Playa de la "Ilha Deserta" de Portugal.

Playa de la «Ilha Deserta» de Portugal.Getty Images/iStockphoto

La isla desierta y desconocida de Portugal que es un paraíso fuera de temporada

Si necesitas desconectar, el Algarve portugués esconde un tesoro perfecto: una alargada isla con un solo restaurante y siete kilómetros de belleza increíble

Millones de turistas visitan cada año esta región de Portugal, pero guarda un tesoro perfecto para visitarlo fuera de temporada: la Isla Barreta. Un paraíso donde es posible vivir la experiencia de estar en una isla desierta sin salir de Europa.

Conocida como «Ilha Deserta», su nombre oficial es Isla Barreta y es uno de los últimos rincones vírgenes del sur de Portugal

Para conocer esta isla debemos viajar hasta el Algarve, frente a la costa de Faro. Aunque es conocida, apropiadamente, como Ilha Deserta, su nombre oficial es Isla Barreta y es uno de los últimos rincones vírgenes del sur de Portugal. Un lugar al que solo se llega en barco, sin carreteras, sin hoteles, sin urbanizaciones y con una sola construcción: un pequeño restaurante de playa. El resto es arena dorada, mar cristalino y naturaleza en estado puro.

Un tesoro escondido

Sendero de madera para recorrer la "Isla Desierta".

Sendero de madera para recorrer la «Isla Desierta».Getty Images/iStockphoto

La Isla Barreta forma parte del Parque Natural de la Ría Formosa, un extenso ecosistema de lagunas, marismas y canales que se extiende a lo largo de más de 60 kilómetros. Se trata de un espacio protegido donde conviven aves migratorias, dunas móviles y aguas transparentes que cambian de tonalidad según la luz del día. La Ilha Deserta está dentro de este sistema de islas barrera que protege la laguna.

Aquí no hay coches ni ruidos, solo el sonido de las olas y las aves

Con apenas 7 kilómetros de largo y un kilómetro de ancho, Barreta es una lengua de arena que mira al Atlántico. Aquí no hay coches ni ruidos, solo el sonido de las olas y las aves. Para muchos viajeros, es lo más parecido a encontrar un paraíso desconocido en Europa.

Playas infinitas y aguas cristalinas

Playa en Isla Barreta.

Playa en Isla Barreta.Getty Images/iStockphoto

El gran atractivo de la Isla Barreta son sus playas vírgenes. Largas extensiones de arena fina que se pierden en el horizonte, con zonas donde es fácil caminar varios minutos sin cruzarse con nadie. La playa principal, frente al embarcadero, cuenta con tumbonas y sombrillas, pero basta alejarse un poco para sentirse en un lugar salvaje y solitario.

El gran atractivo de la Isla Barreta son sus playas vírgenes y también se puede bucear

Sus aguas, limpias y tranquilas, invitan tanto al baño como al buceo con máscara y tubo. En días de calma, se pueden observar bancos de peces y, en primavera y verano, hasta delfines en la lejanía.

Una isla para desconectar

El cabo de Santa María visto desde el aire.

El cabo de Santa María visto desde el aire.Animaris

La Isla Barreta es un destino perfecto para quienes buscan desconexión absoluta. No hay hoteles ni casas, solo un pequeño restaurante de madera, el Estaminé, que funciona como único punto de encuentro de la isla. Allí se sirven pescados frescos, marisco del Algarve y arroces marineros con vistas al océano.

Qué hacer en la Isla Barreta

La verdadera actividad en Barreta es la desconexión. Sin embargo, el otoño es ideal para caminar hasta el Cabo de Santa María, el punto más meridional de Portugal continental, disfrutar de la observación de aves en los humedales de la Ría Formosa, o simplemente practicar esnórquel en las aguas más tranquilas antes de que llegue el frío. La experiencia es ideal para viajeros que no temen un clima más fresco.

Cómo llegar

La única forma de llegar es en barco. Desde Faro salen ferris regulares desde el muelle Casi das Portas do Mar que tardan unos 35 minutos en cubrir el trayecto. También hay opciones de transporte marítimo desde Olhão, así como taxis acuáticos y excursiones privadas, más rápidas y flexibles, ideales si se quiere aprovechar el día al máximo. Se puede elegir entre ferris más lentos y económicos, o lanzaderas rápidas y más caras, o incluso tours en barco por el Parque Natural de la Ría Formosa. El acceso está limitado para preservar el entorno natural, lo que garantiza que la isla nunca esté masificada, ni siquiera en pleno verano.

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