La región de España con menos visitantes internacionales
Qué ver en la región de España con menos turistas extranjeros, un oasis para el viajero
Algo 'olvidada' por los circuitos internacionales, que buscan más las islas y las costas, esta región española recibió solo unos 200.000 visitantes extranjeros en 2025
Es la región de España con menos volumen total de visitantes internacionales tuvo en 2025, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), lo que la convierte en ideal para quienes buscan un turismo libre de aglomeraciones y pueblos con alma. Mientras España rozó los 97 millones de turistas internacionales, en esta región apenas uno de cada cuatro visitantes llegó desde fuera de nuestras fronteras.
Mientras España rozó los 97 millones de turistas internacionales, en esta región apenas uno de cada cuatro visitantes llegó desde fuera de nuestras fronteras
Ello convierte a la Comunidad Autónoma de La Rioja en un destino tranquilo, pausado, cercano y muy atractivo. Campeón además en aspectos como el enoturismo, la gastronomía y el patrimonio. Sin duda, tarde o temprano los viajeros internacionales lo colocarán en su radar, pero mientras eso sucede, se puede disfrutar de este oasis donde el viajero extranjero es todavía una excepción bienvenida, con monumentos sin colas, bodegas sin masificaciones y pueblos llenos de encanto donde la vida cotidiana no gira en torno al turismo. Estos son lugares imprescindibles de la región de España con menos visitantes internacionales, verdaderos oasis para el viajero.
San Millán de la Cogolla: el origen del español
Monasterio de Yuso en San Millán de la Cogolla
En este pequeño municipio se encuentra uno de los conjuntos culturales más relevantes del país: los monasterios de Suso y Yuso, declarados Patrimonio de la Humanidad. En su scriptorium se escribieron las Glosas Emilianenses, consideradas las primeras palabras conservadas en español. La visita permite recorrer claustros, iglesia y biblioteca con una tranquilidad poco habitual en otros enclaves patrimoniales de similar relevancia. Es una parada esencial para entender el origen cultural y lingüístico de España.
Logroño: capital gastronómica
Hora punta en la calle Laurel de Logroño
La capital riojana combina patrimonio, paseo urbano y una de las escenas gastronómicas más reconocidas del norte peninsular. La Concatedral de Santa María de la Redonda, con sus torres gemelas en la plaza del Mercado, marca el perfil histórico de la ciudad. A pocos minutos, el Parque del Ebro ofrece un recorrido junto al río. La calle Laurel concentra bares de pinchos donde la clientela es mayoritariamente local. Esa proporción explica que la oferta mantenga precios y calidad sin adaptaciones pensadas para el turismo masivo. La experiencia es directa: barra, vino de Rioja y rotación constante entre establecimientos.
Haro y el Barrio de la Estación
Barrio de la Estación en Haro
Haro es una referencia nacional e internacional del vino, pero su proyección exterior no se traduce en aglomeraciones. El Barrio de la Estación reúne la mayor concentración de bodegas centenarias del mundo en un espacio reducido. Firmas históricas como CVNE, Bodegas Muga o López de Heredia permiten visitas y catas en un entorno manejable. Para completar la jornada, la subida a la Ermita de San Felices de Bilibio ofrece vistas abiertas sobre los viñedos y el curso del Ebro, sin las multitudes habituales de otras regiones vinícolas europeas.
Ezcaray y la Sierra de la Demanda
Pueblo de Ezcaray
Considerado uno de los pueblos más atractivos de la región, Ezcaray mantiene una arquitectura tradicional bien conservada, con soportales y plazas porticadas. Aquí se encuentra la Real Fábrica de Tejidos de Santa Bárbara, conocida por sus mantas de mohair. Es además puerta de entrada al Parque Natural Sierra de Cebollera, un espacio de bosques, cascadas y senderos señalizados. El volumen reducido de visitantes permite recorrer sus rutas con calma, incluso en temporada alta.
Las Cuevas de los Cien Pilares
Cuevas de los Cien Pilares en Arnedo
En La Rioja Baja, junto a la localidad de Arnedo, se localiza uno de los conjuntos rupestres más singulares del norte peninsular: las Cuevas de los Cien Pilares. Se trata de un complejo excavado en la roca, articulado por centenares de pilares que sostienen galerías y estancias. El impacto visual es inmediato, pero sigue siendo un enclave poco frecuentado por visitantes internacionales. Su acceso guiado permite comprender su función histórica y su evolución, lejos de recorridos saturados.