El hotel de España al que solo se puede llegar en tren
El hotel de España al que solo se puede llegar en tren: un refugio a casi 2.000 metros de altura en el Pirineo
En un precioso valle glaciar de Gerona, rodeado de cumbres pirenaicas de casi tres mil metros, hay un hotel que no tiene acceso por carretera. Solo se puede llegar a pie o en un singular tren cremallera
Cuenta una leyenda que en el año 700 un ermitaño benedictino bizantino posteriormente canonizado como San Gil llegó hasta un remoto valle del Pirineo y allí escondió en una cueva una imagen policromada de la Virgen María. Muchos años después, en el 1079, unos pastores encontraron esta cueva de San Gil y, en ella, una cruz, una campana, una olla y la imagen de madera de la Virgen, objetos que ahora están expuestos en el Santuario de la Virgen de Núria que se erigió en este valle.
Madre e hija contemplan el hotel desde lo alto de una montaña
Hoy el valle de Núria es uno de los rincones pirenaicos más especiales de España. Y aquí está también uno de los hoteles más especiales. Porque pocos alojamientos en España ofrecen una llegada tan singular como el Hotel Vall de Núria. No hay carretera abierta al tráfico convencional que conduzca hasta la puerta. El acceso habitual se realiza en el tren cremallera de Vall de Núria, una línea de montaña que parte de Ribes de Freser y asciende hasta el santuario y el hotel atravesando bosques, gargantas y laderas pirenaicas.
Entorno de alta montaña
El tren cremallera que lleva hasta el hotel
Llegar hasta el hotel es casi una de las mejores partes de la experiencia. El tren cremallera, inaugurado en 1931, recorre cerca de 12,5 kilómetros y supera un desnivel aproximado de más de mil metros, enlazando el valle con la red ferroviaria catalana. En la práctica, el viajero deja el coche abajo y entra en un entorno de alta montaña sin tráfico rodado ni ruido urbano.
El tren cremallera, inaugurado en 1931, recorre cerca de 12,5 kilómetros y supera un desnivel aproximado de más de mil metros
El hotel se encuentra en el Valle de Núria, a unos 1.960 metros de altitud, rodeado por algunas de las cumbres más conocidas del Pirineo oriental, varias por encima de los 2.700 y 2.800 metros, como el Puigmal (2.913 metros) o el Pico de Segre (2.843 metros). Frente al alojamiento se abre un pequeño lago artificial que refuerza la imagen alpina del conjunto.
Senderismo y actividades al aire libre
Un lago artificial refuerza la sensación alpina del lugar
El complejo ofrece habitaciones de hotel y apartamentos, lo que permite tanto escapadas de fin de semana como estancias familiares más largas. Muchas estancias disfrutan de vistas directas al valle y a las montañas cercanas, uno de los grandes argumentos del lugar.
En verano, Vall de Núria funciona como base para senderismo y actividades al aire libre. Desde aquí parten rutas sencillas alrededor del lago y caminos de mayor exigencia hacia picos y collados de la zona. También hay propuestas familiares, zonas infantiles y espacios abiertos donde el protagonismo lo tiene el paisaje. En invierno, el enclave cambia de registro y se convierte en estación de montaña con pistas de esquí para iniciación y ambiente muy familiar. Esa doble condición de destino fresco en verano y de nieve en invierno explica buena parte de su éxito.
Habitación del Hotel Vall de Núria
Hotel y santuario
Otro elemento importante de este lugar es su dimensión histórica y espiritual. Porque en este valle se encuentra el Santuario de la Virgen de Núria, uno de los más importantes de España y un lugar de peregrinaje muy concurrido. El santuario está presidido por una iglesia neorrománica bendecida en 1911, que tiene al lado el hotel y cuatro casas de edificación dedicadas a los santos Jeroni, Antoni, Josep y Gil.
Llegar hasta aquí es sencillo y emocionante: tren o carretera hasta Ribes de Freser o Queralbs y desde allí el tren cremallera. Desde Barcelona se tarda alrededor de dos horas y media en coche hasta la base.