Paisaje verde de Eslovenia
El pequeño país de Europa que lo tiene todo: lagos, cuevas, mar, montaña y un castillo imposible
Conocido como el «Corazón Verde de Europa», es el único país que combina los cuatro grandes paisajes europeos en un espacio del tamaño de Badajoz: los Alpes, el Mediterráneo, las llanuras y el relieve kárstico
El sobrenombre de Corazón Verde de Europa no es producto de una frase de marketing (que también), sino que es una descripción literal: más del 60% del territorio de este país está cubierto por bosques, lo que lo convierte en uno de los países más sostenibles y con mayor biodiversidad del continente.
Más del 60% del territorio de este país está cubierto por bosques y naturaleza
Además de esta denominación, el país que nos ocupa recibe otros nombres según el enfoque. Uno es el de la Europa en miniatura, ya que es el único país que combina los cuatro grandes paisajes europeos en un espacio muy reducido: los Alpes (norte), el Mediterráneo (costa adriática), las llanuras de Panonia (este) y el relieve kárstico (sur). Y como dato simpático, sus habitantes dicen que es «el país del amor» porque es el único que lleva esta palabra en inglés (love) en su nombre: Eslovenia.
Liubliana, la capital de Eslovenia
A pesar de su reducido tamaño, similar en extensión a la provincia de Badajoz, lo que permite recorrer el país en apenas un par de días o incluso en uno, Eslovenia guarda muchos e interesantes atractivos turísticos. Concentra lagos de postal, cuevas que parecen de otro planeta y un espectacular castillo encajado en una pared de roca que desafía la lógica. Estos son sus principales iconos para una escapada corta.
La postal de Eslovenia
Lago Bled, la postal de Eslovenia
La primera imagen que se busca es la del lago Bled, de aguas esmeralda, con una islita con campanario y, coronando el conjunto, un castillo en lo alto del acantilado. La postal es real, pero lo interesante está en cómo se vive: paseo circular junto al agua, miradores entre bosques y, si apetece, una travesía en pletna (la barca tradicional) hasta la isla.
Parque Nacional Triglav
Cerca, para quienes buscan menos Instagram y más silencio, aparece el lago Bohinj, más grande y tranquilo, puerta natural al Parque Nacional del Triglav. Aquí Eslovenia enseña su cara montañera: senderos, baños fríos en verano y ese olor a pino que lo limpia todo. El pico Triglav (2.864 metros) es el techo de los Alpes Julianos y el símbolo nacional de Eslovenia. Para los eslovenos, no es solo una montaña; es un elemento de identidad tan potente que figura en su bandera y en su escudo de armas. Existe incluso el dicho popular de que «no eres un verdadero esloveno hasta que no coronas el Triglav al menos una vez en la vida».
Catedrales subterráneas
Cuevas de Postojna
Si Eslovenia tiene un superpoder, es el mundo bajo tierra. En el Karst, el subsuelo se abre en una red de galerías, ríos y salas inmensas. Las más famosas son las cuevas de Postojna, un laberinto visitable y espectacular, con estalactitas que parecen cortinas y una sensación de estar caminando por un escenario de fantasía. Para un impacto aún más «épico», están las cuevas de Škocjan, donde el protagonista es un cañón subterráneo descomunal: el sonido del agua y la escala lo convierten en una experiencia casi teatral. Si solo vas a escoger una, decide entre «gran show» (Postojna) o «naturaleza en estado puro» (Škocjan).
El castillo imposible
Castillo de Predjama
Y entonces llega el golpe de efecto: el castillo de Predjama, literalmente incrustado en la boca de una cueva, como si alguien hubiera decidido colgar una fortaleza de la montaña. Es uno de esos lugares que, en foto, ya impresiona… pero en directo sorprende más. No solo por el edificio en sí, sino por la historia: pasadizos, leyendas de caballeros rebeldes y la sensación de estar ante una obra de ingeniería medieval que hoy sería «viral» en segundos.
Capital verde y escapada al Adriático
Piran, la salida al mar de Eslovenia
Entre excursión y excursión, la pausa perfecta es Liubliana, una capital pequeña, paseable y amable, con terrazas junto al río, puentes fotogénicos con dragones y un ambiente joven que encaja con su fama de ciudad sostenible. Y si te queda tiempo, remata el viaje en el Adriático esloveno: Piran es una joya veneciana en miniatura para una tarde de atardecer, helado y mar.
Cómo organizar el viaje
Eslovenia funciona muy bien en 4 a 7 días: Bled/Bohinj (2), cuevas y Predjama (1), Liubliana (1-2), y costa (1) si quieres cerrar con sabor mediterráneo. Alquilar coche ayuda, pero muchas rutas se pueden combinar con transporte público y excursiones.