Vista de la isla desconocida de Francia que parece el Caribe
La isla desconocida de Francia que parece el Caribe, con bellas calas y playas de aguas cristalinas
Apenas a 15 minutos en barco de la Costa Azul, en pleno Mediterráneo, la isla de Porquerolles ofrece un paisaje de playas de arena blanca, aguas transparentes y caminos entre pinares que recuerda más al Caribe que al sur de Francia
Muy pocos viajeros han oído hablar de ella, es un secreto muy bien guardado. Es una isla, la más grande de las islas de Oro o islas de Hyères, un pequeño archipiélago situado en la Costa Azul, al sur de Francia. Un maravilloso edén en el que no se permiten los coches y el 80 por ciento de su superficie pertenece al Parque Nacional de Port-Cros, lo que ha preservado su paisaje de pinos, viñedos y acantilados.
En este pequeño edén no están permitidos los coches y el 80 por ciento de su superficie pertenece a un Parque Nacional
Pero lo más destacado de esta isla de nombre Porquerolles y situada frente a la península de Giens, a unos 15 minutos en barco desde la ciudad de Hyères, es que alberga algunas de las playas más bonitas de Europa, como la de Notre Dame, la Plage d'Argent y La Courtade.
Playas amplias y accesibles
La isla de Porquerolles al completo
En una región asociada a puertos glamourosos como Saint-Tropez o Niza, Porquerolles representa justo lo contrario: una isla tranquila, protegida y sin grandes desarrollos urbanísticos. La primera sorpresa al llegar es su luz. El contraste entre el verde de los pinares, el blanco de la arena y el azul intenso del Mediterráneo crea una paleta poco habitual en esta parte de la costa. Aquí no dominan las calas de roca, sino playas amplias y accesibles.
La playa de Notre-Dame es de las mejores de Europa
La más conocida es la de Notre-Dame, considerada en numerosas ocasiones como una de las mejores de Europa. Su arena fina y sus aguas poco profundas, protegidas por vegetación, ofrecen una imagen casi tropical. Muy cerca se encuentra la Plage d’Argent, otra de las grandes favoritas, con fácil acceso y un entorno especialmente cuidado. La de La Courtade completa el trío de playas atractivas y es la más grande y accesible.
La vida en bicicleta
La isla se recorre fácilmente en bicicleta
Como en Porquerolles no hay tráfico rodado, la mejor forma de recorrer la isla es en bicicleta o a pie, siguiendo una red de caminos que atraviesan viñedos, bosques y pequeños acantilados. Esta ausencia de coches refuerza la sensación de desconexión. El pequeño núcleo urbano, alrededor del puerto, concentra la vida de la isla. Calles tranquilas, plazas sombreadas y restaurantes sencillos definen un ambiente relajado, muy alejado del lujo ostentoso que suele asociarse a la Riviera francesa.
Casas con encanto en el núcleo urbano de Porquerolles
Otro de sus atractivos poco conocidos es su tradición vitivinícola. La isla cuenta con viñedos que producen vinos blancos y rosados adaptados al clima mediterráneo, una faceta que añade interés a la visita más allá de las playas. Llegar es sencillo: desde el puerto de La Londe-les-Maures o desde Hyères salen ferris frecuentes que conectan con la isla en unos 15-20 minutos. Esa proximidad explica que muchos visitantes opten por una excursión de un día.