Campo de arroz en Nan (Tailandia).Getty Images/iStockphoto

Un viaje íntimo por el norte de Tailandia: el 'reino del millón de arrozales'

Casi nos salimos del mapa para adentrarnos en el norte que nunca fue conquistado y desvelar los atractivos del antiguo estado de Lanna, el «reino del millón de arrozales»

Nan y Phrae son dos provincias del norte de Tailandia que comparten su permanencia en la sombra del turismo occidental, así como historia y rincones inéditos. Nos adentramos en el norte que nunca fue conquistado para descubrir cinco atractivos del antiguo Reino de Lanna, el reino del millón de arrozales. Entre montañas brumosas y templos dorados aún palpita el corazón del reino que se negó a morir.

Provincias que resistieron al olvido

Hermoso paisaje del Nan, en el norte de Tailandia.Getty Images/iStockphoto

Nan y Phrae quedaron fuera del foco de Siam y nunca se convirtieron en marcas turísticas. Ambas formaron parte del antiguo estado de Lanna, con estructuras políticas, lenguas y sistemas de poder propios, y tardaron más que otras en ser absorbidas por el Siam central. Su fidelidad a sí mismas las hizo sobrevivir, a pesar de sentirse alejadas del modelo siamés de Bangkok.

La geografía montañosa protegió a Nan de injerencias externas durante siglos y pudo conservar su lengua, escritura y rituales

Nan fue un territorio autónomo: su geografía montañosa la protegió de injerencias externas durante siglos y conservó su lengua, escritura, rituales y un sistema político local hasta el siglo XX. Phrae fue castigada por rebelarse contra la administración central en 1902 y, posteriormente, marginada; pero la huella de su historia permanece en su arquitectura y en su espíritu. La forma de ser del norte nunca fue borrada.

Los templos sagrados

Icónico fresco de «Los amantes susurrantes» en Wat Phumin.Carla Royo-Villanova

Patrimonio vivo y venerado, lugares profundamente conectados con la identidad local. Nan es la capital norteña con más templos sagrados, aquellos que custodian reliquias de Buda. Los más antiguos son Wat Phumin, del siglo XVI, famoso por sus frescos que narran la historia de Nan, uno de los cuales, Los amantes susurrantes, se ha convertido en icono de la ciudad. En lo alto de la colina de Phu Phiang se alza Wat Phra That Chae Haeng, cuya gran estupa dorada contiene reliquias de Buda desde el siglo XVI. Otra colina, con fantásticas vistas, acoge Wat Phra That Khao Noi.

En el Templo de Chang Kham, la estupa con las reliquias de Buda es sostenida por elefantes, creando una imagen sobrecogedora

Más actual es el Santuario Blanco de Ming Muang, buen ejemplo del arte decorativo contemporáneo, y Wat Phra That Sri Phun Ton conserva la influencia de la cultura Tai Lu, llegada desde el sur de China, clave en la identidad cultural y artística de la región. En el Templo de Chang Kham, la estupa con las reliquias de Buda es sostenida por elefantes, creando una imagen sobrecogedora.

Templo de Chom Sawan, en Phrae.Turismo de Tailandia

Phrae es más discreta, pero igual de auténtica: guarda templos de influencia birmana como Wat Chom Sawan, ejemplo de delicadeza arquitectónica y mezcla de estilos, o Wat Phra That Cho Hae, lugar de peregrinación ancestral y cargado de detalles que laten al ritmo de la fe.

Teca, plata y tejidos únicos

Museo textil de Phrae.Turismo de Tailandia

Phrae fue centro del comercio maderero y corazón de la industria de la teca en Tailandia durante los siglos XIX y XX. La abundancia de árboles de esta preciada madera atrajo a comerciantes de todo el mundo, que dejaron su legado en una arquitectura única: casas tradicionales construidas en teca sólida, ensambladas sin clavos y con gran maestría. Auténticas joyas que combinan la estética de Lanna con influencias coloniales.

Antigua casa Baan Wong Buri convertida en el museo.Turismo de Tailandia

Ejemplos emblemáticos son Baan Wong Buri, hoy museo, y Baan Phra Tub Jai, sostenida por 300 pilares. Varias casas del casco antiguo continúan habitadas y en sus bajos hay cafés, talleres y pequeños colmados. Otras se han convertido en alojamientos turísticos, pero todas son memoria viva de una historia floreciente.

En la aldea de Ban Thung Hong, familias artesanas cultivan la planta del índigo y elaboran los tintes de forma manual

Phrae es también célebre por su tradición textil del Mo Hom, algodón teñido con índigo natural. En la aldea de Ban Thung Hong, familias artesanas cultivan la planta del índigo y elaboran los tintes de forma manual, fermentando las hojas en grandes vasijas de barro. Las telas, sumergidas una y otra vez, adquieren un azul profundo y luminoso, símbolo de identidad local. Esta artesanía, que combina técnica ancestral y estética contemporánea, sostiene la economía regional y atrae a viajeros interesados en el proceso del teñido natural, emblema de autenticidad y sostenibilidad.

