El santuario de Nuria
El santuario al que solo podrás llegar a pie o en tren cremallera
Cada semana, Álex Navajas nos descubre los lugares más sorprendentes del país. Hoy viaja hasta el valle de Nuria (Gerona), un idílico lugar casi inaccesible que requiere más de tres horas de caminata
33 euros. No es barato el trayecto de ida y vuelta de apenas 12,5 kilómetros que recorre el tren cremallera que parte de Ribes y concluye en el valle de Nuria, en la provincia de Gerona. Pero es que la otra opción es una caminata de unas tres horas y media salvando un desnivel de 1.000 metros. No existe otra forma de llegar. Por tierra, al menos.
El moderno y cómodo tren va trepando lentamente por las vías, abriéndose paso entre paredes verticales de roca, simas que te hacen contener la respiración y bosques densos y frondosos que te transportan a Suiza.
Por fin llega al valle de Nuria, que es amplio, espacioso, despejado, luminoso. El verde de la inmensa pradera contrasta con la pétrea fachada gris del santuario, donde se venera a la patrona desde hace más de mil años. Hasta allí se retiró San Gil cuando no había tren cremallera, ni turistas, ni selfies, ni santuario, ni estación de esquí. Porque el valle de Nuria también cuenta con una pequeña estación de esquí.
Procedía el santo de Atenas, y vivió tranquilo y apartado del mundanal ruido hasta que los musulmanes penetraron en la península ibérica en el año 711 y tuvo que huir a Francia. Pero su legado permaneció, y su pequeña gruta, y su espiritualidad, que se respira en cada rincón de este recóndito valle.