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La mujer del presidente del Gobierno, Begoña Gómez

La mujer del presidente del Gobierno, Begoña GómezEuropa Press

Moncloa confiesa que Begoña Gómez usa el Falcon sin ningún tipo de registro y alimenta las sospechas sobre sus misteriosos viajes

Tras los dos intentos previos de la Abogacía del Estado para cerrar un procedimiento ante el TSJM, no desmiente la utilización en solitario de aviones oficiales de la imputada que no quería entregar sus pasaportes al juez Peinado y se limita a decir que no son materia de Presidencia

La esposa del presidente del Gobierno, Begoña Gómez, ha utilizado el Falcon oficial u otras aeronaves reservadas para la Casa Real y el Gobierno, sin que la Presidencia haya querido registrar el número, la razón, el destino y los días de permanencia.

Así consta en una respuesta de la Abogacía del Estado ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid en la que, forzada por la ley a instancias de El Debate, ha mostrado su incapacidad para desmentir la existencia de viajes misteriosos de Gómez a destinos privados y se ha limitado a argumentar, de manera increíble, que no guarda registro de ello al limitar esa obligación a las expediciones oficiales de Pedro Sánchez en las que figure también la propia Gómez.

Begoña Gómez, obligada por el juez Peinado a entregar todos sus pasaportes –incluso el diplomático que posee gracias a ser esposa de Sánchez–, utiliza el Falcon sin ningún control ni registro desde Presidencia del Gobierno.

Así lo reconoce la Abogacía del Estado en un escrito en poder de El Debate, presentado por aquella ante el TSJM en el procedimiento seguido contra Presidencia. Esta fue obligada a entregar a El Debate la información relativa al uso que del Falcon hace la mujer del presidente Sánchez, tanto sola como en compañía de su marido, el presidente del Gobierno.

Tras la negativa reiterada de Moncloa a hacer públicos los viajes de Begoña Gómez y el recurso a todo tipo de estratagemas procesales, la Abogacía del Estado, que ya había intentado hasta en dos ocasiones dejar el pleito sin efecto, se ha visto forzada a reconocer la realidad: la esposa del presidente hace uso del Falcon no solo además cuando acompaña a Pedro Sánchez en los viajes oficiales del presidente del Gobierno, sino en sus viajes privados, cuyo destino y motivos del viaje no se conocen.

Así, para la Abogacía del Estado, la única actividad documentada que hay es «aquella generada por la Presidencia del Gobierno», quedando fuera de sus competencias documentar los actos y viajes de «personas que no ostentan la calidad de autoridad, cargo público o empleado público, cuando tal actuación es ajena al acompañamiento» del presidente o de su delegación presidencial, añadiendo que los datos relativos a los viajes en Falcon de Begoña Gómez quedarían fuera de sus competencias, ya que «la actividad documentada es aquella generada por la Presidencia del Gobierno en el ejercicio de sus funciones y, en particular, los desplazamientos oficiales del Presidente y su núcleo familiar».

De esta forma, concluye que «no posee» más datos sobre los desplazamientos, lo que acredita una falta de control sobre el uso del Falcon y otras aeronaves estatales por parte de la mujer del presidente.

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Extracto del escrito de la Abogacía del Estado

A esta falta de control del uso de las aeronaves del Estado hay que añadir que Gómez ha podido disfrutar de un pasaporte diplomático, simplemente por su condición de esposa de Sánchez. Este tipo de pasaportes son «documentos especiales de viaje, expedidos para facilitar a sus titulares el ejercicio de la acción exterior del Estado», según señaló Cristina López Heras, directora general del Servicio Exterior, en un documento que obra en poder de El Debate.

Según los expertos jurídicos consultados por este periódico, dicho pasaporte se le entrega para facilitar su desplazamiento junto al del jefe del Ejecutivo cuando sea requerido, pero no para usarlo indiscriminadamente cuando no forman parte de una delegación oficial. «Presidencia ha hecho con la mujer del presidente lo mismo que Sánchez hizo con Ábalos tras estallar el escándalo por el que ha sido condenado por el Tribunal Supremo a 24 años de prisión, tras afirmar Sánchez que su secretario de organización convicto era un desconocido para él. A Moncloa solo le ha faltado añadir que no conoce a esa señora. Tras la presión ejercida en el seno del procedimiento instado, ahora nos dice Moncloa que no ejerce control sobre el uso personal que Begoña ha hecho del Falcon y las razones de sus viajes. Ojo, que no lo ha podido desmentir en ningún momento, tan solo alegar que no tienen registros», concluye Julio Naranjo, Socio Director General de la firma que ha demandado a Moncloa.

Esta confesión de Moncloa no hace más que avivar las sospechas acerca del uso fraudulento del Falcon, ya que varias informaciones han apuntado a la posibilidad de que se hayan utilizado las aeronaves del Ejército para traslados con destino a República Dominicana, donde Gómez tendría algunos negocios. Según el testimonio del periodista Leopoldo Bernabéu en El Análisis: Diario de la Noche de Telemadrid: en el país caribeño habría «una cuenta, presuntamente, a nombre de Begoña Gómez con 20 millones de euros», aunque este periódico no ha podido corroborar la veracidad de sus declaraciones.

De hecho, las conexiones de este país con la esposa del presidente son algo sobre lo que también se interesó el juez Peinado, que requirió a Interior un informe sobre los viajes realizados por Gómez. Esta solicitud dio como resultado un listado de una treintena de desplazamientos, entre los que destacaba un viaje de Begoña Gómez a la República Dominicana a bordo de un avión de Air Europa.

Ese desplazamiento se produjo con salida desde Madrid el 1 de junio de 2022, según los datos aportados por la Oficina Nacional de Información del Pasajero (ONIP), que se circunscriben únicamente a los últimos cinco años, pese a que Sánchez llegó a Moncloa en 2018.

