Vista de Medinaceli (Soria) y su arco romano único en España
Escapada a una de las villas más fascinantes de España: medieval, romana y renacentista
La villa soriana de Medinaceli es una escapada completa ya que reúne restos romanos, calles medievales, palacios renacentistas y uno de los monumentos más singulares de España: el único arco romano de tres vanos conservado en el país
Medinaceli es una de esas villas que se entienden mejor al llegar por carretera y verla aparecer sobre el paisaje. Situada al sur de la provincia de Soria, muy cerca del límite con Guadalajara, se levanta estratégicamente sobre un cerro a más de 1.200 metros de altitud y domina desde allí el valle del Jalón. Por aquí pasaron romanos, musulmanes, nobles castellanos y viajeros de camino entre la Meseta y el valle del Ebro. El resultado es uno de los conjuntos históricos más interesantes de Castilla y León y de España.
Arco romano de tres vanos de Medinaceli
Su gran emblema actual es el arco romano, construido probablemente a finales del siglo I d.C. Es una pieza excepcional porque se trata del único arco romano monumental de tres vanos que se conserva en España. No está en un museo ni protegido por una gran estructura moderna, sino al aire libre, junto a la entrada de la villa, con vistas abiertas al territorio que un día controló la antigua Occilis, la ciudad romana que ocupó este enclave. Aunque el paso del tiempo ha borrado parte de su decoración, el monumento conserva una presencia poderosa.
Villa sobria y monumental
Plaza Mayor de Medinaceli
A partir de ahí, la visita debe continuar hacia el casco histórico, declarado Conjunto Histórico-Artístico. Las calles empedradas, las casas de piedra, los escudos nobiliarios y los restos de muralla componen una villa sobria, castellana y muy monumental. La Plaza Mayor es el corazón de Medinaceli y uno de sus espacios más llamativos: amplia, porticada en parte y construida sobre el antiguo foro romano. En ella se encuentran algunos de los edificios más destacados, como el Palacio Ducal, la Alhóndiga y el Aula Arqueológica.
Bonito rincón del pueblo de Medinaceli
El Palacio Ducal recuerda el periodo de mayor esplendor de la villa, especialmente a partir de los siglos XV y XVI, cuando Medinaceli quedó vinculada a una de las casas nobiliarias más importantes de Castilla. Es el gran emblema renacentista de la villa. Muy cerca se encuentra también la colegiata de Nuestra Señora de la Asunción, de aire severo y proporciones notables, además de conventos, antiguas casonas y rincones que explican el peso religioso y político que tuvo la localidad durante siglos.
Castillo reconstruido
Castillo de Medinaceli, reconstruido por fuera
Otro punto esencial es el castillo, situado en la parte más alta del recinto y huella medieval fortificada. El edificio actual conserva restos de distintas etapas y se asienta en el extremo de su muralla romana, reconstruido sobre la primera Alcazaba árabe del barrio viejo. Desde esa zona se obtienen algunas de las mejores vistas del entorno, con el caserío extendido sobre el cerro y el paisaje abierto de la provincia de Soria al fondo.
Quedarse a dormir
Vista de Medinaceli y su arco romano
Medinaceli funciona muy bien como escapada de un día desde Madrid, Guadalajara, Zaragoza o Soria, aunque merece la pena quedarse a dormir para verla con calma, especialmente al atardecer o a primera hora de la mañana. Desde Madrid hay unos 150 kilómetros por la A-2, lo que permite llegar en alrededor de una hora y media. La mejor época para visitarla es primavera u otoño; en invierno conviene ir preparado, porque la altitud y el viento hacen que el frío sea intenso. El recorrido básico puede hacerse en dos o tres horas, pero la villa gana mucho cuando se camina sin prisa, entrando por el arco romano y dejando que sus distintas épocas aparezcan una tras otra.