Faro de Estaca de Bares (La Coruña)
Viaje al punto más septentrional de España: acantilados, un faro muy especial y una playa salvaje
En el extremo norte de Galicia se encuentra el punto más septentrional de la Península Ibérica, un lugar realmente especial donde se marca la frontera geográfica entre el mar Cantábrico y el océano Atlántico
Hay varias fronteras marítimas en el planeta que son icónicas e históricas, como el cabo de Hornos, donde se juntan el océano Atlántico y el Pacífico; el de Buena Esperanza, que marida al Atlántico con el Índico; el estrecho de Gibraltar, que separa dos continentes y es la puerta del mar Mediterráneo hacia el océano Atlántico, o el estrecho de Bering, que separa el océano Ártico del océano Pacífico y a Rusia del estado de Alaska de Estados Unidos.
Y luego tenemos el punto más septentrional de la Península Ibérica, un cabo llamado Estaca de Bares situado en el municipio de Mañón (La Coruña) que guarda una bonita experiencia y lugares de mucho interés para los viajeros que se acerquen hasta allí. Porque Estaca de Bares es mucho más que un cabo remoto: reúne acantilados espectaculares, uno de los faros más aislados del país y playas salvajes.
Cabo Estaca de Bares
Cabo Estaca de Bares, el punto más septentrional de la Península Ibérica
Estaca de Bares marca el punto donde muchos sitúan el encuentro entre el mar Cantábrico y el océano Atlántico. La carretera que conduce hasta el cabo atraviesa un paisaje de montes bajos, praderas y pequeñas aldeas hasta desembocar en uno de los rincones más aislados y ventosos del norte peninsular. El gran símbolo del lugar es el faro de Estaca de Bares, inaugurado en 1850 y todavía activo. Su posición estratégica convirtió este cabo en un punto clave para la navegación atlántica, especialmente en una costa históricamente complicada para los barcos debido al fuerte oleaje y las corrientes.
El gran símbolo de este lugar es el faro de Estaca de Bares, inaugurado en el año 1850 y todavía activo
La zona tiene además un gran valor ecológico. Estaca de Bares es uno de los principales puntos europeos para la observación de aves marinas migratorias. Cada año pasan frente a este cabo miles de alcatraces, pardelas y otras especies oceánicas durante sus rutas migratorias. Muy cerca del faro aún se conservan restos de la antigua base militar estadounidense instalada aquí durante la Guerra Fría para el sistema de navegación LORAN, un detalle poco conocido que añade un aire singular a este rincón del norte gallego.
La playa de Esteiro
Playa de Esteiro
Pero el viaje no termina en el cabo. A pocos kilómetros aparece uno de los grandes tesoros de la zona: la playa de Esteiro. Esta playa sorprende por su amplitud y por el aspecto completamente abierto y salvaje del paisaje. Rodeada de dunas y vegetación costera, mantiene incluso en verano una sensación de tranquilidad poco habitual en otras zonas del litoral gallego. La zona también permite hacer rutas senderistas con espectaculares miradores. Una excursión cercana lleva al conocido como «el banco más bonito del mundo», situado en un mirador frente a los acantilados de Loiba y desde donde se contempla tanto la Punta de Estaca de Bares como el cabo Ortegal.
Mirador de Loiba con «el banco más bonito del mundo»
El fuerte oleaje y el viento constante la han convertido en un lugar muy apreciado por surfistas y viajeros que buscan playas menos urbanizadas y más naturales. Muy cerca también merece una parada O Barqueiro, pequeño puerto pesquero situado en la ría de O Barqueiro. Su ambiente marinero y el buen pescado y marisco de sus restaurantes completan perfectamente la escapada.