Rooftop del hotel The Peninsula Paris, hotel-palacio financiado con capital catarí

Rooftop del hotel The Peninsula Paris, hotel-palacio financiado con capital catarípeninsula.com

Del Plaza al Savoy, las joyas hoteleras del fallecido emir que transformó Qatar

Hamad bin Khalifa Al Thani, fallecido este domingo, reunió un ramillete único de hoteles icónicos y destinó fortunas a devolverles su antiguo esplendor a emblemas como el Plaza de Nueva York, el Savoy de Londres o el Raffles de Singapur

La muerte este domingo de Hamad bin Khalifa Al Thani, a los 74 años, ha devuelto la mirada sobre el hombre que transformó Qatar en una potencia económica, política y mediática. Durante sus dieciocho años de reinado impulsó la riqueza del gas, Al Jazeera y la expansión de Qatar Airways, pero dejó también un legado menos visible: una extraordinaria colección de hoteles históricos en las ciudades más cotizadas del mundo, convertidos a la vez en inversión, símbolo de prestigio, herramienta de influencia fuera de su país y escaparate internacional del emirato.

Hamad bin Khalifa Al Thani deja una extraordinaria colección de hoteles históricos en las ciudades más cotizadas del mundo

En España se le recuerda también por la visita de Estado que realizó en abril de 2011 junto a la jequesa Moza bint Nasser. Ella acaparó entonces buena parte de la atención con sus turbantes, sus vestidos de alta costura y una sofisticación poco habitual entre las monarquías del Golfo. Menos visible, aunque no menos lustrosa, era la estrategia que Qatar llevaba años desplegando para hacerse con algunos de los mejores hoteles de Europa, Estados Unidos y Asia.

Estrategia clara

Hotel Martinez de Cannes

Hotel Martinez de CannesTripadvisor

A diferencia de lo ocurrido con Qatar Airways, el emirato no creó una marca o gran cadena hotelera que llevara su nombre por el mundo. Su estrategia fue la de adquirir establecimientos con una identidad ya consolidada, financiar costosísimos proyectos de nueva planta y aportar el capital necesario para recuperar edificios históricos sin sustituir las marcas que los habían hecho famosos. De ahí que la presencia catarí se diluya detrás de nombres como Plaza, Savoy, Raffles, Peninsula, Marriott o InterContinental, aunque su fuerza inversora esté detrás de algunos de los hoteles más icónicos del planeta.

La presencia catarí está detrás de nombres como Plaza, Savoy, Raffles, Peninsula, Marriott o InterContinental

La compañía hotelera estatal existía desde 1970, mucho antes de que Hamad bin Khalifa llegara al poder, pero fue durante su reinado cuando recibió el impulso financiero y la ambición internacional que transformarían su cartera. En 2012 pasó a llamarse Katara Hospitality y, a través de esta y otras sociedades vinculadas al fondo soberano, Qatar reunió un ramillete excepcional: el Plaza de Nueva York, el Savoy de Londres, el Raffles de Singapur, Le Royal Monceau en París, el Carlton y el Martinez de Cannes, el Excelsior Hotel Gallia de Milán, el InterContinental Madrid y el W Barcelona.

Refugios de estrellas

Messi y Neymar se alojaron en Le Royal Monceau cuando ficharon por el PSG

Messi y Neymar se alojaron en Le Royal Monceau cuando ficharon por el PSGraffles.com

Qatar sabe cruzar sus intereses y hacer que unas inversiones refuercen a las otras. Cuando Neymar llegó al Paris Saint-Germain en 2017 se alojó en Le Royal Monceau; cuatro años después, Lionel Messi hizo lo mismo al fichar por el club. La elección del hotel fue convenientemente publicitada. Tanto el PSG como Le Royal Monceau siguen hoy bajo control catarí, una combinación que permitió situar al establecimiento en primera línea dentro de un mercado tan competitivo como el parisino.

Fachada del hotel Raffles de Singapur.

