Imagen aérea del Mandarin Oriental en Mallorca

Imagen aérea del Mandarin Oriental en Mallorca

El lujo asiático desembarca por primera vez en Mallorca

La cadena Mandarin Oriental abre en Punta Negra su tercer hotel en España, tras Barcelona y el Ritz de Madrid, en una finca histórica de Calvià de pedigrí aristocrático

La lujosa cadena Mandarin Oriental acaba de abrir en Mallorca su tercer hotel en España, después de Barcelona y del legendario Ritz de Madrid. Lo hace en Punta Negra, cerca de Puerto Portals, sobre una pequeña península de Calvià que fue durante décadas uno de los nombres reconocibles de la hotelería mallorquina y que ahora inicia una nueva etapa bajo el sello asiático. La apertura no solo supone la llegada de Mandarin Oriental a Baleares, sino que confirma el interés por la isla por parte de las grandes marcas internacionales del lujo hotelero, coincidiendo con la mejoría de su conectividad internacional en vuelos directos.

La llegada del grupo con sede en Hong Kong se suma a la de Four Seasons, que tomó el relevo del histórico Formentor, y a la presencia de Belmond en La Residencia de Deià, hoy bajo el paraguas del grupo francés LVMH. Mallorca no solo reúne así tres de las enseñas más respetadas del lujo hotelero internacional, sino que amplía el abanico de procedencias, códigos y públicos que miran hacia la isla. Son marcas con un enorme poder de atracción entre viajeros de larga distancia, estancias más prolongadas y mayor gasto diario, precisamente el perfil que los destinos maduros buscan captar para alejarse del turismo de bajo valor añadido. En el caso de Mandarin Oriental Punta Negra, las tarifas de este verano dan una pista clara del posicionamiento: las habitaciones arrancan en torno a los 1.700 euros por noche en temporada alta.

La estrella más rutilante del verano mallorquín se levanta, en realidad, sobre el antiguo Hotel Punta Negra, uno de los nombres más reconocibles de la costa de Calvià, y sobre una pequeña península cuya memoria va mucho más allá de su actividad hotelera. Los terrenos formaban parte de S’Hostalet, una extensa finca agrícola nacida de las segregaciones de Bendinat, propiedad del V marqués de la Romana, el aristócrata que levantó el castillo neogótico que todavía hoy se puede ver entre los pinos. Durante largas décadas, aquel frente de mar fue una Mallorca de olivares, almendros, algarrobos, piedra seca, caminos antiguos y veranos familiares, hasta que en los años sesenta Eduardo Blanes Nouvilas, miembro de la familia propietaria y promotor del primer Punta Negra, entendió que la isla empezaba a cambiar y que aquella península tenía una ubicación excepcional para el incipiente turismo.

Las viviendas que ofrece el Mandarin Oriental en Mallorca

Las viviendas que ofrece el Mandarin Oriental en MallorcaJACK HARDY

En 1966 abrió allí el primer Hotel Punta Negra, concebido por los arquitectos Felipe Sánchez-Cuenca y Gabriel Alomar con apenas dos plantas, 45 habitaciones y nueve bungalós abiertos al mar. Según recuerdan quienes conocen bien la historia del establecimiento, Manuel Fraga, entonces ministro de Información y Turismo, presidió la inauguración y escuchó con atención la explicación de aquel proyecto bajo, horizontal, integrado en el paisaje y abierto al Mediterráneo. Al terminar, miró hacia las torres que empezaban a levantarse en Palmanova y dejó una frase que resume el choque entre dos maneras de imaginar la isla: «Sí, pero el futuro está allí».

El tiempo ha acabado dando la razón, en cierto modo, a aquellos pioneros. El proyecto ha incorporado nuevos volúmenes, pero sin borrar del todo la lógica original del conjunto: construcciones pegadas al terreno, recorridos exteriores, protagonismo del paisaje y presencia de la piedra como uno de los materiales que mejor anclan la intervención al lugar. Lo que en 1966 pudo parecer una rareza frente a la fiebre vertical de Palmanova y Magaluf es hoy, precisamente, parte del atractivo que permite a una marca de ultralujo como Mandarin Oriental instalarse en una dirección tan cotizada como Mallorca.

El Mandarin Oriental Punta Negra cuenta, tras la reforma y ampliación, con 131 habitaciones, incluidas suites y villas junto al mar con piscina privada, una tipología cada vez más buscada por clientes de alta capacidad adquisitiva que valoran la privacidad y la entrada independiente. A eso se suma algo poco frecuente incluso en Mallorca: dos calas propias y la posibilidad de llegar directamente en embarcación al hotel. Aunque desembarca bajo una marca asiática, buena parte de la intervención trabaja con materiales y referencias muy mallorquinas, desde la piedra seca y las tejas de barro cocido hasta la recuperación de oficios artesanos ligados a la construcción tradicional de la isla.La operación, desarrollada por Blasson Property Investments, ha supuesto una inversión que la prensa económica sitúa en torno a los 200 millones de euros.

Una de las habitaciones del hotel

Una de las habitaciones del hotel

Dos de las cartas que Mandarin Oriental suele jugar con más fuerza, gastronomía y bienestar, aparecen especialmente cuidadas en Punta Negra. El spa cuenta con nueve cabinas de tratamiento, algunas para parejas, además de piscina interior, zonas de agua y tratamientos propios. En la parte gastronómica, el hotel arranca con Leppoc y Sobretaula, de cocina mediterránea, y suma nombres de mayor renombre internacional como Leña, de Dani García, Jacinta, de cocina mexicana, y Matsuhisa, la firma japonesa-peruana asociada a Nobu Matsuhisa. El hotel no podía dejar pasar, además, la oportunidad de estrenarse precisamente el verano del eclipse del 12 de agosto. Baleares será uno de los puntos de observación más buscados y Mandarin Oriental Punta Negra ha preparado un programa especial para esa fecha.

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