El Parador de la ciudad de España que más brilla en el mes de mayo
El Parador de la ciudad de España que más brilla en mayo y que fue el palacio de verano de un rey moro
Pocas ciudades de España brillan tanto en el mes de mayo como Córdoba, que se llena de patios floridos, cruces y feria. Para vivirla, su Parador ofrece dormir sobre los restos del antiguo palacio de verano de Abderramán I
El mes de mayo se podría denominar el mes de Córdoba. De hecho, Mayo Cordobés es el nombre que recibe el ciclo de festividades populares que se celebran de forma consecutiva durante todo el mes en esta capital andaluza. Es un periodo muy esperado y celebrado por los cordobeses y por quienes visitan la ciudad, que se engalana con miles de flores y abre sus espacios más íntimos al público.
Córdoba vive ahora su mes más grande con las Cruces de Mayo, el Festival de los Patios, el Concurso de Rejas y Balcones y la Feria de Nuestra Señora de la Salud
Bonito patio de Córdoba
A modo de resumen, durante este mes las Cruces de Mayo llenan plazas y rincones entre finales de abril y primeros de mayo; después llega el Festival de los Patios Cordobeses, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, cuando decenas de casas particulares abren al público sus patios decorados; se suma el Concurso de Rejas y Balcones y, como cierre, la Feria de Nuestra Señora de la Salud, que en 2026 se celebra del 23 al 30 de mayo en el recinto de El Arenal.
Legado andalusí
El Parador fue en origen el palacio de verano de Abderramán I
Para poder disfrutar de todo esto, algunos privilegiados habrán conseguido una reserva para alojarse en el singular Parador de Córdoba. Este Parador no es de los que ocupa un castillo medieval ni un monasterio reconvertido, como sucede en otros establecimientos de la red pública. Su singularidad está en el mundo andalusí. Se levanta en la zona de La Arruzafa, en la falda de la sierra cordobesa, donde la tradición sitúa el palacio de verano mandado construir en el siglo VIII por Abderramán I, fundador de la dinastía Omeya en la Península Ibérica y creador del Emirato Independiente de Córdoba en el año 756.
La leyenda más repetida del lugar habla de que el jardín de este Parador alberga las primeras palmeras introducidas en Europa occidental
Aquel retiro recibió el nombre de al-Rusafa, evocando la residencia siria de la familia omeya. Era un lugar de descanso rodeado de huertas, jardines y agua, lejos del bullicio urbano de la medina cordobesa. Con el paso del tiempo, el topónimo derivó en Arruzafa, nombre que todavía conserva el barrio.
Interior del Parador de Córdoba
La leyenda más repetida del lugar habla de que el jardín de este Parador alberga las primeras palmeras introducidas en Europa occidental por orden del emir, nostálgico quizá de los paisajes de Oriente. El Parador es un edificio elegante que cuenta con una piscina de temporada, zona de juegos infantiles, pista de pádel, pista de tenis y punto de recarga de coches eléctricos.
Las mejores vistas de la ciudad
Terraza del Parador de Córdoba
Pero lo que de verdad lo hace único es que el edificio actual ofrece altura y panorámica. Desde sus terrazas se obtiene una de las mejores vistas generales de la ciudad, con la llanura del Guadalquivir al fondo y, en días claros, la silueta de la Mezquita-Catedral de Córdoba recortándose en el casco histórico. Al mismo tiempo, la sierra queda a la espalda, aportando una sensación de refugio fresco muy apreciada cuando suben las temperaturas.
Junior Suite del Parador de Córdoba
Tras una jornada entre patios, tabernas y monumentos (Córdoba es la única ciudad del mundo que ostenta cuatro declaraciones de Patrimonio de la Humanidad), regresar al Parador tiene algo de retiro maravilloso en sus jardines amplios y terrazas, que convierten al hotel en un oasis particular a pocos minutos del centro. En la parte gastronómica, su restaurante trabaja clásicos locales como el salmorejo cordobés, el gazpacho blanco de almendras o el churrasco en salsa verde.