Puerta de Viru con el Ayuntamiento de Tallin al fondo

Puerta de Viru con el Ayuntamiento de Tallin al fondoGetty Images

Escapada a Tallin, la capital medieval imprescindible del Báltico

Murallas, calles medievales y miradores sobre tejados rojos hacen de Tallin una escapada perfecta para dos o tres días. Septiembre permite disfrutarla antes de que el frío llegue con fuerza al Báltico

Una muralla de dos kilómetros de longitud circunda uno de los tesoros medievales más bonitos y mejor cuidados y conservados de Europa, el que forma el entramado de calles y murallas del casco histórico de la capital de Estonia. Tallin se disfruta caminando, recorriendo sus calles y subiendo a los miradores que permiten entender cómo creció esta ciudad junto al Báltico. La capital de Estonia conserva un casco histórico declarado Patrimonio de la Humanidad en 1997, con calles estrechas, iglesias y casas de mercaderes que recuerdan su prosperidad como integrante de la Liga Hanseática, la alianza comercial de ciudades del norte europeo.

Tallin se disfruta caminando, recorriendo sus calles y subiendo a los miradores que permiten entender cómo creció esta ciudad junto al Báltico

Para empezar, lo más sencillo es dirigirse a la plaza del Ayuntamiento. Su edificio gótico preside un conjunto de fachadas de colores donde apetece sentarse y observar el movimiento. En uno de sus lados está Raeapteek, una farmacia documentada desde 1422 que continúa funcionando. La visita es gratuita y permite añadir una curiosidad a la ruta sin dedicarle una mañana entera.

Castillo y miradores

Calles coloridas del casco antiguo de Tallin

Calles coloridas del casco antiguo de TallinGetty Images

Después toca subir a Toompea, la colina que concentra buena parte del poder político y religioso de Estonia. Allí se encuentran el castillo, sede del Parlamento, y la catedral de Santa María. Los miradores de Patkuli y Kohtuotsa justifican la subida: tejados rojos, campanarios y torres defensivas componen la panorámica que conviene buscar antes de empezar a fotografiar cada fachada. Hay cuestas y adoquines, así que merece la pena llevar calzado cómodo.

Café y tradición

La veterana artesana Külli Mihkla decora figuritas de mazapán en el café Maiasmokk

La veterana artesana Külli Mihkla decora figuritas de mazapán en el café MaiasmokkLuis Uribarri

La pausa puede hacerse en Maiasmokk, abierto en 1864 y considerado el café más antiguo de Estonia. Su nombre traducido al español significa «El Goloso». Al fondo de la cafetería hay un taller de mazapanes, donde la veterana artesana Külli Mihkla decora cada una de estas figuritas, de significado muy importante para los estonios. Una figurita que un joven regaló a su prometida en 1936 ocupa un lugar de honor en la exposición del taller. Un café y algo de repostería permiten descansar antes de seguir por las calles del casco antiguo, donde las tiendas de artesanía y los pequeños patios merecen tanta atención como los grandes monumentos.

“Margarita La Gorda”, la torre medieval más voluminosa de Tallin

«Margarita La Gorda», la torre medieval más voluminosa de TallinGetty Images

La foto clásica de Talin es en la Puerta Viru, el principal acceso a la parte baja de la ciudad medieval. Es la puerta que mejor se conserva y la más fotografiada. La combinación de esta entrada flanqueada por dos torres con el mercado de las flores que hay junto a ella forman una postal perfecta. Otra torre muy fotografiada es la denominada «Margarita La Gorda», por ser la más voluminosa de todas.

Tallin vanguardista

Museo de arte y fotografía Fotografiska

Museo de arte y fotografía FotografiskaGetty Images

Para el segundo día reservaría Kalamaja, conocido por sus casas de madera de colores, y el cercano complejo de Telliskivi. Sus antiguas instalaciones industriales reúnen restaurantes, tiendas de diseño y el centro de fotografía Fotografiska, con un restaurante en su última planta. Otra opción es Kadriorg, con un parque de amplios paseos y un palacio barroco mandado construir por Pedro El Grande. Es una buena elección para quien prefiera jardines y arte a una mañana de compras.

Llegar, dormir y relajarse

Hotel boutique Nunne, junto a la muralla del casco histórico de Tallin

Hotel boutique Nunne, junto a la muralla del casco histórico de Tallinnunne.ee

Septiembre es un buen momento para esta escapada, aunque ya conviene llevar chaqueta e impermeable: el tiempo puede cambiar y las tardes refrescan. Aerolíneas como airBaltic y Ryanair tienen conexiones directas a Tallin desde aeropuertos españoles como Barcelona y Málaga, con disponibilidad según fechas. El aeropuerto está próximo al centro, al que se llega en transporte público en unos 20–25 minutos.

Para alojarse, el hotel boutique Nunne, situado a la entrada del casco histórico de Tallin, es una muy buena opción. Está pegado a la muralla y sus habitaciones son modernas y cómodas. Para cenar en el casco viejo, Restoran 38 es algo caro, pero de calidad asegurada. Si prefiere algo más auténtico, en la zona del puerto denominada Noblessner está Lore Bistro, con ambiente más desenfadado y original. Y si le apetece una experiencia de sauna interactiva, en esta misma zona está el Iglupark, con originales saunas en forma de iglú donde combinar tratamientos y relajación. El ex futbolista David Beckham compró una de estas saunas para su casa.

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