Vista de San Miguel de Allende, México
La ciudad más bonita de México, con bellos templos y edificios de los siglos XVII y XVIII
Su historia, su clima templado, sus bien conservados edificios y su belleza en general hacen de esta ciudad mexicana un destino imprescindible que siempre se recordará
Elegir la ciudad más bonita de México no es tarea fácil y en estas nominaciones la cuestión subjetiva influye mucho, ya que depende de los gustos personales. Sin embargo, hay una que siempre aparece mencionada por su belleza y atractivo, y que además ha sido elegida como una de las ciudades más bellas no solo de México sino también del mundo por dos de las cabeceras de más prestigio en el mundo de los viajes, como son Travel + Leisure y Condé Nast Traveler.
Al ser declarada Patrimonio de la Humanidad en 2008, San Miguel de Allende dejó de pertenecer al club de los Pueblos Mágicos de México
Para descubrir esta ciudad hay que viajar hasta el estado de Guanajuato, en el centro del país, una región de la Nueva España que destacó por la pujanza de su minería. Este estado de profundas raíces españolas cuenta don dos ciudades Patrimonio de la Humanidad: la capital homónima, Guanajuato, y San Miguel de Allende, que es la señalada por estas cabeceras.
Más que un Pueblo Mágico
Jardín Principal y Parroquia de San Miguel Arcángel.
Al ser declarada Patrimonio de la Humanidad en 2008, San Miguel de Allende dejó de pertenecer al club de los Pueblos Mágicos de México, localidades que se distinguen por su atractivo cultural o simbólico y por garantizar la seguridad y servicios para los turistas. Y no es que haya dejado de cumplir estos requisitos, sino que ahora es Ciudad Patrimonio de la Humanidad por su excepcional valor histórico, arquitectónico y cultural, una distinción más alta que la de Pueblo Mágico.
Al llegar a San Miguel de Allende, los primeros pasos siempre se dirigen a la Parroquia de San Miguel Arcángel, en el Jardín Principal
Al llegar a San Miguel de Allende, de manera consciente o inconsciente los primeros pasos se dirigen a la plaza Principal, en el centro, también llamada el Jardín Principal, donde la mirada se quedará clavada sí o sí en la fachada rosa de la Parroquia de San Miguel Arcángel, un espectacular templo de estilo neogótico que imita a catedrales europeas como la de Colonia.
Hoteles con encanto
Hotel boutique Hacienda El Santuario. Hay muchos como este en San Miguel.
El atractivo de esta ciudad es un imán para el turismo nacional y, sobre todo, para el internacional, lo que ha llevado a la apertura de hoteles boutique con encanto en sus coquetas calles, algunos ubicados en antiguas casonas coloniales, con patios floridos, fuentes y mobiliario antiguo, donde se respira tranquilidad e historia a partes iguales.
San Miguel es conocido por su vibrante escena artística, donde pintores, escultores y artesanos se han establecido a lo largo de los años
Además de su belleza virreinal, San Miguel es conocido por su vibrante escena artística, donde pintores, escultores y artesanos se han establecido a lo largo de los años, muchos de ellos llegados desde Estados Unidos y Europa. A cada paso se descubren en sus calles galerías de arte, talleres y mercados llenos de color y creatividad.
La Ruta de la Plata
Turista por las calles de San Miguel.
San Miguel de Allende es el ejemplo más notable del desarrollo urbanístico y cultural en la ruta de la plata que atravesaba la región conocida como El Bajío. Fundada por el monje franciscano Fray Juan de San Miguel, este la bautizó con el nombre de San Miguel El Grande. Tomaría luego su nombre actual por Ignacio Allende, vecino de la ciudad y teniente general del ejército insurgente.
La ciudad fue fundada por el monje franciscano Fray Juan de San Miguel, que la bautizó con el nombre de San Miguel El Grande
San Miguel adquirió su fama como destino turístico de primer orden, a pesar de no tener costa, por su clima, las propiedades medicinales que se atribuyen al agua termal de unas lagunas cercanas y la belleza de su arquitectura: edificios y calles que fueron ordenados conforme al sistema de cañerías que abastecía de agua potable a la ciudad. La ciudad también destacó por su religiosidad, que pervive.
Una ciudad con alma barroca
Templo de San Francisco en San Miguel de Allende.
Recorrer San Miguel de Allende es, no hay otro calificativo mejor, una gozada, y si lo puede hacer a bordo de un quad (cuatrimoto lo llaman aquí, varias empresas ofrecen este servicio), es muy recomendable. Una excursión por sus calles más coloridas sigue por empinadas cuestas hasta subir a los cerros que la rodean y desde ahí contemplar su belleza en modo panorámico.
Recorrer la ciudad a bordo de un quad o cuatrimoto es una experiencia más que recomendable
Volviendo al corazón de la ciudad, muy cerca de la icónica Parroquia de San Miguel Arcángel está el Templo de San Francisco, con una imponente fachada barroca del siglo XVIII, que recuerda de nuevo la profunda huella que dejó la época virreinal. Cada esquina de San Miguel ofrece un descubrimiento: patios escondidos, casas señoriales convertidas en museos, y pequeños altares floridos que mantienen viva la tradición religiosa y popular.
Cómo llegar y cuándo ir
Escena del centro histórico al caer la noche.
La única pega que se le puede poner a este destino es que para llegar a San Miguel de Allende hay que conectar con alguno de sus aeropuertos más cercanos y desde ahí organizar un traslado. Sus aeropuertos internacionales principales son el de Guanajuato (a unos cien kilómetros), el de Ciudad de México (a tres horas en coche) y el de Querétaro (el más cercano, a 66 km). Lo mejor, que su clima templado todo el año lo convierte en un destino ideal en cualquier temporada, aunque la primavera y el otoño son especialmente agradables.