«Puerta Europa» desafía las leyes de la gravedadArquitectura y Diseño

Madrid

30 años de las torres inclinadas que cambiaron el 'skyline' de Madrid con sus 115 metros de altura

Conocidas popularmente como las Torres KIO, el nombre de la principal empresa accionista del grupo promotor, los edificios comenzaron a levantarse en 1990 y se inauguraron en 1996

Los edificios altos y rascacielos representan en su mayoría el poder económico, la ambición tecnológica y la identidad visual de las metrópolis modernas. Las torres altas se convierten en centros de negocio que concentran oficinas de grandes empresas y bancos. Ante la escasez de suelo urbano, construir hacia arriba es la solución para albergar a miles de personas y negocios.

El crecimiento vertical es hoy una de las estrategias urbanísticas más relevantes para construir ciudades sostenibles, compactas y eficientes. El suelo es un recurso limitado, especialmente en grandes capitales como Madrid. La edificación en altura permite agrupar sedes corporativas en menos superficie de terreno, liberando espacio para zonas verdes y viales públicos.

Dos icónicos rascacielos inclinados en MadridWikipedia

Singular inclinación

En este contexto, uno de los puntos históricos de entrada o salida de la villa de Madrid tiene como protagonistas a dos torres que llaman la atención desde el momento en que se empiezan a divisar. Una llamativa pareja de rascacielos ubicada en Plaza Castilla se ha convertido en todo un hito arquitectónico de la capital. Las dos torres, simétricas con respecto al eje del Paseo de la Castellana, forman una especie de puerta futurista que desafía las leyes de la gravedad.

Las torres KIO en construcción, Plaza CastillaArchivo

Más allá de su altura, dimensión o sus colores, lo que llama la atención una vez reparas en ellas es su singular inclinación, que se antoja casi imposible, provocando que cada una de las plantas sea distinta a las demás, ya que los límites del espacio se van desplazando respecto al núcleo central de ascensores. Su inclinación no fue solo estética, se diseñaron así para desviar el peso hacia los lados y no dañar las infraestructuras subterráneas del metro y los túneles que pasan justo por debajo de la plaza. Debido a la forma diagonal del edificio, sus ascensores no pueden recorrerlo hasta la última planta; por ello, algunos elevadores solo llegan hasta la planta 13, y otros parten de esta hasta la 27. En total, cada una de las torres cuenta con ocho ascensores.

«Puerta de Europa»

Conocidas popularmente como las Torres KIO, el nombre de la principal empresa accionista del grupo promotor, los edificios comenzaron a levantarse en 1990 según el diseño del estudio neoyorquino John Burgee Architects y quedaron finalizados en otoño de 1995. Las dos torres gemelas, que conforman la llamada «Puerta de Europa», se inauguraron en 1996 y son de cristal, granito y metal, inversamente simétricas, destacando su inclinación de 15º respecto a la vertical. Constituyen los primeros rascacielos inclinados que se edificaron en el mundo, con una altura de 115 metros y 26/27 plantas, dependiendo de si se incluye la planta baja o técnica. La superficie total construida entre ambas torres es de 125.000 m².

Puerta de San Vicente en 1874Arte en Madrid

La tradición de las puertas urbanas en la capital española proviene de la época en la que la villa era una ciudad amurallada. La Puerta del Sol, la Puerta de Guadalajara o la Puerta de la Vega, hechas en el siglo XII, fueron ejemplo de ello. Posteriormente, al desarrollarse urbanísticamente la ciudad, las puertas pasaron a ser elementos conmemorativos, alegóricos, como la Puerta de San Vicente (1726), o la bellísima Puerta de Alcalá (1764) en el Parque de El Retiro.

El origen de las puertas medievales responde principalmente a la necesidad de defensa militar y control de acceso en una época de constantes conflictos, evolucionando desde la arquitectura clásica romana y visigoda. Las fachadas de los dos rascacielos más reconocibles del skyline de Madrid están compuestas únicamente por acero y cristal y presentan un diseño en el que se combinan vidrio, aluminio y acero inoxidable.

La estructura con núcleo de hormigón armado vertical es capaz de soportar 35.000 toneladas. Por otra parte, los elementos triangulares perimetrales le aportan rigidez a la estructura y evitan que surjan deformaciones, por eso «las cruces de las fachadas laterales» y «la vertical remarcada» en las fachadas principales. Y para que el peso final no se vuelque, hay cables que unen la parte alta de las torres con un contrapeso subterráneo de 14.400 toneladas, ubicado al lado opuesto de la inclinación. El núcleo central soporta el 80 % de las cargas y la estructura metálica perimetral soporta el 20 %. A su vez, el contrapeso y los cables soportan las cargas horizontales.

Detalle de la fachadaWikipedia

Escenario de películas

La «Puerta de Europa» actúa como un hito visual y un portal monumental en el paisaje urbano del norte de Madrid. Tiene una función simbólica muy marcada y heredada de la tradición de las antiguas puertas urbanas de la ciudad, pero adaptada a la escala de la metrópoli moderna y viaria. Su relevancia en la ciudad de Madrid ha hecho que sea protagonista en diferentes disciplinas artísticas. Las torres se convirtieron en escenario de películas tales como «El día de la bestia» aún en construcción y con un papel relevante, y en «Torrente 3: El Protector», del director Antonio Segura. Un avión se estrella contra estos famosos edificios inclinados, escena que funciona como una parodia de los atentados del 11 de septiembre en Nueva York. Otros famosos directores como Pedro Almodóvar y Alejandro Amenábar también les han dado protagonismo en Carne trémula y Abre los ojos, respectivamente.

Las Torres KIO en el tramo final de «El día de la bestia»Cine

Los dos rascacielos no son realmente gemelos idénticos: más allá de los logos de CaixaBank y Realia que lucen en sus costados –empresas que hoy en día son las propietarias de cada uno de los edificios–, se diferencian también por el color del helipuerto que tienen en su azotea: la torre oeste, conocida con el nombre de Torre Europa I, lo tiene pintado de azul y la otra, la Torre Europa II, de rojo.

No hay representación del perfil urbano capitalino que no las incorpore en lugar destacado como elemento diferencial de la ciudad, característica o atributo único que hace que estos dos edificios resulten diferentes y aporten un valor genuino. Su inclinación hacia el centro de la avenida se pensó para recrear una gigantesca y moderna puerta de acceso al norte de Madrid.