La capital de Armenia es conocida como la «Ciudad Rosa» debido a la piedra volcánica de color rosa utilizada en muchos de sus edificios. Capital del país desde 1918, es una ciudad que merece la pena conocer, vibrante y llena de contrastes entre su herencia soviética y la energía de las nuevas generaciones. Son visitas imprescindibles la Cascada, el mercado de Vernissage y el Memorial del Genocidio, y hacerse una foto con el monte Ararat al fondo, que está en tierra turca. Como curiosidad, las demostraciones de afecto en público, como besos o abrazos, no son comunes en esta tierra.