Además, esta respuesta solo se limitaría a los registros de pasajeros de vuelos comerciales que obran en poder de bases de datos policiales, un sistema que no incluiría los desplazamientos realizados en aeronaves militares utilizadas por el Ejecutivo. De hecho, en este listado no aparece la asistencia de Begoña Gómez a la XXVIII Cumbre Latinoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno celebrada precisamente en República Dominicana en marzo de 2023, y que curiosamente coincidía con el Foro de la Internacional Socialista.

El presidente, Pedro Sánchez, junto a su mujer Begoña Gómez, a su llegada a la República Dominicana

El presidente, Pedro Sánchez, junto a su mujer Begoña Gómez, a su llegada a la República DominicanaEFE

De esta forma, los viajes en el Falcon suponen un coladero sin control. Incluso Sánchez quiso alzarlos a la categoría de ‘secreto de Estado’ en el Senado para no dar más pistas sobre estos desplazamientos, aunque pronto El Debate desmontó el ‘bulo’ orquestado para ocultar los viajes de la esposa del presidente.

En concreto, el Ejecutivo señaló en una respuesta parlamentaria que «en virtud del Acuerdo del Consejo de Ministros de 28 de noviembre de 1986, en relación con la Ley 9/1968 de 5 de abril, reguladora de los Secretos Oficiales, y modificada por la Ley 48/1978 de 7 de octubre, tanto los informes sobre movimientos de aeronaves militares como los planes de protección de autoridades y pasajeros sometidas a la misma, y en concreto, los informes y datos estadísticos sobre movimientos de fuerzas, buques o aeronaves militares, deben tratarse como materia clasificada con el máximo grado de protección».

Sin embargo, cuando este periódico requirió una copia del acuerdo concreto que declaraba como materia clasificada los vuelos de la mujer del presidente del Gobierno, tuvo que reconocer que no existía. Además, lo hacía en un escrito que sostenía todo lo contrario, que los viajes de la esposa del presidente son de dominio público.

Según aseguraba, «doña Begoña Gómez Rodríguez únicamente viaja en aeronave de las Fuerzas Aéreas y del Espacio acompañando al presidente del Gobierno, y estos viajes son objeto de publicidad activa a través de la página web de La Moncloa», echando por tierra el bulo sostenido por el Gobierno ante los senadores y que comenzó tras una exclusiva publicada por este periódico, en la que desvelaba que la mujer del presidente del Gobierno disponía de un pasaporte diplomático y usaba aeronaves del Ejército para viajes personales.

Ahora Presidencia, pese a lo que ha argumentado previamente, reconoce que en realidad no posee un control ni registros de los viajes que realiza Begoña Gómez cuando no forma parte de sus viajes oficiales, estableciendo así un cortafuegos que parece llegar con retraso, puesto que ha tardado en confesarlo más de dos años y tras ser demandada ante el TSJM, en los que se ha enredado en ofrecer numerosas respuestas incompletas, a lo que hay que sumar dos intentos de hacer decaer el procedimiento abierto ante el TSJM haciendo uso de la Abogacía del Estado.

No obstante, la Justicia siempre ha respaldado la posición de este periódico en defensa del derecho a la información, instando a la continuación del procedimiento en curso, ya que Moncloa sigue sin cumplir con lo exigido en la resolución 2024-1057 del Consejo de Transparencia, dictada nada menos que el 19 de septiembre de 2024.

En ella, se obligaba a Moncloa a detallar cuántas veces Begoña Gómez ha usado las aeronaves del Ejército, así como los destinos y motivos de tales viajes, además de aclarar si las arcas públicas han costeado vuelos comerciales a la esposa de Pedro Sánchez, con los que podría poner rumbo a cualquier destino y sin restricción gracias a que durante todo este tiempo ha podido hacer uso de su pasaporte diplomático.

De hecho, únicamente cuando Presidencia tuvo constancia de la existencia del procedimiento judicial, remitió un listado de los vuelos en el Falcon en el que se incluían viajes para asuntos públicos o vacacionales, como los traslados «a las residencias oficiales de descanso del jefe del Ejecutivo en Lanzarote (la Mareta), Huelva (Marismillas) o, en su caso, Toledo (Quintos de Mora) que se realizan en aeronaves de las Fuerzas Aéreas y del Espacio», sin especificar fechas y sin acreditar que los mismos fuesen aparejados a la presencia de Sánchez.

Posteriormente, añadió un nuevo escrito, con el fin de cerrar el procedimiento, incluyendo «los desplazamientos del presidente del Gobierno a residencias oficiales realizados en medio de transporte aéreo desde 2019». En él figuraban cuatro viajes en 2019, - tres a la finca Quintos de Mora (Toledo) y otro a Las Marismillas en Doñana-; dos en 2020 a Lanzarote y Doñana, respectivamente; cinco en 2021, repartidos entre la finca toledana, La Mareta y Las Marismillas; tres en 2022, otros tantos en 2023 y cuatro en 2024.

Este escrito solo hacía referencia a los «desplazamientos del presidente del Gobierno a residencias oficiales» cuando los desplazamientos requeridos eran los de su mujer, lo que impedía saber si Gómez había utilizado estos medios de transporte y las residencias oficiales sin que Sánchez estuviera presente.

Ahora, la nueva confesión de Moncloa deja claro que no hay ningún control sobre el uso que hace Begoña Gómez de los aviones del Ejército español, ni de los destinos, como tampoco de los motivos de los viajes. Lo que sí ha quedado claro es el uso privado que del Falcon ha hecho la mujer del presidente del Gobierno, actualmente procesada por malversación de caudales públicos y tráfico de influencias, entre otros delitos.

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