa
Entrevista al alcalde de Pelayos de la Presa
El drama del Madrid arrasado por el fuego: «Ahora mismo esto es una zona de guerra»
«Algo no se está haciendo bien porque los montes son un polvorín y no hemos sido capaces de apagar un incendio que casi nos come a todos»
El pantano de San Juan, uno de los motores económicos de Pelayos de la Presa, afronta un futuro incierto
Antonio Sin Hernández es el alcalde de Pelayos de la Presa, una de las muchas localidades afectadas por los incendios de la pasada semana. El primer edil recibe a El Debate en el ayuntamiento desde donde le acompañamos en un trayecto de menos de dos minutos en coche para llegar hasta el punto donde lograron detener las llamas. A las mismas puertas del pueblo, en un escenario nigérrimo donde antes todo era verde, Antonio nos explica cómo se han vivido estos días tan angustiosos.
–¿Cómo ha sido esta última semana en Pelayos de la Presa y cómo la han vivido los vecinos afectados por las llamas?
–Esto ha sido un incendio pavoroso que nos ha destrozado el entorno, así como muchas viviendas y muchas parcelas de gente que vive aquí y de gente que como segunda residencia ha elegido nuestro pueblo. Lo primero fue protegernos del fuego, de todos los incendios que hemos tenido alrededor, que nos han tenido confinados. Porque Pelayos estaba la mitad confinado y la otra mitad evacuado. Hemos gestionado los problemas que ha supuesto el mantener el pueblo vivo y mantener a la gente en condiciones y, a partir de ahí, pues hemos empezado a reconstruir todo lo que se ha dañado. Y en estos momentos en ese trabajo estamos.
Antonio Sin Hernández, alcalde de Pelayos de la Presa
–Se han quemado muchas casas, algunas completamente y en otras con más suerte solo ha ardido la parcela y no las construcciones. ¿Qué viviendas han sido las más afectadas?
Las plantas arizónicas han hecho mucho daño porque es un tipo de arbusto que arde con una gran potencia y es verdad que muchas de las casas que tenían arizónicas han sufrido muchísimos más daños que las que tenían otro tipo de vallas.
–¿Cómo se gestiona desde el puesto de alcalde que una parte del pueblo esté evacuado y no sepan cuándo volver? ¿Se ponen directamente en contacto con usted los vecinos?
–Claro, sí. Somos un municipio pequeño, somos 3.400 habitantes y toda la gente que vive aquí o tiene mi teléfono o lo consigue. Yo he tenido millones de llamadas, millones de WhatsApp... Y sí, mucha gente se ha puesto en contacto con nosotros, con mi equipo de gobierno. Los que estaban dentro, con la problemática de estar dentro. Hubo un momento que tuvimos el problema de que no teníamos medicinas; hubo que gestionar que la farmacéutica viniera al pueblo; suministrar a los supermercados; que entrara el director del banco y poder tener un cajero... Y por otro lado, estar pendientes de la gente que teníamos fuera, que estaba en los polideportivos de Brunete, Villaviciosa, Las Rozas, Leganés..., que por cierto han sido tratados de maravilla por la gente de todos estos ayuntamientos. Estamos infinitamente agradecidos.
–¿Cómo está siendo la vuelta a la rutina de los vecinos del pueblo?
–La gente que ha venido y no ha tenido daños está viviendo de manera más o menos normal, más allá de estar horrorizados porque están viendo lo que se ha perdido, que es el paraíso donde vivían. Y la gente que ha llegado a casa y se ha encontrado con su casa quemada o con su parcela destruida de muchos años de trabajo y esfuerzo para tener tu chalecito, con tus cosas, para poder venir a disfrutar o para vivir y que eso se haya ido todo al traste, pues imagínate, situaciones complicadísimas y mucha gente que lo está pasando realmente mal.
Aquí no se han hecho las cosas bien porque si se hubieran hecho bien no tendríamos el incendio más grande de la historia de España
–¿Sabe cuánto tiempo va a costar que se recuperen los bosques que han ardido? ¿Les han dado alguna estimación?
–No lo sabemos, pero ese tipo de bosques, de pinares, pues a lo mejor necesitan 50 años. 50 años si se trabaja bien y se plantean las cosas bien y se hacen las cosas bien. Si no se hacen bien, ni se sabe... Aquí no se han hecho las cosas bien porque si se hubieran hecho las cosas bien no tendríamos el incendio más grande que ha tenido la historia de España. Cuando se supone que estamos en la época de la tecnología, recursos, información..., pero algo no se está haciendo bien porque los montes son un polvorín y no hemos sido capaces de apagar un incendio que casi nos ha comido a todos.
–Para toda la gente que nos ve y que se pregunta, ¿cómo podemos ayudar a los vecinos de Pelayo de la Presa? ¿Qué es lo más útil ahora mismo a nivel de ayuda?
–Hay mucha gente que necesita ayuda y hay gente que la ofrece. A través del ayuntamiento lo estamos intentando canalizar, pero todo tiene que ser organizado. Aquí no pueden venir un autobús, plantarse en la puerta del ayuntamiento y decir '¿qué hago?'. No. Tiene que ser a base de poner en contacto a la gente, qué necesita y cómo.
La verdad es que a través de la Comunidad de Madrid nos están poniendo todo tipo de ayudas y recursos para ayudar a los damnificados y también para todo el trabajo que nos queda por delante. Iberdrola están trabajando a tope. El Canal de Isabel II, desde un principio hemos tenido agua, no hemos tenido problemas. Sigo echando en falta a Telefónica de vez en cuando, y lo digo y lo pongo en altavoz porque las otras compañías sí han echado el resto, y ellos son más duros de pelar y si no ponemos las redes en funcionamiento la gente no tiene fibra y no puede seguir trabajando, todo el teletrabajo que se ha venido a estas zonas... es importante.
Ahora mismo esto es una zona de guerra
–El pantano de San Juan es un motor económico de toda esta región. ¿Cómo ha afectado el incendio? ¿Cuándo se va a permitir retomar la actividad de los negocios? ¿Le han comunicado cuándo va a reabrir al baño?
–El pantano también, como en todo del incendio, ha sido aleatorio. Ha quemado algunos embarcaderos y chiringuitos y otros no. La situación ahora mismo es de prohibición del baño, primero por el tema de la calidad del agua, segundo porque la zona tiene, como podéis ver, mucho quemado y es un polvo que se pone en el aire y no es bueno de ninguna manera a nivel salubre, y tercero porque ahora mismo esto es una zona de guerra. Yo lo llamo así porque es lo que me parece en determinados sitios. Entonces, aquí ahora mismo es muy difícil que podamos asumir una cantidad de visitantes cuando la situación es crítica.
Es cierto que entiendo que cuanto antes habrá que dejar que los comercios o los embarcaderos que puedan vuelvan a tener la actividad para que esos negocios no se vayan al traste y se hundan. Y luego cuando se den las condiciones suficientes para poder volver al baño, pues habrá que dejar otra vez que se vuelva al baño, pero cuando se den las condiciones.