Fachada iluminada de noche de la Pousada Palacio Estoi
El hotel palacio del Algarve con salones rococó y jardines de estilo francés
A solo 13 kilómetros de Faro, la Pousada Palacio de Estoi combina los salones de una residencia del siglo XIX con una ampliación contemporánea, piscinas, spa y uno de los jardines históricos más singulares del sur de Portugal
La región portuguesa del Algarve, pegadita a Huelva, también posee palacios, aunque haya que alejarse unos kilómetros de sus playas para encontrarlos. En la pequeña localidad de Estoi, situada a unos 13 kilómetros de Faro, una gran fachada de color rosa aparece sobre jardines escalonados, fuentes y balaustradas. Es el Palacio de Estoi, transformado desde 2009 en una de las Pousadas de Portugal, el equivalente luso a nuestros Paradores de Turismo.
Vista aérea de la Pousada Palacio de Estoi, en el Algarve
La historia de esta pousada la presenta como un palacio construido entre 1840 y 1850 sobre una propiedad adquirida en 1817. El proyecto quedó inacabado hasta que José Francisco da Silva, un rico farmacéutico y propietario rural, compró la finca en 1893 y retomó las obras. El palacio y sus jardines fueron inaugurados finalmente en mayo de 1909. La dirección de los trabajos correspondió al arquitecto y decorador Domingos António da Silva Meira, que también había intervenido en varias salas del emblemático Palacio da Pena de Sintra. El resultado combina elementos neoclásicos, neorrococós y modernistas, visibles tanto en los salones como en la fachada y las escalinatas.
'Las Tres Gracias'
Jardines del Palacio de Estoi
Los jardines de estilo francés se distribuyen en tres niveles comunicados por escaleras dobles. Están decorados con fuentes, estanques, bustos, paneles de azulejos, pabellones de té y diferentes esculturas. Entre ellas aparece una copia de Las tres Gracias, la conocida composición de Antonio Canova. El conjunto del palacio, los jardines, las fuentes y la estatuaria está protegido como Inmueble de Interés Público desde 1977.
Hall principal de estilo rococó en el histórico Palacio de Estoi
El Ayuntamiento de Faro adquirió la propiedad en 1987 y, dos décadas después, el arquitecto portugués Gonçalo Byrne dirigió su conversión en hotel. La intervención conservó los salones históricos y añadió una construcción contemporánea integrada en la ladera. Las 63 habitaciones, incluidas tres suites, se encuentran fundamentalmente en esta ampliación moderna y no en los antiguos dormitorios del palacio.
La vieja cocina
Restaurante Visconde
La parte histórica del palacio concentra buena parte de la experiencia. La recepción ocupa la antigua capilla de la Sagrada Familia, decorada según la estética de Luis XV. También se conservan el salón noble, la sala azul y el antiguo comedor. El restaurante Visconde se instaló en la vieja cocina, donde permanecen la chimenea, los fogones, los azulejos y un antiguo sistema de comunicación interior.
La carta se centra en productos y recetas del Algarve, con platos como la cataplana de pescado y marisco. El bar ocupa otro de los salones del palacio y, durante los meses cálidos, el restaurante amplía el servicio a una terraza orientada hacia el paisaje rural que rodea Estoi.
Habitación superior premium de la pousada
El hotel pertenece a la prestigiosa asociación Small Luxury Hotels of the World y dispone de piscina exterior con vistas hacia el mar y la sierra, piscina infantil, zona interior climatizada a 26 grados, sauna, baño turco, sala de masajes y gimnasio. Tiene además aparcamiento gratuito, aunque el número de plazas es limitado.
El hotel pertenece a la prestigiosa asociación Small Luxury Hotels of the World y dispone de piscina exterior con vistas hacia el mar y la sierra
En el momento de redactar este artículo la página oficial mostraba habitaciones desde aproximadamente 130-160 euros por noche y suites desde 212 euros, aunque las cantidades dependerán de la fecha, la disponibilidad y los descuentos para miembros del programa Pestana Guest Club.
Visita sin alojarse
Ruinas romanas de Milreu
No obstante, no es necesario alojarse para conocer una parte del conjunto. El hotel permite visitar el palacio por un precio simbólico y admite reservas de clientes externos en el restaurante y algunos servicios, pero conviene confirmar previamente las condiciones. A un kilómetro se encuentran las ruinas romanas de Milreu, declaradas Monumento Nacional, con restos de una villa, termas, un templo y mosaicos de motivos marinos. Para llegar desde Faro o el aeropuerto, ambos a unos 13 kilómetros, la opción más práctica es el coche o el taxi.