El pueblo de Madrid declarado Conjunto Histórico y que es un ejemplo único de arquitectura negra
El pueblo de Madrid declarado Conjunto Histórico y que es un ejemplo único de arquitectura negra
A menos de una hora de la capital, el pueblo de Patones de Arriba conserva uno de los conjuntos de arquitectura negra más singulares de la Comunidad de Madrid. Sus casas de pizarra y su valor etnográfico le valieron la declaración de Bien de Interés Cultural como Conjunto Histórico
Es uno de los pueblos más visitados de la Sierra Norte de Madrid, pero también uno de los más singulares desde el punto de vista arquitectónico. Su imagen está marcada por la pizarra negra, utilizada tradicionalmente en muros, cubiertas, cercas, tinados y construcciones auxiliares. Ese material define el color, la textura y el carácter del casco histórico.
Cartel de bienvenida a Patones de Arriba
El pueblo se encuentra en el municipio de Patones, por encima de Patones de Abajo, en un entorno de barrancos y laderas próximo al valle del Jarama. Durante mucho tiempo, su aislamiento ayudó a conservar una arquitectura popular muy ligada al terreno y a los materiales disponibles. Las casas se agrupan en calles empinadas, con muros de piedra oscura, tejados de pizarra y rincones que mantienen una fuerte lectura rural.
Valor patrimonial
Bonito rincón de Patones de Arriba
Ese valor patrimonial fue reconocido oficialmente en marzo del año 2000, cuando Patones de Arriba fue declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de Conjunto Histórico, por su valor etnográfico, arquitectónico y ambiental. Es uno de los mejores ejemplos de arquitectura negra en la Comunidad de Madrid y una rareza dentro del paisaje habitual de la región.
Antigua iglesia de San José
La visita a este pueblo permite recorrer el antiguo núcleo a pie. El interés está en observar cómo se integran las viviendas, las calles enlosadas, las antiguas dependencias agrícolas y los pequeños espacios abiertos. También resulta recomendable acercarse al Centro de Proximidad Cultural (antiguo Ecomuseo de la Pizarra), ubicado en la antigua iglesia de San José, que ayuda a entender la relación entre el pueblo, el paisaje y esta forma tradicional de construcción.
Empinada calle de Patones de Arriba
Leyenda real
Patones tiene además una de las leyendas históricas más curiosas de la Comunidad de Madrid: la del llamado Rey de Patones, una figura vinculada a la idea de que el pueblo funcionó durante siglos con cierta autonomía y que incluso habría pasado desapercibido durante la ocupación napoleónica.
El pueblo y su puente
La escapada puede completarse con rutas por el entorno, como el Cancho de la Cabeza, el Pontón de la Oliva o los caminos próximos al Jarama. También es un destino muy gastronómico, con restaurantes de cocina castellana, carnes, migas y platos de cuchara.
Conviene tener en cuenta que Patones de Arriba recibe muchos visitantes los fines de semana. Lo más práctico es aparcar en Patones de Abajo y subir caminando por la senda señalizada, especialmente en festivos o temporada alta, cuando el acceso y el estacionamiento en el núcleo histórico pueden resultar complicados.