Lourdes y Ana Serrano, hijas del  fundador de la librería Pérgamo

Lourdes y Ana Serrano, hijas del fundador de la librería PérgamoEuropa Press

Madrid

La verdad sobre el cierre de la librería Pérgamo: cuatro años sin subidas de alquiler y una marca registrada en secreto

Los gestores del negocio habían denunciado ser víctimas de una supuesta especulación inmobiliaria que no habían vivido

La librería Pérgamo, ubicada en la calle General Oraá y con 80 años de historia en la capital, anunciaba su cierre debido, aparentemente, a la falta de renovación del contrato de alquiler por parte de las propietarias del inmueble. Considerada una de las librerías más antiguas de Madrid, el responsable del establecimiento trabaja en buscar un nuevo espacio para poder seguir con la venta de libros y encuentros literarios. Se trata de un negocio que lleva ocho décadas ligada a la actividad cultural del distrito de Salamanca, una de las zonas más exclusivas, elegantes y con mayor nivel adquisitivo de la villa.

La historia de una familia

Pablo Cerezo, uno de los libreros encargado del local que bajará la persiana el 17 de noviembre, aseguraba en la Cadena SER que la presión inmobiliaria estaba ahogando el negocio. «Ser librero es complicado por los alquileres que, en el fondo, es lo que dificulta absolutamente todo». Los responsables de Pérgamo señalaron a los medios de comunicación que «la venta de libros funciona, pero es imposible sostener los costes fijos con subidas continuas en la renta».

Una investigación publicada en el diario El País destapa ahora que los gestores de la librería habían denunciado ser víctimas de una supuesta especulación inmobiliaria, que en verdad no habían vivido. Pérgamo, convertida no solo en un lugar de venta de libros, sino también en epicentro de encuentros culturales y presentaciones literarias, pasó a manos de Juan José Janeiro, un inversor extranjero que aprovechó el momento en que se anunció el cierre de la librería hace algo más de cuatro años y quiso rescatarla. Ana Serrano junto a su hermana Lourdes, heredaron el negocio familiar que cuenta con estanterías legendarias por las que han pasado autores muy reconocidos de todo el mundo. Ambas abandonaron la gestión directa de la Librería Pérgamo a principios de 2022 debido a su jubilación, tras llevar décadas al frente del histórico negocio fundado por sus padres en 1946. Para las dueñas Pérgamo es sobre todo 'la historia de su familia'.

Nunca hubo subida de alquiler

La realidad del cierre de la librería es otro. Cerezo aprovechó la acampada de Sol tras el desahucio de Maricarmen para contar una historia de especulación que no era tal. Él sostiene, según publica El País, que solo quería denunciar un problema colectivo y que jamás señaló a sus caseras. En este contexto, reconoce ahora que nunca le subieron el alquiler del local. Un alquiler de 2.600 euros que la dueña jamás tocó y que se sitúa un 40 % por debajo del precio medio del mercado. Serrano insiste en que nunca echó a nadie a la calle mientras el empresario, Juan José Janeiro, asegura que la hija de los fundadores de Pérgamo no quería continuar con los actuales gestores. La relación entre quienes gestionaban Pérgamo y las propietarias del local se había ido deteriorando, máxime cuando Cerezo relacionaba las dificultades de Pérgamo con las que estaban atravesando otras librerías de Madrid a la hora de afrontar alquileres imposibles.

Los gestores de la librería Pérgamo anuncian el cierre en redes sociales

Los gestores de la librería Pérgamo anuncian el cierre en redes socialesIG

El cierre de la librería no es lo que parece. Mientras los inquilinos buscan una nueva sede y llevarse la marca tras registrar el nombre, sin conocimiento de las dueñas, Ana Serrano solo quiere seguir alquilando el local al mismo precio de estos años atrás. El inversor Janeiro ofreció a Pablo Cerezo y a María Treviño, trabajadora de la librería, entrar como copropietarios en la empresa que gestiona la librería, Xeito Libreros. «Les cedí una 30% a cada uno para comprometerles con el proyecto», asegura Janeiro a El País. Tal y como recoge este medio de comunicación, «la empresa Xeito Libreros registró la marca Pérgamo en la Oficina Española de Patentes y Marcas: el nombre, la característica caligrafía inclinada de la fachada original, la línea que lo subraya y el color morado». Mientras tanto la hija del fundador desconocía todo esto asegurando haber sido víctima de un juego sucio. La Oficina Española de Patentes y Marcas, la OEPM, concedió el registro en junio de 2025 a nombre de Xeito Libreros SL.

Enfrentamiento servido

Cerezo admite ahora al citado medio que «nunca quiso apuntar a sus caseras, sino a una situación que vive el sector, donde el 80 % de las librerías madrileñas están amenazadas por la crisis de la vivienda». Por su parte, Ana Serrano dice que no quiere cerrar permanentemente Pérgamo y que cuenta ya con varias ofertas sobre la mesa y mantendrá el mismo alquiler de estos años atrás. La parte contraria avisa a quien quiera escucharlo «que la librería se irá con ellos allá donde vayan», mientras la hija del fundador, atónita, reclama que la marca es de su familia, que inauguró la librería hace 80 años. El enfrentamiento está servido mientras la librería Pérgamo ha vuelto a afrontar un nuevo cierre definitivo por la ruptura de relaciones entre las propietarias (las hermanas Serrano) y el equipo que gestionaba el local.

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