La aparición de chollos en la madrugada ha sustituida por "la dictadura del algoritmo"

La aparición de chollos en la madrugada ha sustituida por «la dictadura del algoritmo»Getty Images/iStockphoto

Por qué el martes a las 3:00 de la madrugada ya no es el mejor momento para comprar un vuelo

Durante décadas, el madrugón del martes era el momento sagrado para cazar chollos aéreos por cómo funcionaba el sistema de reservas. Hoy los algoritmos y los precios dinámicos han cambiado esta regla

El mito del martes a las tres de la madrugada no nació de una superstición, sino de una limitación técnica real. En la era en la que el GDS (Global Distribution System) era la espina dorsal del sector, las aerolíneas gestionaban su inventario de forma casi manual y por lotes. Las ofertas solían cargarse los lunes por la noche y las reservas que no se habían abonado durante el fin de semana expiraban, volviendo al sistema en la madrugada del martes. Era una cuestión de gestión de stock estática: si querías el producto que había sobrado, tenías que estar presente cuando se reponía el estante virtual.

Las compañías utilizan sistemas de Revenue Management basados en Inteligencia Artificial que aplican una tarificación dinámica

Hoy, ese escenario ha sido sustituido por la dictadura del algoritmo. Las compañías utilizan sistemas de Revenue Management basados en Inteligencia Artificial que aplican una tarificación dinámica. El valor de un billete ya no se ajusta semanalmente, sino que puede variar de forma continua a lo largo del día en función del load factor (el nivel de ocupación real del avión), la demanda detectada, la competencia y el comportamiento histórico de la ruta. El algoritmo no descansa; de hecho, si el sistema detecta un pico inusual de búsquedas en una franja horaria concreta, puede interpretar que existe un aumento de la demanda y reajustar el precio de forma automática.

El inventario es ahora un flujo constante y actualizado en tiempo real y una cancelación se pone a la venta de manera inmediata

La conectividad total ha acabado con la carga de datos por lotes. El inventario es ahora un flujo constante y actualizado en tiempo real. Una cancelación se pone a la venta de manera inmediata, sea lunes o sábado, y la limpieza del sistema es un proceso automático y perpetuo que no espera a ninguna hora mágica.

Antelación y flexibilidad

El ahorro puede estar en volar los martes o los miércoles

El ahorro puede estar en volar los martes o los miércolesGetty Images/PAZ RUIZ LUQUE

La variable determinante ya no es el momento de la compra, sino la antelación y la flexibilidad. Los análisis de datos actuales demuestran que la variación de precio por la hora del día es insignificante comparada con la antelación. La ventana de reserva óptima se sitúa ahora en los 21 días antes para vuelos nacionales y entre tres y seis meses para trayectos transoceánicos.

La ventana de reserva óptima se sitúa ahora en los 21 días antes para vuelos nacionales y entre tres y seis meses para trayectos transoceánicos

Además, el ahorro real se encuentra en elegir volar un martes o un miércoles (jornadas con menor presión de viajes corporativos), pero el beneficio se obtiene por el día del viaje, no por el momento de pulsar el botón de comprar.

La geolocalización y los precios distintos

Las compañías saben desde dónde estás comprando, y eso puede influir en el precio

Las compañías saben desde dónde estás comprando, y eso puede influir en el precioGetty Images/iStockphoto

Lo que antes era una cuestión de horario, hoy es una cuestión de ubicación. Las aerolíneas practican la segmentación geográfica de precios: ajustan la tarifa basándose en el poder adquisitivo del mercado local o la moneda del país desde donde te conectas. Para el sistema, un usuario que reserva desde Madrid suele tener una disposición a pagar más que uno que lo hace desde Ciudad de México para el mismo trayecto a Nueva York.

Para el sistema, un usuario que reserva desde Madrid para viajar a Nueva York suele tener una disposición a pagar más que uno que lo hace desde Ciudad de México

Para sortear este muro, los viajeros más experimentados utilizan una VPN (Virtual Private Network). Esta herramienta funciona como un túnel digital que permite ocultar la dirección IP real y simular que la conexión se realiza desde otro país. Al teletransportar la conexión a una economía diferente o con promociones locales activas, se logra engañar al rastreador y acceder a tarifas que no están disponibles para el público europeo, lo que en determinados mercados puede traducirse en diferencias apreciables de precio, aunque no siempre compensa por moneda, condiciones o métodos de pago.

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