La España Abandonada: La puerta de los ojos

«La España abandonada», con Álex Navajas

«La España abandonada»

El enigmático «monumento a los ojos» que se levanta a 50 minutos de Madrid

Ambite, un municipio de 700 habitantes, custodia una misteriosa y desconocida construcción que atrae a numerosos curiosos

Tres grandes pórticos blancos: el central, de más altura que los colindantes. Y decenas de azulejos que representan ojos: centenares de ojos que contemplan a los sorprendidos viandantes que pasean por la Vía Verde que nace a su lado. Es el enigmático «Monumento a los ojos» de Ambite, un municipio madrileño de poco más de 700 habitantes.

La pregunta que surge inmediatamente es evidente: ¿Qué hace ahí esa singular construcción, que ni es el acceso a una finca ni nada por el estilo? Junto a ella, un cartel recientemente instalado lo explica. El autor de las extravagantes puertas fue el periodista Federico Díaz Falcón. «El 21 de julio de 1969, en el mismo instante en que Armstrong ponía su importante pie en nuestro satélite, Don Jesús Orozco, el cura párroco de Ambite, bendecía el 'Monumento a los ojos'», recogió el propio Díaz Falcón en su libro Mirando al año 2000.

Detrás de un monumento peculiar sólo podría haber, como es lógico, una personalidad peculiar. El periodista que promovió la construcción fue también el primer español –o de los primeros; no hay acuerdo en este punto– en visitar el Círculo Polar Ártico. Las crónicas le definen como un «deportista de especialidades extrañas; fue campeón absoluto de lanzamiento de barra castellana…».

El creador del "Monumento a los ojos", durante su construcción

El creador del «Monumento a los ojos», durante su construcción

Vivía con desahogo, lo que le permitió levantar de su propio bolsillo esta enigmática construcción que ha sido recientemente restaurada. En los azulejos «se exponen las diferentes miradas, ideas, símbolos, frases y personajes en torno a la figura de los ojos: Rubinstein, Armstrong, Machado, Chaplin, Cleopatra, y un centenar más», explica la web del ayuntamiento. «Federico Díaz Falcón creaba cada azulejo con entusiasmo y dedicación, para luego encargárselo al artista y azulejista de Talavera Rafael García Bodas. Durante años fueron creando con detalle cada azulejo y cada inspiración del artista, para completar y cubrir los arcos del monumento», prosigue.

Lamentablemente, algunos descerebrados han arrancado numerosos de los azulejos. Pese a ello, el monumento mantiene su mirada, que atrae a centenares de curiosos.

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