The Balmoral, al fondo, el hotel de Edimburgo donde se escribió el final de «Harry Potter»Getty Images/Adrian Houston

El emblemático hotel de Escocia donde J. K. Rowling escribió el final de ‘Harry Potter’

La autora terminó el séptimo y último libro de la saga en la habitación 552 del imponente The Balmoral, convertida hoy en una exclusiva suite dedicada a la escritora

La recomendación que proponen en el hotel es sencilla: «Alójese en la suite 552. La escritora J. K. Rowling terminó su última novela de Harry Potter (Harry Potter y las Reliquias de la Muerte) en esta habitación en 2007, y en ella se esconden algunas joyas ocultas». Efectivamente, el 11 de enero de 2007, J. K. Rowling puso punto final a la historia que había comenzado a imaginar 17 años antes durante un viaje en tren. Lo hizo en la habitación 552 de The Balmoral, uno de los hoteles más emblemáticos de Edimburgo (Escocia), donde culminó el séptimo y último libro de una saga que se convirtió en un fenómeno mundial de la literatura infantil y juvenil.

La escritora comenzó a refugiarse discretamente en The Balmoral en agosto de 2006, cuando el ruido de unas obras y la actividad de su casa le impedían concentrarse

La escritora comenzó a refugiarse discretamente en The Balmoral en agosto de 2006, cuando el ruido de unas obras y la actividad de su casa le impedían concentrarse. El primer día de trabajo resultó tan productivo que decidió regresar y terminó utilizando la habitación 552 de forma habitual durante casi seis meses. En una esquina de la actual suite todavía se conserva el escritorio exacto ante el que redactó los capítulos finales de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte.

Testimonio sobre mármol

Hotel The Balmoral, en Edimburgo (Escocia)HOTEL PHOTOGRAPHY SRL

Cuando terminó, dejó una prueba poco habitual de su paso por el hotel. Rowling escribió sobre un busto de mármol de Hermes un mensaje indicando que había acabado el libro en aquella habitación y en esa fecha. El personal llegó a ponerse en contacto con su asistente para comprobar que la inscripción era auténtica. Una vez confirmada, el establecimiento protegió el busto dentro de una urna y rebautizó la antigua Tweed Suite como J. K. Rowling Suite.

Suite JK Rowling en el hotel The Balmoralroccofortehotels.com

La habitación puede reservarse. Tiene 55 metros cuadrados, dormitorio con cama de tamaño king, salón independiente, vestidor y baño de mármol italiano con bañera y ducha. Sus ventanas miran hacia Calton Hill y la decoración incorpora referencias discretas al universo de Harry Potter: un llamador de puerta con forma de búho, una entrada decorada con estrellas, una jaula de pájaros sobre una librería, una antigua máquina de escribir...

Rowling firmó y fechó de forma espontánea un busto de mármol antiguo que se encontraba en su suiteroccofortehotels.com

Dormir en el lugar donde se culminó la saga de ‘Harry Potter’ no es barato. Las tarifas de la suite suelen partir de alrededor de 1.500 libras por noche (unos 1.750 euros) y varían según las fechas y la disponibilidad. La reserva incluye servicios propios de las suites del hotel, como desayuno, traslado de ida y vuelta al aeropuerto y minibar.

Un hotel con tres minutos de adelanto

En la parte de restauración, el hotel escocés destaca por su oferta de whiskyMarcin Mazurkiewicz

The Balmoral ocupa el número 1 de Princes Street, junto a la estación de Waverley y entre la Ciudad Vieja y la Ciudad Nueva de Edimburgo. Abrió en 1902 como North British Station Hotel y su torre del reloj forma parte del perfil urbano de la capital escocesa.

El reloj del hotel marca siempre la hora con tres minutos de adelanto para ayudar a los viajeros a no perder el tren; solo recupera la hora exacta durante la Nochevieja

Como curiosidad propia del hotel, el reloj marca la hora tradicionalmente con tres minutos de adelanto para ayudar a los viajeros a no perder el tren; solo recupera la hora exacta durante la Nochevieja. La estancia permite además continuar a pie por algunos lugares relacionados con Harry Potter y su autora. Cerca se encuentran Victoria Street, el cementerio de Greyfriars y varios cafés en los que Rowling escribió durante los primeros años de la saga.