Paseo por la playa más larga de España

Paseo por la playa más larga de EspañaGetty Images/iStockphoto

La playa más larga de España: casi 30 kilómetros sin urbanizar junto a un bello Parque Nacional

La provincia de Huelva alberga el arenal más extenso de España, una magnífica playa que, paradójicamente, es una de las menos transitadas de nuestra costa

España cuenta con casi 8.000 kilómetros de costa, una distancia que en línea recta conectaría las ciudades de Madrid y Bogotá (Colombia), en los que se puede disfrutar de unas 3.500 playas (unas 2.500 en la península y las otras mil en islas de Canarias y Baleares). La mayoría de ellas no suele superar los 500 metros de longitud y solo hay una que tiene el honor de ser la más larga: la playa de Castilla en Huelva, con sus casi 30 kilómetros de arenal casi virgen.

El frente litoral continuo entre Mazagón y la desembocadura del Guadalquivir ronda los 30 kilómetros, el mayor tramo de playa de España

Para ser precisos, hay que señalar que no es una única playa con un solo nombre, sino la continuidad natural que forman la playa de Castilla y la playa de Doñana dentro del entorno protegido del Parque Nacional de Doñana.

Sucesión de arenales

Tramo de la playa más larga llamado Arenosillo

Tramo de la playa más larga llamado ArenosilloGetty Images

La playa de Castilla se extiende unos 17 kilómetros desde Mazagón hasta Matalascañas. Es el tramo más accesible y conocido, caracterizado por sus acantilados de arena dorada, grandes sistemas dunares y una sensación de amplitud poco habitual en el sur peninsular.

A partir de Matalascañas comienza la playa de Doñana, que continúa hacia el sureste hasta la desembocadura del Guadalquivir, frente a Sanlúcar de Barrameda. Este tramo supera los 25 kilómetros y presenta un grado de protección mucho mayor, con accesos limitados y controlados para preservar uno de los ecosistemas más valiosos de Europa, declarado Patrimonio de la Humanidad. El resultado es un continuo litoral prácticamente virgen que, sumado, convierte a esta franja onubense en el mayor arenal del país.

Arena, viento y océano

Playa en el Parque Nacional de Doñana

Playa en el Parque Nacional de DoñanaGetty Images

En otras zonas del litoral español, incluso las playas más largas están fragmentadas por puertos deportivos, paseos marítimos o núcleos residenciales. Aquí, en cambio, la línea de costa fluye sin interrupciones visibles: solo arena, viento y océano. Las mareas del Atlántico transforman aquí el paisaje a lo largo del día y el oleaje, más intenso que en el Mediterráneo, dibuja una playa cambiante. Es un entorno ideal para quienes buscan espacio, silencio y naturaleza.

¿Se puede recorrer entera?

Sobre el papel, sí. En la práctica, recorrer los casi 30 kilómetros de longitud de este arenal exige planificación y, en algunos tramos, permisos específicos por tratarse de zona protegida. La mayoría de visitantes se concentran en los accesos de Mazagón y Matalascañas, mientras que el sector integrado plenamente en Doñana permanece mucho más aislado.

Bañistas en Doñana

Bañistas en DoñanaGetty Images

En el corazón de este gigante de arena se encuentra la playa del Arenosillo. Protegida por la presencia de una base científica de lanzamiento de cohetes, este tramo ha permanecido ajeno al desarrollo turístico. Es aquí donde el acantilado del Asperillo muestra su cara más salvaje y donde el caminante puede sentir, de verdad, que ha dejado atrás la civilización.

Esa dificultad es también su mayor garantía de conservación. No es una playa de chiringuitos en cadena ni de deportes náuticos masivos, sino un santuario costero donde la experiencia consiste, sencillamente, en caminar durante kilómetros con la sensación de estar lejos de todo.

Cómo llegar y cuándo ir

El acceso más habitual es desde Mazagón, a poco más de una hora en coche desde Sevilla. También se puede entrar por Matalascañas, aunque algunos tramos cuentan con restricciones para preservar el entorno protegido. La mejor época para disfrutarla esta playa sin calor extremo es finales de primavera y principios de otoño. En pleno verano, la amplitud del arenal permite encontrar espacio incluso en agosto, algo impensable en muchas otras playas españolas durante ese periodo.

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