Palacio Augarten de VienaStadler Bwag

Palacio y parque de Augarten: así es el hogar de Los Niños Cantores de Viena

En este espacio de la capital conviven el pasado y el presente de Austria, en un recorrido que alberga desde las torres antiaéreas de los nazis a la porcelana más exquisita y la melodiosa voz del coro infantil más famoso del mundo

Austria en general y Viena en particular han sabido convertir su historia en cultura viva. No reniegan de su pasado, sino que lo ensalzan y conservan como el mayor de sus tesoros. Uno de los símbolos más elocuentes de esta continuidad es el Palacio de Augarten, custodio de la identidad cultural vienesa y por ello un lugar que no se explica de un vistazo.

Concebido como residencia de verano de los Habsburgo, el parque de Augarten es el centro geográfico de la capital austriaca

Situado en el histórico parque homónimo, fue concebido como residencia de verano de los Habsburgo en 1724. Aquí se encuentra el centro geográfico de la capital austriaca, muy cerca de la sala de conciertos de los niños cantores, el MuTh. Su fabuloso y geométrico jardín barroco, prolongación natural del palacio, fue abierto al público en 1775 por deseo del emperador José II. Su trazado original continúa intacto, siendo el jardín barroco más antiguo de la ciudad. Pasear o practicar deporte por sus praderas y avenidas cubiertas de tilos, castaños, arces o fresnos es una de las actividades favoritas de los vieneses en sus ratos de ocio. Basta observar el parque cualquier fin de semana para comprobarlo. Hay zonas habilitadas para picnic, instalaciones para tenis de mesa, un campo de fútbol y amplias zonas infantiles.

Porcelana vienesa

Puerta de entrada al parque Augarten de VienaGetty Images/Fritz Hiersche

Durante la Exposición Universal de Viena en 1873, Augarten fue escenario del banquete oficial que ofreció el emperador Francisco José para el zar Alejandro II de Rusia y en la sala de conciertos se interpretaban obras de Mozart, Brahms, Franz Liszt, Wagner y Beethoven.

La porcelana de Viena siempre se distinguió por la pureza de su pasta blanca y una decoración extremadamente elegante

Tras la I Guerra Mundial y el fin del imperio, el edificio y el jardín pasaron a manos estatales y en 1923 se instaló en una de sus alas la histórica manufactura de porcelana vienesa, la más antigua de Austria y la segunda más antigua de Europa. La Porzellanmanufaktur Wien había sido fundada en 1718 vinculada a la familia Imperial, pero a finales del siglo XIX había entrado en declive. Su nueva sede en el palacio supuso un renacer del oro blanco. No se trataba solo de recuperar una manufactura, sino de preservar una idea de excelencia ligada al prestigio cultural, el refinamiento y la tradición aristocrática.

Pieza del Museo de PorcelanaCarla Royo-Villanova

La porcelana de Viena siempre se distinguió por la pureza de su pasta blanca y una decoración extremadamente elegante que combinaba las influencias orientales con la estética europea. En la actualidad la manufactura de Augarten continúa elaborándose a mano, desde el modelado y el esmaltado hasta la decoración final. Se mantiene fiel a las técnicas originales, a la máxima calidad y a los diseños clásicos, a veces versionados con matices e ideas contemporáneas que aportan reconocidos artistas. Cada pieza se identifica con el escudo de Austria pintado a mano, garantía de origen y autenticidad. Se trata de un pilar silencioso de la identidad cultural vienesa y una tradición viva que puede contemplarse tanto en el Museo de Porcelana como en las salas de elaboración, previa cita en la web de Augarten. En la tienda del museo se pueden adquirir piezas clásicas reeditadas, vajillas contemporáneas y objetos decorativos.

Torres nazis de defensa

Torre de defensa antaérea de los nazisCarla Royo-Villanova

Otra de sus curiosidades son las dos torres antiaéreas que construyó el Tercer Reich en el parque durante la II Guerra Mundial, cuando Viena se encontraba bajo la autoridad del gobierno nazi. Resultan impactantes al estar rodeadas de una cuidada vegetación y en un lugar tan emblemático. Otro ejemplo de la intensa actividad que siempre ha tenido.

Recuperar la música

Niños Cantores de VienaVienna Tourist Board

Finalizada la Segunda Guerra Mundial, nada simbolizaba mejor el deseo de recuperar la tranquilidad perdida y reconectar con su tradición musical que la decisión de instalar en Augarten la sede de los Wiener Sängerknaben, Los Niños Cantores de Viena. En 1948, apenas tres años después del final del conflicto, el antiguo palacio de verano fue restaurado y se transformó en escuela, internado y centro de formación musical, devolviendo al edificio una función ligada a la armonía y la disciplina, en claro contraste con las cicatrices bélicas aún visibles.

En 1948, el antiguo palacio de verano fue restaurado y se transformó en escuela, internado y centro de formación musical

Situar allí a uno de los símbolos culturales más reconocibles de Austria fue una decisión cargada de significado: la música infantil como respuesta directa al trauma, la educación como forma de reconstrucción moral y cultural. Mientras las torres permanecían como recordatorio silencioso del pasado reciente, las voces de los niños devolvían al lugar su vocación original de retiro, equilibrio y vida cotidiana.

Parque de Augarten con el Augarten CaféGetty Images/Schieder Markus

Durante los primeros años de la posguerra, los conciertos de Los Niños Cantores tenían también un valor simbólico internacional. Sus actuaciones en el extranjero ayudaron a reconstruir la imagen cultural de Austria, presentando al país no como escenario del conflicto reciente, sino como heredero de una tradición musical profundamente arraigada. El Augarten se convirtió en un punto discreto pero fundamental de la diplomacia cultural austríaca.

Desde entonces ha sido el hogar permanente de Los Niños Cantores. Allí viven, estudian y ensayan los alumnos antes de emprender sus giras internacionales. Una curiosidad poco conocida es que el ritmo de vida combina una disciplina musical exigente con una educación general completa, siguiendo un modelo pedagógico que busca formar no solo cantantes, sino ciudadanos cultos. El contraste entre la severidad barroca del edificio y la vida diaria de los niños, sus juegos en los jardines, las clases, los ensayos y conciertos en el MuTh, refuerza la idea de un patrimonio habitado que defiende su identidad, y sucede cada día, sin escenografía.

El Augarten funciona como un espacio donde conviven pasado y presente: palacio imperial, parque público, elegante porcelana, memoria de guerra y música viva. Viena no borra su historia, sino que la integra en su vida cultural cotidiana.