El exclusivo yate Four Seasons Explorer en aguas del archipiélago de Palaos
El remoto país del Pacífico que un día fue de España y hoy es el secreto mejor guardado del lujo más exigente
Palaos, pionero en pedir a sus visitantes un compromiso firmado en el pasaporte, recibe la avanzadilla de Four Seasons por mar y se prepara para su esperado resort en tierra
Desde el aire, los pequeños islotes de este joven y recóndito país aparecen como diminutos montículos cubiertos de un mullido musgo. Parecen colocados a mano, como si alguien los hubiese esparcido sobre esta laguna de azul paradisiaco que cambia de tono por tramos. Este país es Palaos. Si bien existe como estado independiente tan solo desde 1994, es un viejo conocido para la cartografía histórica española. Formó parte de las Carolinas y, como tantas islas del Pacífico, fue española más en el atlas que en la vida cotidiana. La soberanía se intentó hacer efectiva a finales del XIX, y el vínculo se cierra bruscamente con la venta del archipiélago a Alemania en 1899, después de la pérdida de Cuba y Filipinas en el 98.
El paradisíaco archipiélago de Palaos fue territorio español hasta 1899 y es estado independiente desde 1994
Uno de nuestros territorios más ignotos, avistado por primera vez en 1543 por Ruy López de Villalobos, se alza hoy como el nuevo paradigma de destino paradisíaco, extraordinariamente celoso de su espectacular belleza natural. No basta con venir a mirar y hacerse el selfi más deseado. El viajero, al entrar en el país, firma en las aduanas, en su propio pasaporte, una breve declaración, el llamado Palau Pledge, el compromiso de Palaos, estampado en tinta azul.
Compromiso con los niños de Palaos
Las islas Palaos, en la Micronesia, fueron territorio de España
Ese compromiso, escrito en primera persona, no se dirige al gobierno ni a ninguna institución. Se dirige a los niños de Palaos, con un tono de carta íntima que en cierto modo desarma por lo directo. Viene a decir, en esencia: «Niños de Palaos, asumo este compromiso como vuestro invitado para preservar y proteger vuestro hogar insular, hermoso y único. Prometo caminar con cuidado, actuar con amabilidad y explorar con atención. No tomaré lo que no me sea dado. No dañaré lo que no me daña. La única huella que dejaré será la que el agua pueda borrar». Y debajo, en un recuadro, la firma del viajero. Es, probablemente, el sello más poético que uno puede encontrarse en un pasaporte. Y tal vez una semilla de lo que está por venir en un futuro en otros destinos.
Las Rock Islands Southern Lagoon de Palaos son Patrimonio de la Humanidad
No es la única medida que ha colocado a este pequeño país de la Micronesia en la vanguardia del turismo sostenible. Desde 2018, la entrada incluye una tasa ambiental de 100 dólares, una cifra que multiplicó por más de tres el antiguo green fee. Palaos también ha ido delimitando zonas protegidas en su mar y se ha permitido decisiones poco habituales en destinos de arrecife, como prohibir la importación y venta de protectores solares considerados dañinos para el coral. En frontera, eso puede traducirse en algo tan prosaico como una confiscación de ciertas cremas solares, del mismo modo que en otros países se incautan bebidas alcohólicas o ciertos alimentos.
Buceo y snorkel
Buceo en las Islas Rocosas de Palaos
Precisamente todo lo que ocurre cerca de esos corales, el buceo y el snorkel, han hecho de Palaos un destino de culto. No se viene a ver el mar desde la hamaca. Se viene a entrar en él. Sus fondos marinos, con canales y cordilleras, han colocado al archipiélago en el radar de quienes viajan con aletas. A eso se suman playas idílicas y una vegetación exuberante que le da al viaje un punto más salvaje que el de otros paraísos de manual.
El buceo y el snorkel han hecho de Palaos un destino de culto. Aquí no se viene a ver el mar desde la hamaca, se viene a entrar en él
El contraste con destinos como Maldivas se vuelve inevitable, no porque hayan dejado de ser bellas, sino porque se han hecho más accesibles y transitadas. Palaos aparece como un paso más allá para quienes buscan un viaje más exclusivo y todavía remoto, uno de esos viajes que llaman de «una vez en la vida», o una fabulosa luna de miel para aquellos que ya han estado en el Índico o en el Caribe antes de ponerse el anillo de casados, que cada vez son más numerosos.
Ni Índico ni Caribe: esto es el Pacífico
Islas de Palaos y población de Koror, en la «Micronesia española»
Palaos es Micronesia, Pacífico occidental, y su geografía tiene esa cualidad de archipiélago casi por descubrir. Se habla de unas 340 islas en el recuento más citado, aunque en informes ambientales del país se llega a 586 al contar islotes y fragmentos de tierra dispersos en cientos de kilómetros de mar. Por eso el paisaje no se resume en una playa, sino en un rosario de lagunas, canales y paredes de caliza cubiertas de vegetación, con una luz que cambia el color del agua a cada tramo.
El buceo en el Lago de las Medusas de las islas rocosas de Palaos es inofensivo
La joya de la corona, la que convierte esa postal en algo más serio, es la Rock Islands Southern Lagoon, Patrimonio Mundial por la Unesco desde 2012: islotes de piedra caliza recortados sobre agua transparente, manglares, cuevas, y esa sensación de que el territorio está más en el mar que en la tierra. En medio de ese paisaje está también el célebre Jellyfish Lake (Lago de las Medusas), donde las medusas doradas migran siguiendo el sol.
El crucero más exclusivo
Camarote del exclusivo Four Seasons Explorer
A diferencia de destinos como Bora-Bora o Fiyi, semejante paraíso carece de alojamientos super exclusivos. De hecho, el lujo ha llegado por mar. El Four Seasons Explorer, reposicionado desde Maldivas y en Palaos desde hace poco más de un año, es un catamarán de 39 metros con diez camarotes y una suite, más cercano a un yate privado que a un crucero convencional. Uno de sus mayores lujos, además del legendario servicio de su marca, es el privilegio de amanecer cada día frente a una isla diferente, con la laguna cambiando de color por tramos y la selva cayendo sobre la caliza como si no existiera otra forma de paisaje.
Pasajeros del Four Seasons Explorer en una actividad en una isla de Palaos
El Explorer funciona como avanzadilla, una entrada en escena calculada, mientras el grupo prepara el siguiente paso, mucho más definitivo, en tierra. La marca canadiense ya ha iniciado la construcción de lo que será uno de sus resorts más exclusivos de su porfolio, con solo 50 villas, muchas de ellas concebidas en formato overwater. Según distintas fuentes del sector, se ubicará en la isla de Ngerekebesang, muy cerca de Koror y con vistas directas al entorno de las Rock Islands. La apertura se prevé para 2027, un calendario que avanza con cautela en un país donde los requerimientos medioambientales no son un guiño, sino una condición de partida, todo un compromiso con las próximas generaciones de los niños nacidos en este pequeño paraíso.