El delegado del Gobierno de España en la Comunidad de Madrid, Francisco Martín
Madrid
El delegado del Gobierno muestra ahora «todo el respeto» a las protestas por Ceuta tras intentar boicotearlas
El delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, ha expresado ahora «todo el respeto» a quienes «legítima y pacíficamente» protestan «por la causa que consideren», en este caso, por la nefasta gestión del Gobierno de Pedro Sánchez en la crisis desatada en Ceuta tras la invasión de 80.000 personas el pasado mes de julio, después de haber tratado de boicotear las marchas.
Martín se ha pronunciado en estos términos no sin antes condenar los «actos violentos sucedidos al término de las concentraciones en Madrid». Una condena en plural, aunque realmente sólo se produjeron altercados tras la protesta frente al Congreso de los Diputados.
En concreto, esa concentración convocada por ciudadanos ceutíes -que no fue la más multitudinaria, que se dio cita en Cibeles con Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal a la cabeza-, se saldó con cuatro personas detenidas, dos de ellos menores, por desórdenes y atentado contra la autoridad, y cuatro policías heridos, tres de ellos leves y uno que anoche aún estaba pendiente de valoración.
«Mi deseo de una pronta recuperación a los policías nacionales heridos y el máximo agradecimiento por su trabajo a todas las y los servidores públicos de los servicios de seguridad y emergencias. También a los profesionales de los medios de comunicación que han vuelto a ser hostigados», ha escrito el delegado en su perfil de 'X'.
Además, ha agregado que «la violencia nunca es el camino y, quienes a diario la azuzan, son también responsables».
Todo ello, después de haber protagonizado una fuerte polémica horas antes de la concentraciones, convocadas en toda España, por una comunicación a los ayuntamientos madrileños en la que no autorizaba las manifestaciones.
Tras el aluvión de indignación desatado, la delegación trató de matizar su postura asegurando que se trataba de un tecnicismo jurídico porque los ayuntamientos no tienen derecho de reunión y, por tanto, las concentraciones debían contemplarse como «actos institucionales».
Sin embargo, los convocantes creen que fue un intento de asustar y de sembrar la confusión para desmovilizar a la ciudadanía. Algo que estuvo lejos de ocurrir, porque la respuesta fue masiva y el clamor de apoyo a Ceuta y contra la gestión de Sánchez se escuchó en cada plaza de España.