El singular enclave de La Aldea de San Nicolas, en Gran Canaria

El singular enclave de La Aldea de San Nicolas, en Gran CanariaGetty Images

El pueblo remoto de Gran Canaria entre acantilados, playas salvajes y montañas

Cercada por acantilados y barrancos, esta aldea se alarga de norte a sur en una irregular franja costera de 33 kilómetros en el oeste de Gran Canaria, lejos de los grandes núcleos turísticos de la isla. Su atractivo está en las playas salvajes, los miradores y uno de los paisajes más abruptos de Canarias

No pertenece a la asociación de Los Pueblos Más Bonitos de España, pero debería. La Aldea de San Nicolás es un pueblo precioso y uno de los rincones más auténticos de Canarias, una de las grandes escapadas para quienes quieren ver una Gran Canaria distinta. Situada en el oeste de la isla, lejos de las zonas más turísticas del sur y de la capital, conserva una sensación de territorio aislado, marcada por carreteras sinuosas, barrancos profundos y un paisaje volcánico que cae hacia el Atlántico.

Aquí la costa es accidentada, alta, rocosa, de gran belleza y con playas o pequeñas calas que se corresponden con las desembocaduras de barrancos o barranquillos

Aquí la costa es considerablemente accidentada, alta, rocosa, de gran belleza y con playas o pequeñas calas que se corresponden con las desembocaduras de barrancos o barranquillos. A lo largo de los 33 kilómetros de la costa de La Aldea de San Nicolás se intercalan playas de piedra, pequeñas calas, cuevones y playas de arena negra.

En su mayoría son playas poco transitadas que se conservan intactas en un paisaje natural casi virgen. Destacan la playa de La Aldea, la más visitada por estar situada en el pueblo, las de Tasarte y Tasartico y, muy especialmente, las playas de Güi Güi, de gran belleza por el entorno que la envuelve.

Territorio protegido

Playa negra de La Aldea de San Nicolás

Playa negra de La Aldea de San NicolásGetty Images

El municipio tiene un dato que explica su carácter: la mayor parte de su territorio está protegido por la legislación canaria, entre espacios como el Parque Rural del Nublo, el Parque Natural de Tamadaba, la Reserva Natural Integral de Inagua y la Reserva Natural Especial de Güigüí. Eso significa que aquí la naturaleza no es un decorado, sino el verdadero motivo del viaje.

Un itinerario por el municipio permite apreciar la arquitectura popular canaria que se despliega en el casco antiguo de la villa

Un itinerario por el municipio de La Aldea de San Nicolás permite apreciar la arquitectura popular canaria que se despliega en el casco antiguo de la villa: las casas de piedra y barro, de los siglos XVII y XVIII, y las casas de balcón del siglo XVIII. Ejemplos de ellos son la Casa del Balcón, primera casa del casco urbano, Casas Blancas y Casa del Corredor.

Pueblo tranquilo

Puerto pesquero de La Aldea de San Nicolás

Puerto pesquero de La Aldea de San NicolásGetty Images

La playa y el puerto de La Aldea están a pocos kilómetros del casco urbano. Es una zona tranquila, con vistas abiertas al océano y un ambiente más local que turístico. Junto al muelle aparecen los antiguos caserones, vinculados a la historia pesquera y comercial del municipio, cuando las comunicaciones marítimas eran esenciales por la dificultad de las carreteras.

En la Aldea de San Nicolás son curiosos los cultivos en el aire de tomates y berenjenas, únicos en Europa

En el municipio es muy popular el Museo Vivo. Se trata de una escenificación de la cultura y tradiciones canarias que se realiza en vivo: la trilla con animales, la elaboración de pan en un horno tradicional, el ordeñe de cabras, la degustación de leche con gofio o la elaboración del queso.

Legado aborigen

Playas de Güi Güi

Playas de Güi GüiGetty Images/iStockphoto

También el legado aborigen es importante en La Aldea. En el Complejo Arqueológico de Los Caserones se encontró una rica colección prehispánica de pintaderas e ídolos de barro y piedra que actualmente se conservan en el Museo Canario, en Las Palmas de Gran Canaria. Es recomendable realizar una visita a las antiguas eras de trillar, a las minas de agua situadas en el Barranco de Tocodomán, a los cuatro molinos harineros de viento y de agua; a los hornos de cal, brea y pan y al alambique para la destilación de ron que funcionó entre 1936 a 1958 en la playa de La Aldea. Y en la Aldea de San Nicolás son curiosos los cultivos aeropónicos (cultivar en el aire tomates y berenjenas), únicos en Europa.

Tolentino sí, luego no

Escudo de mosaico de La Aldea de San Nicolás hecho de piedra y hormigón

Escudo de mosaico de La Aldea de San Nicolás hecho de piedra y hormigónGetty Images

El origen del pueblo y de su nombre data del año 1352, cuando unos misioneros mallorquines llegaron a la zona y construyeron una pequeña ermita en una cueva dedicada a San Nicolás de Tolentino (un santo italiano de la Orden de San Agustín). A raíz de esto, el asentamiento comenzó a llamarse históricamente La Aldea de San Nicolás. En la década de 1950, el pueblo experimentó un gran crecimiento económico gracias a la exportación de tomates. Las autoridades decidieron cambiar el nombre oficial por el de San Nicolás de Tolentino para que sonara más «digno y próspero» y menos «aldeano». Pero los habitantes del municipio nunca dejaron de llamarlo popularmente La Aldea. En 2005 se aprobó eliminar «de Tolentino» y recuperar la denominación tradicional de La Aldea de San Nicolás.

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