Algunos de los anuncios de Idealista.
Así burlan los controles las mafias del alquiler: «Van al eslabón más débil, el propietario»
Los delincuentes recurren al phishing para hacerse con anuncios legítimos y convertirlos en estafas con las que exigir pagos por adelantado
Un correo avisa de que hay un nuevo piso en alquiler en Idealista: tiene buena pinta, una ubicación atractiva y unas condiciones casi inmejorables. El anuncio explica que la vivienda pertenece a un familiar que reside en el Reino Unido y pide contactar por WhatsApp con un número británico. Al otro lado, el supuesto propietario responde rápidamente, ofrece todo tipo de facilidades y propone gestionar la operación a través de una plataforma de alquileres temporales. Eso sí, exige darse prisa porque hay muchos interesados.
Estos anuncios se suceden, con pequeñas variaciones, en todos los portales inmobiliarios. En la mayor parte de los casos, las plataformas son capaces de retirarlos nada más ser publicados, pero algunos se siguen colando. Y es que detrás de estas estafas se encuentra un mecanismo bastante más sofisticado que la mera publicación de un piso inexistente. Los ciberdelincuentes recurren al phishing para hacerse con el control de anuncios publicados por propietarios reales.
«Poner un anuncio fraudulento de cero es prácticamente imposible, ya que se detecta muy rápido, por lo que van al eslabón más débil: los propietarios», explican a El Debate desde Idealista, portal que utiliza herramientas de IA y un equipo humano que trabaja las 24 horas del día y los siete días de la semana para tratar de identificar estas estafas. Las mafias contactan con los propietarios haciéndose pasar por alguien de Idealista para obtener sus credenciales de acceso y, una vez dentro de la cuenta, convierten sus anuncios en el cebo para estafar a quienes buscan vivienda.
Cuando Idealista detecta anuncios sospechosos, contacta con el anunciante y, si se confirma que su identidad ha sido suplantada, restablece el control de la cuenta. El problema, señalan fuentes de la compañía, es que su margen de actuación es limitado. «El hecho de suplantar la identidad, en principio, no es delito; el delito es la estafa. Por eso, si alguien pica no podemos hacernos responsables, aunque colaboramos directamente con las autoridades», añaden.
Una vez conseguido el escaparate, comienza la segunda parte de la operación: captar a la víctima. En los anuncios, los estafadores suelen aducir alguna circunstancia que impide visitar inmediatamente la vivienda, como que la propietaria es la hermana del anunciante y vive en el extranjero, y buscan trasladar la comunicación a un número de WhatsApp, normalmente de España o el Reino Unido.
Uno de los anuncios sospechosos publicados en Idealista.
A continuación, el supuesto propietario explica que, debido a la distancia, quiere alquilar a través de una plataforma en línea especializada en viviendas de media y larga duración, que se encargará de verificar las identidades, gestionar el contrato y guardar el dinero en depósito. Pero en la web real de la plataforma no hay rastro de la vivienda. Es el supuesto propietario quien envía un enlace que reproduce su interfaz y conduce a una página falsa. Ahí se consuma la estafa.
Es precisamente una de las señales sobre las que Idealista alerta expresamente. La compañía recomienda desconfiar cuando un anunciante solicita pagar a través de una página externa o de la pasarela de otra plataforma de reservas. Idealista advierte de que no utiliza otros portales para gestionar estos pagos ni proporciona a los anunciantes enlaces para realizarlos, por lo que recomienda acceder siempre directamente a su web o aplicación en lugar de hacerlo desde enlaces recibidos por WhatsApp, correo electrónico u otros canales.
Uno de los anuncios sospechosos publicados en Idealista.
Desesperación
Los delincuentes, además, han ido perfeccionando el señuelo. Un alquiler extraordinariamente barato puede atraer muchas visitas, pero también provocar que el fraude resulte demasiado evidente. «Por norma general, lo que es demasiado bueno, bonito y barato suele ser una estafa», señalan desde Idealista. Pero las mafias son conscientes de ello. «Han ido evolucionando y ya no ponen anuncios de pisos en la Castellana por 500 euros al mes».
A favor de estas mafias juega también la falta de oferta disponible. Encontrar una vivienda asequible se ha convertido en una carrera de fondo, especialmente en las grandes ciudades, lo que impide a muchos caer en que se trata de una estafa. «Con la situación de angustia y ansiedad de muchas familias que buscan y no encuentran piso, es comprensible que la gente caiga», explican desde la Idealista. «Estas estafas van dirigidas a quien está más necesitado», agregan.