La Ciudad Blanca y su volcán
La espectacular ‘Ciudad Blanca’ al pie de un volcán donde nació Mario Vargas Llosa
Es una de las ciudades más bellas del continente americano, en el sur de Perú, con una especial arquitectura de sillar, un casco histórico declarado Patrimonio de la Humanidad y la compañía constante del volcán Misti
Entre la costa del Pacífico y el altiplano andino, al sur de Perú, hay un destino de los que nunca se olvida, un lugar singular en el mapa de Hispanoamérica. La conocen como la Ciudad Blanca porque debe buena parte de su personalidad al sillar, una piedra volcánica clara con la que se levantaron iglesias, conventos, casonas y buena parte de su centro histórico. Un conjunto urbano de gran coherencia arquitectónica que ha sido reconocido por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad. Bienvenidos a la espectacular Arequipa, siempre a la sombra de un volcán, la cuna de uno de los escritores más importantes de la lengua castellana, el Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa.
Arequipa es conocida como la ‘Ciudad Blanca’ porque debe buena parte de su personalidad al sillar, piedra volcánica clara con la que se levantaron iglesias, conventos, casonas y buena parte de su centro histórico
Lo primero que define a Arequipa es su imagen. Pocas ciudades americanas presentan una relación tan clara entre arquitectura y paisaje. Las fachadas blancas, los patios interiores, las bóvedas y las portadas barrocas dialogan con un horizonte dominado por montañas y, sobre todo, por el volcán Misti, el gran vigilante de la ciudad. La promoción turística peruana lo presenta como el guardián volcánico de Arequipa, una presencia que condiciona la vista, el carácter y hasta la identidad visual del destino.
Precioso centro histórico
Calle Mercaderes de Arequipa, cerca de la Plaza de Armas
Esa belleza se aprecia especialmente en el centro histórico, uno de los grandes argumentos del viaje. La Plaza de Armas resume bien la escala monumental de Arequipa, con la catedral en uno de sus frentes y una sucesión de soportales, palmeras y edificios de piedra clara que refuerzan la sensación de unidad. Desde allí se recorren con facilidad calles, templos y casonas que conservan una notable homogeneidad, algo poco frecuente en ciudades grandes de la región. No es una ciudad museo, pero sí un centro histórico que todavía se vive y se recorre con naturalidad.
Impresionante cielo sobre la catedral de Arequipa al atardecer
Monasterio de Santa Catalina
Entre sus visitas imprescindibles destaca el monasterio de Santa Catalina, uno de los grandes recintos conventuales de América, pero Arequipa funciona también por acumulación de detalles: patios silenciosos, balcones, claustros, iglesias y miradores desde los que reaparece el Misti. Esa mezcla entre patrimonio urbano y marco natural le da una fuerza especial. Aquí el volcán no es un simple decorado: es como si ordenara la mirada y acompañara cada paseo.
El Monasterio de Santa Catalina es uno de los más importantes atractivos culturales de Arequipa
Esta ciudad peruana, la segunda más importante del país, situada a más de 2.300 metros sobre el nivel del mar, a orillas del río Chili y rodeada, además de por el Misti, por los volcanes Chachani y Pichu Pichu, goza de un clima templado y soleado la mayor parte del año. Fundada en 1540 con el nombre de Villa de Nuestra Señora de la Asunta de Arequipa, hoy es famosa también por su rica gastronomía, por el Mirador de Yanahuara y por su cercanía al Cañón del Colca, uno de los más profundos del mundo.
Las picanterías
Picantería arequipeña
Las picanterías son restaurantes tradicionales en los que sirven guisos, caldos y potajes picantes en un ambiente rural y familiar. Son espacios históricos, a menudo dirigidos por mujeres (llamadas picanteras), que preservan algunas técnicas prehispánicas, como cocinar a leña y usar batanes, acompañando la comida con chicha de jora. Preparan platos como Rocoto Relleno, Chupe de Camarones, Ocopa y Solterito. Originalmente se identificaban en las casas rurales por un paño rojo en la fachada, que invitaba a pasar a la zona de la cocina.
El mejor español de Perú
Panorámica de Arequipa al pie del volcán
Arequipa no es una escapada rápida. Se puede ir por su patrimonio, por su paisaje o por su cocina, y en los tres casos la experiencia sale reforzada. Según su hijo más ilustre, el escritor Mario Vargas Llosa, aquí además «se habla el mejor español del Perú», elogiando la pronunciación y la riqueza del español regional frente a otras zonas del país, y también destacaba el carácter fuerte y apasionado que los habitantes de la ciudad, porque «no en vano se nace al pie de un volcán». Arequipa regala al visitante una de las ciudades más fotogénicas y más espectaculares de Perú: blanca, monumental y volcánica.