Tren nocturno Noruega

Viajar

Tras el eclipse comienza la temporada de auroras boreales

En el verano en que millones de personas volvieron a mirar al cielo, las auroras boreales toman el relevo en un año marcado por el auge del astroturismo y una actividad solar especialmente intensa

Apenas se apaga la resaca del eclipse total del pasado 12 de agosto y el cielo vuelve a reclamar protagonismo en el mundo de los viajes. A finales de este mes comienza en el norte de Europa la temporada de auroras boreales, que se prolongará hasta los primeros días de abril. Y no es necesario esperar al invierno más crudo. Septiembre y octubre están, de hecho y según los expertos, entre los mejores meses para viajar en su busca. Las noches vuelven a ser suficientemente oscuras, las temperaturas son bastante más llevaderas que en pleno invierno y el otoño tiñe de rojo y amarillo los paisajes de Laponia.

Hay otra razón para mirar hacia el norte este año. La actividad solar continúa siendo especialmente elevada. Visit Norway, la agencia oficial de turismo de Noruega, incluye 2026, junto con los dos años anteriores, dentro de un periodo excepcionalmente favorable para la observación de auroras, relacionado con el máximo del ciclo solar. Cuanto más activo está el Sol, mayores son las posibilidades de que se produzca una actividad auroral intensa.

Y la relación con el eclipse que acabamos de contemplar es mucho más estrecha de lo que parece. Durante la totalidad, al quedar oculta la parte brillante del Sol, se hace visible la corona, su atmósfera exterior y una de las regiones que los científicos aprovechan los eclipses para estudiar. De ella procede el viento solar, un flujo continuo de partículas cargadas. Cuando esas partículas llegan a la Tierra e interactúan con su campo magnético y con los gases de la atmósfera aparecen las cortinas verdes, rojas o violetas de las auroras. En cierto sentido, las auroras pueden considerarse el epílogo de lo que vimos durante el eclipse.

Auroras boreales en Noruega

El campo magnético terrestre conduce buena parte de esas partículas hacia las regiones polares. De ahí que sea en las latitudes próximas al Ártico donde las posibilidades de contemplarlas sean mayores. En la Laponia finlandesa pueden aparecer aproximadamente una de cada dos noches despejadas durante la temporada, según Visit Finland.

Como ocurrió en África con los lodges diseñados para acercar al viajero a los Big Five, el turismo del norte ha ido adaptando también sus alojamientos al espectáculo que se viene a buscar. Cada vez son más los hoteles y refugios concebidos para que el cielo forme parte de la habitación, con grandes cristaleras, techos transparentes y camas orientadas hacia las auroras.

Auroras boreales y estrellas

En Rovaniemi, capital de la Laponia finlandesa y situada muy cerca del círculo polar ártico, Apukka Resort dispone de iglús y suites acristaladas desde los que contemplar las luces del norte sin abandonar la cama. También en Finlandia, los AuroraHut son pequeños alojamientos panorámicos que durante el verano flotan sobre el agua y, llegado el invierno, pueden instalarse sobre lagos helados. El Arctic SnowHotel & Glass Igloos, cerca de Rovaniemi, abre sus iglús de cristal desde el 1 de septiembre, mucho antes de que llegue el frío suficiente para levantar el hotel construido cada invierno con nieve y hielo.

Noruega aporta este año una novedad. Ytri Island Retreat ha abierto en 2026 en Træna, un remoto archipiélago frente a la costa de Helgeland, cerca del círculo polar. Sus 38 habitaciones y suites, saunas y espacios de bienestar miran hacia un territorio prácticamente libre de contaminación lumínica, uno de los grandes enemigos de las auroras. La oferta se extiende también al mar. Desde Tromsø parten cruceros nocturnos de apenas unas horas y travesías de varios días por la costa noruega concebidas específicamente para perseguir las auroras, algunas combinadas con Cabo Norte, Kirkenes o el avistamiento de ballenas.

También es posible perseguirlas en tren. Desde Narvik parte el Northern Lights Train, que recorre por la noche la histórica línea de Ofoten hacia las montañas y se aleja de las luces urbanas para buscar cielos oscuros. Conviene, sin embargo, no confundirlo con otro tren noruego mucho más espectacular que lleva meses circulando por las redes sociales.

En las imágenes aparece un fabuloso convoy nocturno con enormes paredes y techos de cristal bajo un cielo cubierto de auroras. Ese tren no circula por ningún raíl porque, sencillamente, no existe, una de tantas cosas virales que no existen en el mundo real. El verdadero Northern Lights Train es bastante más convencional. El episodio ilustra uno de los nuevos riesgos de la promoción turística, la facilidad con la que una imagen generada o manipulada digitalmente puede acabar convertida en un producto aparentemente real. En la era de la inteligencia artificial, el viaje más espectacular puede ser precisamente el que no existe.

Aurora boreal en Finlandia

Los viajes para contemplar auroras forman parte de un fenómeno mucho mayor. El astroturismo ha dejado de estar reservado a pequeños grupos de aficionados a la astronomía. Eclipses, lluvias de estrellas, cielos oscuros o auroras son ya capaces de movilizar a miles de viajeros y, durante unos días, alterar por completo la ocupación de destinos enteros.

España acaba de comprobarlo. El eclipse del 12 de agosto llevó a decenas de miles de personas hacia algunas provincias del interior que habitualmente quedan al margen de los grandes flujos turísticos. Soria, uno de los territorios privilegiados por la franja de totalidad, registró una ocupación prácticamente completa y el turismo internacional aumentó alrededor de un 350 %. Los primeros datos económicos resultan igualmente llamativos.

BBVA Research ha calculado que el gasto presencial de los turistas extranjeros creció allí un 220,1 % respecto al año anterior. Otros indicadores sitúan también a Burgos y La Rioja entre las provincias donde más aumentó el consumo coincidiendo con el fenómeno.

La demostración de que mirar al cielo puede convertirse también en una poderosa razón para viajar llega cuando España empieza ya a prepararse para el siguiente. El 2 de agosto de 2027 otro eclipse total atravesará el sur de Andalucía. La franja de totalidad alcanzará Cádiz, buena parte de Málaga y las zonas más meridionales de Granada y Almería, además de Ceuta y Melilla. En Tarifa la oscuridad total rondará los cuatro minutos y cuarenta segundos.

A casi un año de distancia, el efecto turístico ya empieza a ser visible en una España que volverá a quedarse a oscuras el próximo verano. En Cádiz, Málaga y Almería hay establecimientos que ya aparecen sin disponibilidad y otros han elevado considerablemente sus tarifas. En la playa de Bolonia, en Tarifa, una vivienda para seis personas llegó a anunciarse por 10.000 euros para la noche previa al eclipse, frente a 344 euros en fechas próximas.