Pueblo del Valle de Arán (Lérida)

Pueblo del Valle de Arán (Lérida)visitpirineus.com

Camino Real

La ruta de senderismo por el Valle de Arán que recorre algunos de los pueblos más bonitos del Pirineo

Enlaza pueblos llenos de encanto, iglesias románicas y bosques de montaña. Su longitud total son 150 kilómetros a pie divididos en diez etapas de 15 kilómetros, pero no hace falta recorrerlo entero para descubrir a fondo el alma y la belleza del territorio aranés

Iglesias románicas, casas de piedra, tejados de pizarra, ríos de montaña y bonitos pueblos forman una ruta sencilla y muy recomendable. Es el Camino Real del Valle de Arán (Camin Reiau en catalán), una de las mejores formas de descubrir este territorio especial del Pirineo sin depender continuamente del coche. La ruta recupera antiguos caminos tradicionales que comunicaban los pueblos araneses y hoy permite recorrer a pie buena parte del valle con un trazado total de 150 kilómetros que enlaza los 33 pueblos del Valle de Arán.

La ruta recupera antiguos caminos que comunicaban los pueblos araneses y hoy permite recorrer a pie buena parte del valle con un trazado total de 150 kilómetros

Para una escapada sencilla, no hace falta completarlo entero. Uno de los tramos más atractivos se concentra en la parte alta del valle, en torno al municipio de Naut Arán, donde el camino permite unir algunas de las localidades más bonitas y cuidadas del Pirineo: Artiés, Salardú, Uña, Bagergue y Tredós.

Templos románicos

Senderista por el Camino Real

Senderista por el Camino Realvisitpirineus.com

Artiés es una excelente puerta de entrada. Situado junto al Garona, conserva arquitectura tradicional aranesa, casas señoriales y la iglesia de Santa María de Artiés, uno de los templos románicos más importantes del valle. El pueblo tiene además una notable oferta de restaurantes y alojamientos, por lo que funciona bien como base para recorrer la zona.

Vista aérea sobre el Valle de Arán

Vista aérea sobre el Valle de AránGetty Images/iStockphoto

Desde Artiés, el Camino Real permite avanzar hacia los pueblos de la parte alta del valle por senderos y caminos tranquilos. Salardú, situado a 1.268 metros de altitud, ocupa una posición estratégica en la confluencia del Garona y el Unhola, y fue durante siglos uno de los núcleos principales de esta zona del valle. Su gran referencia patrimonial es la iglesia de San Andrés de Salardú, que conserva el famoso Cristo de Salardú, una de las piezas más valiosas del románico aranés.

Tradición y vistas

Bonita imagen del pueblo de Artiés y el río Garona

Bonita imagen del pueblo de Artiés y el río GaronaTurismo de Cataluña

Muy cerca se encuentra Uña, pequeño núcleo con casas de piedra, buenas vistas sobre el valle y la iglesia de Santa Eulalia, otro ejemplo interesante del románico local. Está muy próximo a Salardú, pero el paseo permite apreciar mejor la relación entre los pueblos, los prados y el paisaje de montaña.

El pueblo habitado más alto del Valle de Arán que se llena de flores cada verano

Bagergue se llena de flores cada veranovisitnautaran.com

El desvío hacia Bagergue merece especialmente la pena. A 1.419 metros de altitud, es el pueblo habitado más alto del Valle de Arán y forma parte de Los Pueblos Más Bonitos de España. Sus balcones floridos, tejados de pizarra, calles empedradas y el Museo Eth Corrau lo convierten en una de las paradas más completas del recorrido. Desde allí se puede seguir el valle del río Unhola hasta la pequeña ermita de Santa Margarita, a la que los vecinos acuden en romería cada 20 de julio.

Tramos sencillos

Pueblo de Tredós

Pueblo de Tredósvisitvaldaran.com

La ruta puede cerrarse en Tredós, otro pueblo del Alto Arán muy ligado a la arquitectura tradicional y al acceso hacia la estación de Baqueira Beret. La conexión entre Salardú y Tredós está señalada como una de las rutas fáciles del entorno, lo que permite adaptar el paseo al tiempo disponible y al estado físico de cada viajero.

El gran atractivo de este tramo del Camino Real es que no exige grandes desniveles ni una preparación especial si se eligen etapas cortas

El gran atractivo de este tramo del Camino Real es que no exige grandes desniveles ni una preparación especial si se eligen etapas cortas. Permite caminar entre pueblos, entrar en iglesias románicas, detenerse en fuentes, cruzar ríos y descubrir el Valle de Arán desde una dimensión mucho más tranquila que la del coche o la estación de esquí.

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