Goya pasó los últimos años de su vida en esta bonita y elegante ciudad del sureste de FranciaGetty Images/Jean-Luc Ichard

La ruta de Francisco de Goya en la ciudad donde murió (y no está en España)

Goya pasó los últimos años de su vida en esta bella y elegante ciudad del sureste de Francia, donde dejó muestras de su genio y que conserva escenarios vinculados al universal pintor aragonés

Se dice que Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828) inventó el moderno reportaje de guerra. Antes de él, las guerras se pintaban de forma heroica y gloriosa; y Goya hizo lo contrario: mostró el horror, el miedo y la brutalidad. También fue un apasionado de los toros durante toda su vida (en su juventud participó en novilladas) y es asimismo considerado el gran cronista visual de la tauromaquia de su época.

Francisco de Goya no murió en España, sino en Burdeos, ciudad a la que se exilió tras sentirse amenazado por el régimen absolutista de Fernando VII

Incluso al final de su vida, ya exiliado y con más de 80 años, mantuvo esta afición. En Francia realizó en 1825 la serie de litografías Los Toros de Burdeos. La litografía era una técnica nueva para él, demostrando que su interés por el tema nunca desapareció. Estaba entonces ya casi ciego y con una salud muy débil, por lo que dibujaba las piedras de las litografías usando lentes de aumento. A pesar de eso, estas obras tienen una fuerza y un movimiento que asombró a los artistas franceses de la época.

Autoexilio a Francia

Estatua de Goya junto a la iglesia de Notre Dame de BurdeosTripadvisor

Porque Francisco de Goya no murió en España, sino en Burdeos, ciudad a la que se exilió tras sentirse amenazado por el régimen absolutista de Fernando VII. En 1824, solicitó permiso al rey para viajar al balneario de Plombières por motivos de salud, pero en realidad buscaba refugio en Francia. Se instaló en Burdeos porque la ciudad acogía a una amplia comunidad de liberales españoles que huían de la persecución. Allí vivió sus últimos años rodeado de amigos como el pintor Antonio de Brugada.

En 1824 Goya solicitó permiso al rey para viajar al balneario de Plombières por motivos de salud, pero en realidad buscaba refugio en Francia

En Burdeos encontró tranquilidad y un ambiente menos hostil. Allí retomó su actividad artística y, además de las litografías sobre los toros, fruto de esta última etapa de su vida hay obras como La lechera de Burdeos, considerada una de sus últimas pinturas.

Cenotafio de Goya en el cementerio de La Chartreuserutascervantes.es

El genio español falleció en esta ciudad del sureste de Francia el 16 de abril de 1828 y fue enterrado en el cementerio de La Chartreuse junto a su consuegro Martín de Goicoechea. Al exhumar sus restos en 1886 para trasladarlos a la Ermita de San Antonio de la Florida en Madrid, se descubrió que su cráneo había desaparecido, un misterio que perdura hasta hoy. En la ciudad gala se pueden seguir sus huellas a través de los lugares que marcaron su estancia allí con la Ruta de Goya en Burdeos.

Las casas de Goya en Burdeos

Casa de Goya en Burdeos con una placa en su honorrutascervantes.es

El principal punto de la ruta es el edificio del actual Instituto Cervantes, en el número 57 del Cours de l’Intendance. En esta zona vivió Francisco de Goya sus últimos años. En su fachada se puede ver una placa de bronce realizada por el escultor Mariano Benlliure en su honor. Aunque el interior no conserva elementos originales visitables vinculados al pintor, el lugar marca el epicentro de su etapa final.

En la fachada de su antigua casa se puede ver una placa de bronce realizada por el escultor Mariano Benlliure en su honor

En el año 1826 Goya fijó su segundo domicilio bordelés en el barrio de Croix Blanche, entonces en las afueras de la ciudad, y en el que el Ayuntamiento de Burdeos le dedicó una calle en 1920. En una casa típica bordelesa el artista concibió, entre otras obras, su extraordinaria serie litográfica dedicada al arte de la lidia.

La imprenta Gaulon

Edificio de Burdeos que antes ocupaba la imprenta Gaulonrutascervantes.es

En Burdeos trabajó con el impresor Gaulon, donde desarrolló y estampó sus célebres litografías de toros, así como un soberbio retrato del dueño de la imprenta. La ubicación exacta de la antigua imprenta forma parte de los recorridos culturales dedicados al artista. Esta etapa demuestra que, incluso en sus últimos años, seguía innovando y adaptándose a nuevas técnicas.

La catedral y su memoria

Catedral de BurdeosGetty Images/Ivo de Rooij

Cerca de la catedral de Saint-André hay una estatua dedicada a Francisco de Goya. Es un buen punto para contextualizar su muerte en la ciudad. Fue enterrado inicialmente en el cementerio de La Chartreuse. Décadas después, sus restos fueron trasladados a Madrid y hoy reposan en la ermita de Ermita de San Antonio de la Florida, bajo sus propias pinturas.

La Chocolatería de Braulio Poc

Esquina donde se ubicaba la Chocolatería Braulio Pocrutascervantes.es

Durante sus últimos años en Burdeos (1824-1828), Francisco de Goya frecuentaba la chocolatería y establecimiento regentado por Braulio Poc, un compatriota aragonés con quien mantuvo una gran amistad. Esta chocolatería, situada en el número 32 de la Rue Huguerie, funcionaba como un conciliábulo o centro de reunión para la comunidad de exiliados españoles y amigos de Goya. Era un punto clave de su vida social en Burdeos.

Un funeral de príncipe

En la iglesia de Notre Dame se celebró el funeral de Francisco de Goyarutascervantes.es

El funeral de Goya, ignorado por la prensa local, se ofició en esta iglesia con sus compatriotas abarrotando las naves. Presidieron el cortejo fúnebre amigos de su círculo más íntimo: Pío Molina, concejal constitucionalista de Madrid, el pintor Antonio Brugada, el fabricante de chocolate Braulio Poc y el diputado liberal Bernardino Amati. Una carta de Sophie Boneur al pintor Raymond Bonheur de abril de 1828 decía: «Debes saber en primer lugar que días atrás murió el pobre Goya; y lo que me ha sorprendido es que ese hombre al que se ha dejado durante tanto tiempo en la miseria haya tenido el entierro de un príncipe. Los españoles se han señalado en eso: fue impresionante».

Me ha sorprendido que ese hombre al que se ha dejado en la miseria haya tenido el entierro de un príncipe. Los españoles se han señalado en eso: fue impresionante», escribió una asistente a su funeral

La huella de Goya en Burdeos no es monumental ni espectacular. Se recorre en pocas horas y se integra en el centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad. Más que grandes museos dedicados a su figura, lo que se encuentra es memoria urbana: placas, referencias y la conciencia de que uno de los más grandes pintores de España y del mundo pasó aquí sus últimos años de vida, sordo y casi ciego, lejos de su querida patria, pero trabajando hasta el final.