Fachada del hotel Raffles de Singapur.Mat Honan

No se trataba simplemente de acumular hoteles de lujo. La mayoría eran direcciones con un pedigrí difícil de reproducir. El Plaza es uno de los grandes símbolos de Nueva York; el Savoy, donde César Ritz ejerció como director, ayudó a establecer los códigos de la hotelería moderna; y el Raffles de Singapur conserva todo el imaginario del lujo colonial. En Cannes, el Carlton y el Martinez son las dos grandes joyas de la Croisette, mientras que el InterContinental Paris Le Grand, inaugurado en 1862 por la emperatriz Eugenia de Montijo, ocupa desde entonces uno de los lugares privilegiados de la vida parisina. Otro de los grandes palacios de la capital francesa, The Peninsula Paris, fue financiado por capital catarí y mantiene también su particular vínculo con España: se levanta en el solar del antiguo Palacio de Castilla, donde Isabel II vivió durante su exilio y abdicó en favor de su hijo Alfonso.

Operación Londres

Fachada de The Chancery Rosewood.

Fachada de The Chancery Rosewood.Vicky Vilches

Junto a París, Londres ha sido el otro gran tablero de juego del capital catarí. Allí se encuentra el flamante The Chancery Rosewood, instalado en la antigua Embajada de Estados Unidos en Grosvenor Square, uno de los hoteles más costosos construidos en la historia. Pero la operación qatarí más sonada en la capital británica fue la adquisición, hace una década, del grupo Maybourne, propietario de Claridge’s, The Connaught y The Berkeley, tres hoteles que representan como pocos la quintaesencia del lujo británico.

La operación qatarí más sonada en la capital británica fue la adquisición, hace una década, del grupo Maybourne, propietario de los hoteles Claridge’s, The Connaught y The Berkeley

Aquella compra permitió acometer inversiones de una escala casi megalómana, difícilmente justificables en una cuenta de resultados convencional. Maybourne destinó alrededor de 800 millones de libras a transformar sus hoteles londinenses y a construir The Emory, su nueva propiedad en Belgravia. En Claridge’s, las obras se prolongaron durante siete años e incluyeron la excavación de cinco plantas bajo el edificio para incorporar un spa, una piscina, nuevas cocinas y otras instalaciones sin cerrar el hotel.

Grandes inversiones en Europa

Bürgenstock Resort, en Suiza

Bürgenstock Resort, en SuizaBooking.com

Ese tipo de reformas, que duran años y obligan a intervenir en edificios centenarios en pleno funcionamiento, explica el papel que el capital de Qatar, Emiratos, Arabia Saudí o Brunéi ha desempeñado en la hotelería europea. Son inversiones que pocos propietarios podrían asumir, pero también intervenciones muy respetuosas con edificios que se valoran precisamente por su historia, su nombre y su carácter irrepetible. Las monarquías del Golfo saben que estos bienes trofeo no pueden construirse de un día para otro. Por eso no buscan sustituirlos, sino devolverles el lustre y adaptarlos al siglo XXI sin borrar aquello que los hizo únicos.

Katara Hospitality destinó alrededor de 1.000 millones de francos suizos a la recuperación de tres establecimientos históricos en Bürgenstock, Lausana y Berna

La operación que mejor resume esa capacidad financiera se encuentra, sin embargo, en Suiza, otro de los destinos preferidos por las monarquías del Golfo cuando salen de su país. Katara Hospitality destinó alrededor de 1.000 millones de francos suizos a la recuperación de tres establecimientos históricos en Bürgenstock, Lausana y Berna. La pieza más espectacular es el Bürgenstock Resort, suspendido sobre el lago de Lucerna, donde Audrey Hepburn se casó con Mel Ferrer en 1954 y vivió durante algunos años. La intervención devolvió a la vida uno de los grandes refugios del lujo europeo, frecuentado durante décadas por aristócratas, políticos y estrellas de Hollywood.

Y también en Madrid

Dormitorio de la suite 716 del hotel Intercontinental de Madrid.

Dormitorio de la famosa suite 716 del hotel Intercontinental de Madrid.ihg.com

La misma política se aplicó al Carlton y al Martinez de Cannes y al Excelsior Hotel Gallia de Milán, sometidos a profundas transformaciones. En España, el InterContinental Madrid, inaugurado en 1953 como Castellana Hilton y primer hotel de una gran cadena internacional abierto en el país, es una de las propiedades que todavía esperan una gran inversión para ponerse al día. Después de devolver el esplendor a algunas de las grandes damas de Cannes, Londres, París o Suiza, el histórico establecimiento del paseo de la Castellana figura como una de las próximas piezas de esa ambiciosa estrategia de renovación.

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