Ione Belarra, secretaria general de Podemos
El perfil Ione Belarra, de difamar jueces a hundir su carrera en Madrid
Dentro de Podemos es conocida por ser la voz de su amo, su más acerada telonera, sin que tenga la más mínima autonomía política como secretaria general
Ione Belarra Urteaga (Pamplona, 38 años) heredó en 2021 de Pablo Iglesias el epicentro del dónut populista. La nada. Ahora, como portavoz de un raquítico grupo parlamentario de cuatro diputados, dice que va a ser la candidata de Podemos a la Comunidad de Madrid. Como intentó hace seis años su jefe con un éxito perfectamente descriptible, quiere encabezar el cartel electoral de la ultraizquierda para «torcerle el brazo» a esa «mala persona» que es Ayuso. Con la finura que caracteriza a la que llegó a ser ministra de Derechos Sociales de España, asegura que quiere acabar «con la mierda de políticos que hay en Madrid». Debe verlo difícil la izquierda en la Comunidad capital, porque despliega a dos ministros –Óscar López, por el PSOE, y Mónica García, por Más Madrid– y una exministra, Belarra, para arrebatarle al PP un trono que, por parte de la izquierda, solo ocupó Joaquín Leguina, ese Leguina al que, paradójicamente, han intentado echar de Ferraz.
Además de pretender lo imposible en las urnas, la todavía diputada y secretaria general podemita tiene que aflojarse el bolsillo porque su afilada lengua tuitera llamó hace unos meses «corrupto» al juez Manuel García Castellón, por lo que un juzgado madrileño la ha condenado a pagar 9.000 euros al considerar que perjudicó el honor del magistrado. Ahora está indignada porque -esgrime- al ser aforada, por su condición de parlamentaria, tendría que haber sido el Supremo el que la juzgara. Curioso que la líder de un partido que llegó pidiendo la eliminación del fuero para los diputados, termine invocando ese privilegio para salvarse de una condena. Belarra insultó en la red social X en 2024 al juez ya jubilado y ahora la sección civil del tribunal de instancia de Madrid la obliga a difundir el contenido de la sentencia en su mismo perfil donde se produjo la intromisión en el derecho al honor. Amenaza con recurrir.
La líder de Podemos, Ione Belarra
Ione es la actual correa de transmisión de la pareja Iglesias-Montero. A ellos le debe el Ministerio que ostentó hasta noviembre de 2023, el de Derechos Sociales y Agenda 2030, creado para que el entonces Sumo Líder de Podemos pudiera tener una cuota de poder en forma de cartera ministerial: un despacho y otra cartera, ésta en forma de faltriquera, donde entraba una mamandurria de seis cifras. Cuando esta psicóloga navarra recibió el Ministerio legado por su tutor, tenía 33 años y, como ahora, su único mérito era haberse cruzado en la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid con Irene Montero, estudiante de la que se hizo muy amiga. Su compañera de pupitre se encaramó a la cúpula de Podemos cuando entró en el Libro de Familia de Pablo Iglesias y ella, a rebufo, fue ostentando los cargos políticos que le fueron cediendo los marqueses de Galapagar.
Irene Montero e Ione Belarra, en Menorca
Cuando tomó posesión como secretaria de Estado en 2019 y tras la espantada de Iglesias, heredó su Ministerio; Belarra no tenía más experiencia profesional que haber colaborado en la Comisión de Ayuda al Refugiado y una beca en el Ministerio de Educación cuando gobernaba el PP. Jamás ha cotizado por ningún trabajo fuera de la política, según el currículum que difundió en el portal de Transparencia de Podemos, donde en 2016 declaraba tener un patrimonio de 29.078 euros, caudal que hoy ha multiplicado y al que ha sumado una vivienda en Vallecas a medias con su pareja y padre de sus dos hijos, Ignacio Ramos Delgado, cuya hipoteca fue concedida por la Caja de Ingenieros, curiosamente la misma que prestó el dinero para la compra del chalé en la montaña madrileña a los Iglesias-Montero.
En 2014, al calor de su amistad con Irene, entra en Podemos y con 28 años ya es diputada en el Congreso. Su meteórica carrera política fue en paralelo a la de la exministra de Igualdad, a la que sustituyó como portavoz del grupo parlamentario. Y la pareja de Belarra, Nacho, militante en Madrid, también saboreó las mieles del poder al ser ascendido a asesor del grupo podemita entre críticas de enchufismo, que fueron despachadas por su mujer como ataques «fascistas». Su insulto preferido, que ha dedicado a media España, es decir, a todos aquellos que cree acreedores de su ira tuitera por no compartir su ideología comunista, que la hace mirar con no mucha inquina a Putin y con arrobo a Castro o Daniel Ortega.
Pablo Iglesias e Ione Belarra
Belarra fue durante su etapa de secretaria de Estado el brazo armado de Iglesias, entonces vicepresidente, para zurrar a cuantos ministros de Sánchez no demostraban pureza de sangre populista. Una de sus principales víctimas fue la titular de Defensa, Margarita Robles, aunque Nadia Calviño tampoco se libró de sus invectivas. Desde que Isabel Díaz Ayuso tumbó en la lona a Iglesias en las elecciones madrileñas de 2021, el macho-alfa se retiró (formalmente) de la política y ungió con su dedo a dos mujeres para teledirigirlas desde el sofá del chalé: a Yolanda Díaz como candidata, a la que ahora destroza por querer ir a cobrar 150.000 euros a la OIT, y a Ione como secretaria general, su sucesora orgánica para repartir mandobles y purgar a los disidentes internos, sabedor de que la íntima de su mujer nunca le traicionaría ni le fallaría cortando cabezas. Por algo se ha criado a sus pechos.
Tan es así, que dentro de Podemos es conocida por ser la voz de su amo, su más acerada telonera, sin que tenga la más mínima autonomía política como secretaria general interpuesta. Igual vale para un roto que para un descosido: con la misma desenvoltura le mandan insultar a empresarios como Juan Roig, al que tacha de capitalista despiadado, que llama fascista al Supremo, generando un grave enfrentamiento entre los poderes del Estado, o ataca a la expresidenta del Congreso, Meritxel Batet, por la polémica retirada del escaño a su amigo Alberto Rodríguez, o interpela al propio Sánchez por aumentar la partida militar o crea una aberrante «ley trans». Ahora está haciendo oposiciones para ser una víctima más de Ayuso en Madrid.
Es evidente que los humanos se le dan peor que los animales. Su ley de Bienestar Animal demuestra que para Ione donde estén los derechos de una rata que se quiten los de millones de conciudadanos españoles o los de los jueces que no le dan la razón y a los que desprecia y humilla con fruición.