Una de las playas de Islay, la isla escocesa del whisky

Una de las playas de Islay, la isla escocesa del whiskyGetty Images

Islay: la espectacular isla escocesa del whisky y las playas salvajes

Se la conoce como ‘La reina de las Hébridas’, presume de algunas de las playas más espectaculares de Escocia y cuenta con diez destilerías en funcionamiento

Viajamos hasta la quinta isla mayor de Escocia y la sexta mayor de las que rodean la Gran Bretaña, excluyendo a Irlanda. Se llama Islay y es conocida por dos atractivos principales: sus playas salvajes y sus destilerías de whisky. Porque en Islay casi todo gira en torno a esta bebida, por lo que visitar al menos una destilería (o mejor aún, dos) es prácticamente obligatorio durante una estancia en la isla.

Quienes llegan buscando el aroma de sus whiskies descubren además una isla atlántica de dunas, acantilados y arenas claras

Islay (se pronuncia Ái-la), es uno de esos lugares que sorprenden, y mucho. Quienes llegan buscando el aroma de sus whiskies ahumados de turba descubren además una isla atlántica de dunas, acantilados y arenas claras que parecen de otro continente cuando la luz se abre paso entre las frecuentes nubes escocesas.

Turberas y paisajes

Faro de Portnahaven, en Islay (Escocia)

Faro de Portnahaven, en Islay (Escocia)Getty Images

Situada frente a la costa oeste de Escocia, Islay es una de las Islas Hébridas Interiores. No es demasiado grande (40 kilómetros de largo por 32 de ancho), pero sí intensa: en pocos kilómetros se alternan turberas, praderas abiertas, bahías amplias y carreteras estrechas que, más que llevarte, te obligan a mirar. Esa mezcla explica su personalidad. Aquí el whisky no es un plan, es un paisaje: la turba que perfuma el aire, el salitre que entra por las ventanas y el tranquilo ritmo de la isla se cuelan en la experiencia.

La cultura del whisky

Destilería Ardberg, una de las diez que hay en la isla

Destilería Ardberg, una de las diez que hay en la islaGetty Images

El gran imán, claro, son sus destilerías. Islay concentra nombres míticos y estilos inconfundibles, con ese carácter peaty (turboso) que para unos es obsesión y para otros aprendizaje. El whisky de Islay tiene una larga historia. En un momento dado había más de 20 destilerías legales y en funcionamiento en la isla. Ahora hay diez destilerías en funcionamiento, incluidas leyendas como Ardbeg, Laphroaig y Lagavulin. Hay rutas por algunas, centros de visitantes, catas guiadas y paseos por exteriores donde se entiende por qué el entorno y el suelo importa para producir algunos de los mejores whiskys de malta de Escocia.

Playas casi en el fin del mundo

Vista de la playa de Machir Bay

Vista de la playa de Machir BayTripAdvisor

Y luego están las playas. Machir Bay es la postal inesperada, una lengua de arena inmensa y abierta al Atlántico, con olas, viento y esa sensación de fin del mundo tan escocesa. Saligo Bay, más dramática, combina arena, rocas y dunas; es un lugar perfecto para un paseo corto que termina con un horizonte de los que se quedan en la memoria. En Islay no se viene a bañarse como en el Mediterráneo, pero sí a sentir el mar: caminar con chaqueta, escuchar el oleaje y ver cómo cambia el paisaje cada diez minutos.

Reserva natural

Ruinas de la iglesia de Kilchoman

Ruinas de la iglesia de KilchomanTripAdvisor

Si le apetece naturaleza con mayúsculas, la isla también es un pequeño santuario de fauna. Aquí viven numerosas especies de aves y durante todo el año es un punto de reunión muy popular para los observadores de aves. En febrero se pueden ver grandes colonias de barnaclas cariblancos y otras aves que habitan la isla son la chova piquirroja, los cormoranes, el aguilucho pálido y el ostrero común. Una parte de la isla llamada Gruinart Flats está calificada como reserva natural. Los amantes de los acantilados suelen poner rumbo a The Oa, al suroeste: un paisaje áspero, salvaje y vertical. Y en la parte de posibles edificios a visitar, la iglesia de Kilchoman está en ruinas, pero puede merecer la pena visitarla, así como su cementerio.

Vista del puerto y la ciudad de Port Charlotte en la isla de Islay, Escocia

Vista del puerto y la ciudad de Port Charlotte en la isla de Islay, EscociaGetty Images/Martin MOLCAN

Sin duda es este un lugar perfecto para esconderse del mundo, con pueblos pequeños, pubs cálidos, alojamientos rurales y mucho silencio. Los más activos pueden realizar rutas de senderismo y también está el Museo de la Vida de Islay para quienes quieran conocer más sobre la historia de «La reina de las Hébridas».

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