El castillo de la Costa Brava que guarda la batalla de Waterloo y que Dalí quiso comprar

El castillo de la Costa Brava que guarda la batalla de Waterloo y que Dalí quiso comprarhotelcastellemporda.com

El castillo de la Costa Brava que guarda la batalla de Waterloo y que Dalí quiso comprar

Castell d’Empordà ocupa una fortaleza medieval del Bajo Ampurdán que un empresario neerlandés convirtió en hotel boutique y que hoy seduce al mercado internacional de eventos

En el interior de un castillo medieval del Bajo Ampurdán, a veinte minutos de Begur, se libra todavía, al menos a escala, la batalla de Waterloo. Más de dos mil soldados, unos quinientos caballos y decenas de cañones ocupan una maqueta de 18 metros cuadrados, la mayor de Europa dedicada a la célebre batalla que selló la derrota definitiva de Napoleón. Albert Diks, el empresario neerlandés que compró la fortaleza abandonada en 1999 y la convirtió en un hotel boutique de 57 habitaciones, tardó casi veinte años en construirla.

El empresario que compró la fortaleza y la convirtió en un hotel boutique tardó casi veinte años en construir la maqueta de la batalla de Waterloo

Diks es un apasionado de la historia y de las miniaturas, pero su interés por las campañas napoleónicas tenía también un componente familiar. Uno de sus antepasados participó en ellas, lo que ayuda a explicar la paciencia necesaria para reconstruir posiciones, uniformes, caballos y movimientos militares figura a figura. La maqueta no es una atracción adquirida para decorar el hotel, sino el gran proyecto personal del propietario del castillo.

La gran maqueta de la batalla de Waterloo

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La estampa de Castell d’Empordà se recorta sobre una colina rodeada de olivos, cerca de La Bisbal y a pocos kilómetros de las playas de la Costa Brava. Desde las zonas más altas, las vistas se extienden sobre los campos y, en los días claros, desde los Pirineos hasta el Mediterráneo. Su situación permite acercarse a Begur, Pals, Peratallada o Monells y seguir las huellas de Dalí entre Figueres, Portlligat y Púbol.

El documento más antiguo en el que aparece mencionado el castillo está fechado el 18 de marzo de 1301

El documento más antiguo en el que aparece mencionado el castillo está fechado el 18 de marzo de 1301. En 1413 pasó a manos de la familia Margarit, que lo conservaría durante siglos y cuya memoria permanece en los nombres de varias estancias. La Suite del Padre Margarit, antiguo dormitorio principal, reúne objetos pertenecientes al linaje, piezas históricas y una bañera victoriana. Tres Margarit, uno de los espacios más conocidos de la propiedad, recuerda también a aquella familia.

Vistas desde una estancia del castillo

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Entre sus miembros figuró Pere Margarit, capitán que participó en el segundo viaje de Cristóbal Colón y al que la historia del castillo vincula con la isla Margarita. El lugar reúne así un relato difícil de fabricar desde cero: una fortaleza medieval relacionada con los viajes colombinos, una capilla construida hacia 1600 que los vecinos continúan visitando y un episodio capaz de haber alterado el mapa personal de Salvador Dalí.

El castillo que pudo ser de Gala

Foto de Dalí en una de las habitaciones del castillo

Foto de Dalí en una de las habitaciones del castillohotelcastellemporda.com

En 1973, Dalí quiso comprar Castell d’Empordà a Pedro Arpa para regalárselo a Gala. El pintor propuso pagar con obras de arte, pero el propietario quería recibir el importe en metálico y rechazó el intercambio. Dalí continuó buscando y terminó adquiriendo el cercano castillo de Púbol, convertido hoy en una de las tres grandes paradas del recorrido daliniano por el Ampurdán.

Dalí quiso comprar Castell d’Empordà para regalárselo a Gala. El pintor propuso pagar con obras de arte

Castell d’Empordà permaneció después abandonado durante casi dos décadas. En 1999 lo compró Albert Diks, procedente de una saga empresarial neerlandesa. Desde niño había soñado con tener un castillo y, al entrar en aquel edificio vacío y deteriorado, imaginó las luces encendidas y a los huéspedes recorriendo de nuevo sus salones, como él mismo ha contado en distintas ocasiones.

Hotel boutique

Piscina del hotel-castillo

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Durante más de veinte años, hasta 2025, ha funcionado como un hotel boutique con 57 habitaciones repartidas entre el edificio histórico, la torre y las zonas de jardín. Algunas alcanzan los 80 metros cuadrados y conservan muros de piedra, arcos, vigas y grandes volúmenes. La decoración combina la arquitectura antigua con muebles contemporáneos, bañeras exentas y objetos reunidos durante los viajes de los propietarios. La idea no era convertir la fortaleza en un museo, sino hacerla habitable sin borrar su historia. Durante este periodo, Castell d’Empordà fue una dirección especialmente conocida entre viajeros neerlandeses, británicos y franceses. Poco a poco ganó también popularidad entre nacionales y extranjeros como ese lugar perfecto para eventos, especialmente bodas.

La propiedad abre durante los meses de primavera y verano en exclusiva para bodas, encuentros familiares y actos corporativos

El éxito de los eventos terminó siendo difícil de compatibilizar con la tranquilidad buscada por los huéspedes convencionales. Desde la pasada temporada, la propiedad abre durante los meses de primavera y verano mediante alquiler en exclusiva para bodas, encuentros familiares y actos corporativos. Según fuentes del establecimiento consultadas por El Debate, entre abril y septiembre del pasado año acogió unas 60 bodas, en su mayoría de parejas extranjeras. Este año siguen con el mismo ritmo.

La perfecta boda europea

Vista aérea del hotel

Vista aérea del hotelhotelcastellemporda.com

Los norteamericanos constituyen actualmente la primera clientela, seguidos por británicos y neerlandeses. El atractivo resulta fácil de entender. El castillo ofrece la fotografía perfecta de una boda europea, pero también una historia que contar: una fortaleza con más de siete siglos, conexiones con Colón y Dalí, jardines, piscinas, gastronomía, alojamiento para buena parte de los invitados y la mayor maqueta de la célebre batalla napoleónica.

El cambio coincide con el crecimiento de las llamadas multi-day destination weddings, bodas de destino concebidas como una estancia de varios días. En numerosos casos, familias de alto poder adquisitivo reservan la propiedad completa y asumen también el alojamiento de sus invitados. La ceremonia se acompaña de cenas de bienvenida, comidas, excursiones y encuentros posteriores, una fórmula especialmente atractiva para reunir a familias y grupos de amigos cuyos miembros viven, trabajan o han estudiado en distintos países.

Fincas históricas

Otra imagen de la gran maqueta de Waterloo

Otra imagen de la gran maqueta de Waterloohotelcastellemporda.com

Italia lleva años explotando con éxito este filón en la Toscana, el lago de Como o Venecia, reforzado por bodas de gran repercusión como las de George Clooney o Jeff Bezos. Frente a esos destinos, España ofrece precios más competitivos, buenas comunicaciones, prestigio gastronómico, clima favorable y un patrimonio de castillos, conventos y fincas históricas difícil de encontrar en Estados Unidos.

Mallorca y la Costa Brava figuran entre los territorios mejor situados para aprovecharlo. Para muchos invitados norteamericanos, la boda supone su primer contacto con España. Algunos regresan después durante sus vacaciones, de modo que estas celebraciones se convierten también en eficaces embajadoras del destino y atraen precisamente a la clase de viajero por el que todos los destinos ahora suspiran.

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