Urbino, la ciudad renacentista de Italia donde nació RafaelGetty Images/iStockphoto

La increíble ciudad renacentista de Europa unida a Rafael, a Valentino Rossi y a la nariz más famosa de Italia

La ciudad natal de Rafael y de Valentino Rossi, en la región italiana de Las Marcas, lejos del turismo masivo de Florencia o Siena, conserva uno de los conjuntos renacentistas más importantes de Europa. Su casco histórico es Patrimonio de la Humanidad

Es una de las regiones más desconocidas de Italia, de la que pocos han oído hablar y que cuesta mucho ubicar en el mapa. Se llama Las Marcas, en italiano Le Marche, y su capital y puerta de entrada por aire y mar es Ancona, en la costa del Adriático. Pero su capital del arte y el Renacimiento es Urbino, conocido por ser la cuna de dos personajes nacidos en siglos diferentes: el genio Rafael Sanzio y el piloto de motociclismo Valentino Rossi.

Urbino es una increíble ciudad amurallada de la desconocida región de Las Marcas que ofrece una escapada mucho más tranquila que Florencia o Siena

Urbino no suele aparecer en los primeros puestos de las rutas clásicas por Italia, y debería. Es una increíble ciudad amurallada declarada Patrimonio de la Humanidad. Mientras ciudades como Florencia o Siena concentran gran parte de los viajeros, Urbino ofrece una escapada más tranquila y una experiencia auténtica, difícil de encontrar en destinos italianos más saturados. Esta joya renacentista se encuentra en el interior de la región de Las Marcas, al este del país, a unos 35 kilómetros del Adriático y entre dos y tres horas por carretera desde Bolonia o Florencia.

El mecenas Federico

Centro histórico de Urbino, en Le MarcheGetty Images

El gran momento histórico de Urbino llegó en el siglo XV bajo el gobierno de un personaje increíble, Federico da Montefeltro, uno de los más exitosos condottieri (líder militar) del Renacimiento italiano y duque de Urbino desde 1444 hasta su muerte en 1482. Durante ese tiempo fue uno de los mecenas más influyentes del Renacimiento. Bajo su impulso y mecenazgo, la ciudad se transformó en un centro intelectual y artístico frecuentado por arquitectos, humanistas y pintores. La Unesco destacó precisamente ese papel como laboratorio urbano del Renacimiento cuando incluyó su centro histórico en la lista del Patrimonio Mundial en 1998.

Bonita imagen de la medieval Urbino iluminadaGetty Images/iStockphoto

Además de como mecenas, el gran Federico da Montefeltro es conocido por su nariz. Quedó marcado por un accidente en un torneo medieval que le costó el ojo derecho y le dañó gravemente la nariz. Para mejorar el campo visual del ojo sano, mandó rebajar parte del puente nasal, una decisión tan práctica como extrema y dolorosa. Por eso aparece casi siempre retratado de perfil izquierdo, como en el célebre díptico de Piero della Francesca, una imagen que acabaría convirtiéndose en uno de los rostros más reconocibles del Renacimiento italiano y en la nariz más famosa del país.

La nariz recortada

Iglesia renacentista en UrbinoGetty Images/Jean-Claude Caprara

En el siglo XV, una herida de este tipo podría llevar incluso a la muerte, pero Federico no se desanimó: la leyenda dice que afirmó «¡No importa, voy a ver mejor con un ojo que con cien!». Así que decidió cortarse la parte superior de la nariz, para no obstaculizar la vista de su ojo izquierdo. El vacío que vemos en el perfil pintado por Piero la convirtió posiblemente en una de las narices más famosas de la historia. Y quizás es el primer caso conocido de rinoplastia voluntaria sin anestesia, y sólo podemos imaginar el dolor sufrido por Federico para ganar campo de visión.

El famoso retrato de Federico da Montefeltro y Battista Sforza, de Piero della FrancescaWikimedia Commons

El incidente y la operación no pararon su carrera, que le llevó a ser Duque de Urbino. Federico, de hecho, es una de las personalidades más importantes del Renacimiento italiano: su amor por el arte ha implicado que incluso hoy en día Urbino es más su ciudad que de Rafael o de Rossi, una ciudad llena de arte y belleza gracias a su mecenas.

El Palacio Ducal

Palacio Ducal de UrbinoGetty Images

El gran monumento local, impulsado por Montefeltro, es el Palazzo Ducale, uno de los palacios más refinados del Renacimiento italiano, un edificio enorme, imponente, geométricamente perfecto, estudiado en todos sus aspectos. Su fachada con las célebres torres gemelas domina la ciudad y su interior alberga hoy la Galleria Nazionale delle Marche, con obras de Piero della Francesca, Paolo Uccello, Rafael Sanzio y otros grandes nombres. El famoso estudio privado de Federico, decorado con taracea de madera en trampantojo, es una de las salas más admiradas.

Galleria Nazionale delle MarcheC.Ripalti

Pero Urbino tiene además otro nombre universal: Rafael Sanzio nació aquí en 1483, un año después de la muerte de Federico de Montefeltro. Puede visitarse la Casa Natale di Raffaello, vivienda familiar del autor de La Escuela de Atenas convertida en museo donde se recuerda la infancia del artista y el ambiente cultural en el que creció.

Casa natal de Rafael Sanzio en Urbinoitalia.it

Agradable y universitaria

Más allá de sus monumentos, Urbino es una ciudad muy agradable de visitar, con calles empinadas, edificios y plazas medievales pequeñas, animadas por la alegría y vitalidad de muchos estudiantes universitarios: la ciudad alberga la histórica Università degli Studi di Urbino Carlo Bo, fundada en 1506.

Crescia sfogliata di Urbino, la especialidad gastronómicaCibotoday.it

En el apartado gastronómico conviene probar especialidades de Las Marcas como la crescia sfogliata (pan plano hojaldrado que se rellena de lo que se quiera) y las olive all’ascolana (aceitunas a la escolana), grandes aceitunas rellenas. Para alojarse, lo ideal es dormir dentro o junto al casco histórico, en pequeños hoteles instalados en antiguos edificios. Llegar en coche es sencillo desde la costa adriática; también puede combinarse la escapada con Pesaro, Rímini o con una ruta por los pueblos de Las Marcas.