Imagen de archivo de coches a gran velocidad
Comunidad de Madrid
Acelerones, trompos y derrapes: las carreras ilegales se repiten en San Fernando de Henares cada fin de semana
Los participantes se reúnen generalmente los viernes y sábado para celebrar estas actividades en las que compiten todo tipo de vehículos
Derrapes, giros a gran velocidad, motores al máximo, decenas de personas vitoreando... Este es el ambiente que se vive de manera habitual los fines de semana en el polígono industrial de San Fernando de Henares, en Madrid, con la celebración de carreras ilegales.
Según ha confirmado Telemadrid, estas concentraciones se conocen popularmente como «kedadas», y se tratan de competiciones entre jóvenes que miden su velocidad poniendo a prueba unos vehículos nada preparados para ello.
Los participantes se reúnen generalmente los viernes y sábado para celebrar estas carreras, y compiten con todo tipo de vehículos que realizan maniobras en el pavimento del polígono. Posteriormente, los asistentes al espectáculo suben lo sucedido a redes sociales, donde se difunden diferentes vídeos.
Por otro lado, además del evidente peligro que conlleva esta actividad, uno de los mayores problemas que nace de estas carreras ilícitas es la basura que se genera a posteriori. Estos residuos ensucian una zona que ya de por sí queda perjudicada por la acción de los coches.
Estas quedadas suelen ser más propensas a darse cuando hay buen tiempo y, generalmente, son organizadas a través de las redes sociales, haciendo llamamientos que pueden llegar a ser multitudinarios.
Más en Madrid
Estas concentraciones no son exclusivas de San Fernando de Henares, ya que son habituales en más puntos de España, incluyendo Madrid. En 2024, por ejemplo, se captaron varias imágenes de una serie de vehículos circulando a 300 kilómetros por hora en plena M-50.
En esa ocasión, igual que ocurre con las carreras de San Fernando de Henares, el espectáculo contaba con personas preparadas para esquivar a la policía. Y es que los organizadores tenían su propio sistema de vigilancia, que consistía en tener a varios amigos apostados en diferentes zonas de la M-50 para dar la voz de alarma si se presentaban los agentes.
Por último, una de las claves de estos eventos es que muchos cambian la matrículas de sus coches para no ser pillados y, así, poder presumir con más libertad en redes sociales de esta actividad sumamente peligrosa.