Cascada del río Asón (Cantabria)
La sencilla ruta de Cantabria que lleva hasta una de las cascadas más espectaculares de España
En el corazón del valle de Soba, un sendero amable y sin apenas desnivel conduce hasta la base de Cailagua, salto de unos 70 metros de altura del que nace el Asón, uno de los ríos míticos de Cantabria
Buscar el nacimiento de un río siempre tiene un aire de aventura y de interés, de llegar al origen de algo importante. En esta ruta pueden acompañar los más pequeños de la casa para formar parte ellos también de este descubrimiento. Porque la Ruta al Nacimiento del río Asón es una de las propuestas más bonitas y efectivas del norte de España. Permite acceder a una caída de agua de proporciones épicas en un entorno que conserva el carácter salvaje de la Cantabria interior.
Vacas en la ruta al Nacimiento del río Asón
El punto de inicio ideal para familias se sitúa en el valle, cerca del pueblo de Asón (municipio de Soba). El trayecto, de 7 kilómetros ida y vuelta y unas 3 horas de duración (incluidos descansos y creatividad fotográfica), es bastante sencillo, pues apenas presenta un desnivel de 200 metros. El sendero avanza entre prados y manchas de bosque, con un desnivel muy suave. Es un recorrido apto para casi cualquier perfil, incluidos niños, ya que el camino es evidente y no presenta complicaciones técnicas hasta los metros finales.
Señal de la Ruta al Nacimiento del río Asón
Aunque la ruta completa desde el pueblo son unos 7 kilómetros (ida y vuelta), existe la opción de recortar el trayecto si se aparca en las zonas habilitadas más próximas a la montaña, dejando la caminata en un paseo de poco más de media hora por trayecto.
La cascada de Cailagua
Cascada de Cailagua en el Parque Natural de los Collados del Asón
El atractivo principal de la ruta llega al final. El río Asón no nace de un manantial discreto, sino que surge de una pared rocosa en la llamada cascada de Cailagua. Se trata de una caída vertical de unos 70 metros que se desploma sobre un anfiteatro natural del Parque Natural de los Collados del Asón.
Un detalle importante para el viajero: al llegar a la base, el viento suele desplazar el agua pulverizada creando una lluvia constante. Es la famosa ducha del Asón; incluso en días soleados, conviene llevar un chubasquero a mano si quieres acercarte a la pared sin terminar empapado. Además, el último tramo es más pedregoso y suele estar húmedo, por lo que el calzado con buen agarre es innegociable.
Cuándo ir
Señal al pie de la cascada del río Asón
El caudal de la cascada es estacional. El momento de máximo esplendor es la primavera, con el deshielo, o tras episodios de lluvia intensa. En verano, el chorro puede verse reducido a una fina cortina, aunque el anfiteatro de roca caliza sigue justificando la caminata. Para quienes no quieran o no puedan caminar, la carretera CA-265 ofrece el Mirador del Nacimiento del Asón. Desde allí, a pie de asfalto, se tiene la perspectiva aérea de la cascada, aunque se pierde la experiencia física de sentir el estruendo del agua al caer.
La leyenda de las hermanas «hechiceras»
Al pie de la cascada o una vez terminada la ruta, ya de vuelta, se puede instruir a los pequeños con la leyenda de este salto de agua, que tiene que ver con un conjuro olvidado y dos hermanas hechiceras como protagonistas.
Según se narra en la página de Turismo de Cantabria, en una de las cuevas junto al río Asón vivían dos anjanas (hechiceras según la mitología cántabra). Una de ellas tenía cabellos dorados, mientras que la más traviesa se caracterizaba por tenerlos plateados. Esta última, además, tenía fama de fastidiar a los vecinos: ataba a los terneros por las colas, tiraba a los pastores al río cuando dormían la siesta, cambiaba la sal por azúcar en las cocinas y otras travesuras. Cansada de las quejas de los lugareños, su hermana de cabello dorado quiso darle un escarmiento.
Parque Natural de Collados del Asón
Una noche, mientras la hermana traviesa dormía, su hermana recitó un sortilegio y la sumergió en la cascada, donde quedó mimetizada con la roca. Solo su cabellera plateada quedó flotando en el aire. Cuando consideró que el castigo era suficiente, la hechicera se dispuso a sacar de allí a su hermana. Sin embargo, se había olvidado de las palabras mágicas. Desde entonces, se cree que la hermana de cabellos dorados está sumergida en el lago Brenavinto, en donde en las profundidades de sus aguas hay una biblioteca mágica con hechizos y libros aún no escritos. Está intentando buscar las palabras mágicas para liberar a su hermana, que permanece bajo el salto del Nacimiento del río Asón.