Monumento al tanque T-34 en "el país que no existe".

Monumento al tanque T-34 en «el país que no existe».Getty Images/DAVE PRIMOV

Cómo es y dónde está el «país fantasma» que no existe para el resto del mundo

Tiene bandera, ejército, moneda y fronteras, pero no está reconocido por ningún otro país. ¿Se puede viajar a un destino que no existe?

En pleno corazón de Europa del Este, entre Moldavia y Ucrania, a orillas del río Dniéster, existe un territorio que para la comunidad internacional no aparece en los mapas. No figura en la ONU, no está reconocido como país independiente (ni siquiera por Rusia) y, sin embargo, tiene todo lo que define a un Estado: bandera, ejército, moneda, fronteras, policía y hasta sistema postal. Se trata de Transnistria, oficialmente República Moldava de Transnistria, un lugar que muchos viajeros llaman «el país fantasma» porque, oficialmente, no existe.

«Cápsula del tiempo soviética»

Parlamento Nacional de Transnistria en la ciudad de Tiraspol con una estatua de Lenin en primer plano.

Parlamento Nacional de Transnistria en la ciudad de Tiráspol con una estatua de Lenin en primer plano.Getty Images

Transnistria se separó de Moldavia tras el desmembramiento de la Unión Soviética en 1990 y una posterior cruenta guerra civil y desde entonces funciona como un Estado de facto con apoyo ruso. La comunidad global, incluyendo a las Naciones Unidas, lo considera una república separatista y no un país soberano. Su capital, Tiráspol, parece un escenario detenido en la época soviética: avenidas con estatuas de Lenin, murales de propaganda y símbolos de la hoz y el martillo en edificios oficiales. De ahí que también sea referido como una «cápsula del tiempo soviética».

Monumento militar en Tiráspol, la capital de Transnistria.

Monumento militar en Tiráspol, la capital de Transnistria.Getty Images/Ksinan Peter

Tiráspol se articula en torno a la Avenida 25 de Octubre, la avenida central, demasiado ancha para un tráfico más bien escaso. En ella, edificios grises coexisten con tiendas de moda y grandes almacenes, aunque todo a escala reducida. Lo más demandado por los turistas que logran llegar hasta aquí son los Soviet Tours, en cuyos folletos se ofrece un recorrido guiado por la ciudad a «los queridos camaradas».

Cómo llegar a Transnistria

Mapa de Transnistria (marcado como la zona en rosa).

Mapa de Transnistria (marcado como la zona en rosa).Getty Images

La manera más sencilla de entrar es desde Chisináu, la capital de Moldavia. Hay autobuses y taxis compartidos que cubren los 70 kilómetros que separan ambas ciudades en apenas hora y media. Al llegar a la frontera, los visitantes deben pasar un control en el que se entrega un pequeño documento de registro válido para 24 horas o, si se solicita, hasta 45 días. No se necesita visado específico, aunque sí el pasaporte.

Recorrido en barco por el río Dniester en Tiráspol.

Recorrido en barco por el río Dniester en Tiráspol.Getty Images/JOEL CARILLET

La entrada puede parecer tensa por la presencia de soldados y uniformes, pero el proceso es relativamente sencillo para los turistas. Conviene conservar el documento entregado al entrar, ya que será requerido al salir del territorio.

Qué ver en «el país que no existe»

Monumento al invicto mariscal Alexander Suvorov, que fundó la ciudad de Tiraspol en 1792.

Monumento al invicto mariscal Alexander Suvorov, que fundó la ciudad de Tiráspol en 1792.Getty Images

El atractivo principal está en Tiráspol, ciudad que respira un marcado aire soviético. Allí se encuentran el Parlamento con una gran estatua de Lenin en la entrada, el Memorial de la Gloria, dedicado a los caídos en la Segunda Guerra Mundial, y el estadio del FC Sheriff, propiedad de la poderosa empresa que domina la economía local.

Iglesia ortodoxa en la calle Shevchenko de Tiráspol.

Iglesia ortodoxa en la calle Shevchenko de Tiráspol.Marco Fieber

Otros lugares imprescindibles en Tiráspol son la Plaza Suvorov, el brutalista edificio de la Casa de los Soviets, el monumento del tanque soviético T-34, la fábrica de coñac Kvint (que dicen es bastante bueno), el Monumento a los Aviadores y la fortaleza de Bender, una imponente construcción otomana a orillas del río Dniéster que hoy se puede visitar. Y para los coleccionistas curiosos, Transnistria emite su propia moneda: el rublo transnistrio, con monedas en forma de fichas de colores.

¿Es seguro viajar a Transnistria?

Gente caminando por el centro de Tiráspol durante el festivo Día de la República de Transnistria.

Gente caminando por el centro de Tiráspol durante el festivo Día de la República de Transnistria.Getty Images/oleg saenco

Pese a su situación política peculiar, Transnistria es un destino sorprendentemente tranquilo para los turistas. Eso sí, no se recomienda tomar fotografías de instalaciones militares o puestos fronterizos, pero, más allá de esa precaución, los viajeros relatan experiencias sin incidentes y una población hospitalaria. Los precios son bajos en comparación con Europa occidental y moverse en taxi o transporte público es sencillo.

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