Plaza Mayor de Madrid
Reportaje
Así afrontan la canícula de agosto los hosteleros de la Plaza Mayor de Madrid: «El calor pica mucho»
Las temperaturas durante esta época del año llegan e incluso superan los 40 grados. «Sobre todo, aquí, en la Plaza Mayor, que hasta que se esconde el sol, el calor se concentra mucho más. Baja, sube, sube, baja… y cuando pega, pega», asegura un camarero
Madrid es una ciudad magnífica. Edificios imponentes, oferta de todo tipo, gente amable y todo lo bueno que nos podamos imaginar. Sin embargo, como todos los lugares del mundo, tiene algunos inconvenientes, y uno de ellos es el calor. Las temperaturas en los meses de verano llegan e incluso sobrepasan los 40 grados, lo que provoca que pasear por la calle roce la angustia.
El centro, que durante todo el año cuenta con miles de locales y turistas, se convierte en una especie de ‘olla’ durante la temporada estival. El calor, dicho por el trabajador de un bar de la Plaza Mayor, «pica mucho». «Yo llevo aquí solamente dos días, vengo desde Vigo y, más allá de que aquí hay mayor temperatura, el calor es más seco», cuenta el hombre mientras descansa tranquilamente bajo una de las sombrillas de su establecimiento.
Quienes no trabajamos en el exterior, tendemos a exclamar durante estos meses los clásicos tópicos una vez que pisamos la calle: «Esto no hay quien lo aguante», «aquí no hay quien pare», «esto es un infierno»… pero no pensamos en aquellos que tienen que soportar el sol pegándoles en la cara durante varias horas seguidas.
Aunque algunos de ellos creen que cada año va a peor y otros que esto ha sido así «toda la vida», la gran mayoría coincide en que no es agradable. «Esto es como todos los años, yo llevo 62 en Madrid y siempre ha sido así. A lo mejor, los días de calor extremo duran más y quizá empecemos antes, pero a los cuarenta, cuarenta y tantos grados llegamos siempre. Este está durando un poco más, pero de finales de junio a principios de septiembre, de los 35 no se baja», relata otro camarero.
Plaza Mayor de Madrid
«Cada año hace más calor, sobre todo en el centro, que al ser piedra y ser un calor seco se nota más que en otros sitios. Cada vez empieza antes, pero a finales de julio y agosto es infernal. Sobre todo, aquí, en la Plaza Mayor, que hasta que se esconde el sol, el calor se concentra mucho más. Baja, sube, sube, baja… y cuando pega, pega», dice a El Debate un empleado de un bar.
¿Cómo aguantan el calor?
Una de las respuestas que más se escuchan cuando se pregunta a los trabajadores sobre cómo afrontar este calor es que «se aguanta como se puede». Del calor no se puede huir, no es como el frío, o por lo menos en España, que si te abrigas mucho puedes estar a gusto. De todos modos, siempre hay maneras.
«Mantenernos siempre bien hidratados y si encontramos un momento en el que no haya muchos clientes, ponernos bajo la sombra», cuenta otro de ellos. Bien es cierto que prácticamente todos los bares de la zona cuentan con los llamados nebulizadores de agua, aparatos que se colocan por dentro de las sombrillas y que expulsan microgotas de agua que se evaporan rápido en el aire, lo que baja el calor de la terraza sin mojar a la gente.
Terraza en la Plaza Mayor de Madrid
Esto ayuda mucho a los camareros y a los clientes, que, aunque algo menos, también sufren el calor. «Yo vivo en la sierra y estamos dos o tres grados por debajo, sobre todo por la noche se nota mucho. Aquí, en el centro, no hay quien lo aguante. Insoportable», dice un hombre que paseaba por la plaza.
Queda poco más de un mes de verano y el calor, en las próximas semanas, irá remitiendo.