Textiles de Phrae.Turismo de Tailandia

En Nan, el trabajo manual se centra en la plata. La región presume de poseer una de las platas más puras del mundo: Patrimonio Cultural Inmaterial a nivel nacional y candidata a reconocimiento por la UNESCO. Su orfebrería, herencia transmitida de generación en generación, expresa la identidad más profunda del lugar. En los talleres se elaboran a mano brazaletes, adornos y objetos rituales con patrones geométricos que combinan influencias Lanna, laosianas y locales. Las comunidades Tai Lue mantienen viva esta esencia cultural a través de sus tejidos artesanales y símbolos destinados a ofrendas y rituales.

Naturaleza alejada de los «likes»

La «ciudad fantasma» de Phrae.Carla Royo-Villanova

Las remotas montañas de Nan, sus selvas, valles y aldeas tribales suspendidas entre el denso verde son un reclamo de paz. El río Nan serpentea valiente entre colinas cubiertas de niebla, alimentando arrozales y bosques tropicales. Según la Autoridad de Turismo de Tailandia (TAT), la provincia destaca por sus Parques Nacionales, como Doi Phu Kha, con árboles milenarios, opciones de caminatas contemplativas e inolvidables y amaneceres únicos desde sus cumbres. El Parque de Sao Din Na Noi alberga formaciones naturales singulares y ecosistemas que dan origen a varios ríos. Nan invita a descubrir una Tailandia diferente, espiritual, introspectiva y profundamente conectada con la naturaleza.

La provincia de Nan destaca por sus Parques Nacionales Doi Phu Kha, con árboles milenarios, y Sao Din Na Noi

Phrae es más suave y ondulada, pero ofrece maravillas como el Parque Natural de Phae Mueang Phi, la arboleda de la «ciudad de los fantasmas», pequeña, pero fascinante por sus formaciones geológicas únicas: torres y columnas de arenisca erosionada, conocidas como «los hongos de piedra». Su aspecto sobrenatural ha dado lugar a leyendas locales sobre espíritus atraídos por tesoros escondidos.

Hospitalidad sin espectáculo

Cabaña dormitorio del hotel Nan Seasons.Carla Royo-Villanova

Cuando comer y dormir es entrar en casa ajena, Nan y Phrae, hermanas con personalidad propia y alma compartida, destacan por su carácter hospitalario y por la importancia que dan a vivir despacio, disfrutando cada momento. Es el caso del Hotel Nan Seasons, que con sus nueve cabañas independientes y vistas a los arrozales representa a la perfección esta filosofía de disfrutar hasta del pétalo de una flor.

Puesto del mercado nocturno de Nan.Carla Royo-Villanova

El mercado nocturno de Nan, frente a Wat Phumin, es bullicio ordenado y gentil: el contraste entre la locura de los puestos, las idas y venidas, la gente y la comida, frente a la amabilidad de todos, la paciencia, el respeto y las sonrisas. Cada fin de semana, al caer la tarde, se encienden los farolillos y los puestos ofrecen comida típica preparada en el lugar: desde salchichas y pollo hasta khao soi, el plato típico del norte de Tailandia, además de frutas tropicales, adornos florales, artesanía local, tejidos de índigo, bordados, sombreros, paraguas artesanos y pinturas. Una locura compartida con los habitantes de Nan y los viajeros que llegan de otras partes del país.

Comiendo en el suelo en el mercado nocturno.Carla Royo-Villanova

Elegidos los platos, nada como descalzarse, sentarse en una esterilla y conversar con el vecino. La música en vivo suena desde algún rincón mientras el templo ilumina la escena más cotidiana y envidiable de las noches de Nan: el encuentro comunitario donde se mezclan sabores, aromas, sonrisas y la calidez de un pueblo. Muchos cafés y casas de té parecen salones familiares donde se entra sin prisa, a disfrutar y compartir. Es el caso de Nan Cottage Cuisine & Café, regentado por una familia que cocina tan bien como acoge. Huean Phukha es otro emblema para quien busque la autenticidad del sabor local, el producto fresco y el ambiente tradicional, en una casa de madera rodeada de vegetación.

Mujeres haciendo sombreros en Baam Dim Nalaem.Carla Royo-Villanova

En Phrae encontramos ejemplos de esta hospitalidad silenciosa y cálida, como en Baan Dim Nalaem, en Phu Mueang. Más que un restaurante, es una casa reconvertida en experiencia emocional: comida casera del norte, recetas de abuela, decoración nostálgica, ambiente sin filtros mientras elaboran sombreros de paja. No hay menú turístico. Hay memoria, sabor, conversación y sombra fresca bajo los aleros de madera. Comer es parte del viaje.