El Gran Hotel Claridge de Granada
De alhóndiga de mercaderes a hotel de lujo junto a la catedral de Granada
El Gran Hotel Claridge se suma al auge de una nueva hotelería de lujo que recupera edificios históricos y convierte el patrimonio en parte de la experiencia
Un hilo invisible, quizá de seda, une los más de siete siglos de historia de este rincón de Granada que acaba de renacer como flamante hotel de gran lujo. Por aquí pasaron mercaderes genoveses, tejidos suntuosos y mercancías llegadas de distintos puertos del Mediterráneo cuando la ciudad era todavía capital del reino nazarí. Hoy, sobre los restos de aquella antigua Alhóndiga de los Genoveses, acaba de abrir el Gran Hotel Claridge Granada, un cinco estrellas gran lujo de 70 habitaciones y suites frente a la catedral, que llega además con el aval del mismo grupo propietario del histórico y muy taurino hotel Wellington de Madrid.
Uno de los platos fuertes es su ubicación. Estamos en pleno centro histórico, a escasos pasos de la Capilla Real y con la catedral prácticamente pegada a algunas ventanas y terrazas. En la azotea, la piscina, otro de los grandes atractivos del hotel y especialmente apetecible en esta época del año, permite esa curiosa experiencia que ofrecen también algunos hoteles españoles de bañarse a escasos metros de campanarios, pináculos e iglesias, como el Hotel Bodega Tío Pepe de Jerez o el Sant Francesc de Palma de Mallorca. En este caso, además, al fondo se recortan la Alhambra y Sierra Nevada.
Pero si para disfrutar del hotel basta con levantar la vista, para entenderlo de verdad hay que mirar hacia abajo. Durante las obras aparecieron unos 80 metros cuadrados de restos de la antigua Alhóndiga de los Genoveses, activa entre finales del siglo XIII y el XV. No era un simple almacén. La comunidad genovesa desempeñó un papel importante en el comercio de la Granada nazarí y desde este enclave se movían tejidos, cerámicas y otras mercancías valiosas conectadas con las rutas mediterráneas. La cercanía de la Alcaicería, el Zacatín y la antigua Mezquita Mayor ayuda a entender hasta qué punto este era uno de los centros comerciales más importantes de la ciudad.
Gran Hotel Claridge
Los hallazgos arqueológicos complicaron y alargaron una reforma que terminó teniendo bastante de excavación. Aparecieron muros y estructuras de distintas épocas y también un sarcófago romano, posteriormente trasladado al Museo Arqueológico de Granada. Parte de los restos de la antigua alhóndiga se ha conservado dentro del propio hotel y puede verse hoy en una pequeña galería arqueológica junto al spa. El retraso tuvo, al menos, una contrapartida. El edificio terminó incorporando a su nueva vida buena parte de todo aquello que había ido apareciendo bajo sus cimientos.
El Claridge ha aprovechado ese pasado sin convertir el hotel en una recreación temática de la Granada nazarí. Hay taraceas, azulejos, textiles y artesanía local, un patio de aire andaluz y numerosas referencias al agua, un elemento difícil de separar de la historia de la ciudad. Cuando el tiempo ya no invite a utilizar la piscina de la azotea, el Wellness Boutique Spa ofrece otra piscina interior también difícil de olvidar, recorrida por llamativas franjas blancas y negras y acompañada de un circuito de hidroterapia.
Al frente está el chef ejecutivo Rafa Arroyo
La gastronomía también ha preferido quedarse cerca y ofrecer su toque local. Al frente está el chef ejecutivo Rafa Arroyo, que en ZIMA recupera recetas y productos granadinos como el remojón, la porra lojeña o la quisquilla de Motril. La propuesta más ambiciosa es INICIO, un pequeño espacio para solo diez comensales. El vecino Mercado de San Agustín forma también parte de las experiencias propuestas a los huéspedes, que pueden acompañar al chef a comprar los productos que después se cocinarán en el hotel. A ello se suman talleres de perfumería en el Patio de los Perfumes o visitas vinculadas a la tradición guitarrera de la ciudad, una forma de extender fuera de las habitaciones esa voluntad de mantener el hotel muy ligado a Granada.
El hotel se ha incorporado a la L.V.X. Collection de Preferred Hotels & Resorts, una colección de establecimientos independientes de alta gama, y llega en un momento especialmente interesante para la hotelería granadina. La ciudad sabe de grandes hoteles desde hace más de un siglo. El Alhambra Palace abrió en 1910 y fue inaugurado por Alfonso XIII, pero ha sido en los últimos años cuando Granada ha empezado a aumentar de forma mucho más visible su oferta en la categoría superior.
Gran-Hotel-Claridge
El movimiento comenzó a acelerarse en 2023 con aperturas como Seda Club y Palacio Gran Vía y continúa ahora con el Claridge. A ellos se suman varios proyectos en cartera que comparten una característica bastante granadina, pocos cuartos y mucho patrimonio. Uno de los próximos será Yanguas Nazarí Palace, en el Albaicín, un ambicioso hotel de apenas once habitaciones cuya apertura está prevista de forma inminente y que llevará por primera vez la categoría cinco estrellas a este barrio histórico. El proyecto se desarrolla sobre un conjunto de origen medieval y confirma una tendencia cada vez más clara, recuperar edificios singulares y convertir el patrimonio en parte esencial de la experiencia hotelera.