Rosewood Hong Kong, elegido mejor hotel del mundo en 2026
Rosewood Hong Kong repite como mejor hotel del mundo y España desaparece del Top 100
El buque insignia de Sonia Cheng conserva por segundo año consecutivo el número uno de The 50 Best Hotels, en una edición celebrada por primera vez en París en la que Francia e Italia confirman su fortaleza
Bufandas rojas sobre esmoquin y vestidos de gala distinguían anoche a los integrantes de uno de los clubes más codiciados de la hotelería mundial. Eran los representantes de los establecimientos elegidos entre los 50 mejores hoteles del planeta, reunidos en el Carrousel du Louvre de París para conocer, uno a uno, su posición en The 50 Best Hotels 2026. La gran noche de los hoteleros cambiaba por primera vez Londres por París en su cuarta edición, pero mantuvo el mismo ganador. Rosewood Hong Kong volvió a ser proclamado mejor hotel del mundo por segundo año consecutivo.
Sonia Cheng, CEO de Rosewood Hotel Group y una de las empresarias más influyentes del lujo internacional, fue la gran triunfadora de la noche
Equipo del Rosewood Hong Kong, los ganadores de la noche
Si hubo una gran triunfadora de la noche fue Sonia Cheng, CEO de Rosewood Hotel Group y una de las empresarias más influyentes del lujo internacional. Su grupo no solo conservó el número uno mundial con Rosewood Hong Kong, sino que vio a Rosewood São Paulo convertirse en el mejor hotel de Sudamérica y recibió además el premio al grupo hotelero más admirado del año. Una concentración de reconocimientos que confirma el momento de una marca que en los últimos años ha pasado a ocupar una posición central en la hotelería de lujo internacional.
Tradición hotelera
Rosewood Sao Paulo, mejor hotel de Suramérica
Pero Hong Kong sigue siendo la pieza más personal de ese éxito. Inaugurado en 2019 frente a Victoria Harbour, Rosewood Hong Kong fue concebido desde el principio como la joya de la corona de Cheng, el gran buque insignia del grupo en su propia ciudad. Y no precisamente en un terreno fácil. Hong Kong posee una de las tradiciones hoteleras más sofisticadas del mundo, con instituciones como The Peninsula, Mandarin Oriental o Four Seasons. Conseguir situarse por encima de ellas tiene, por tanto, un valor especial.
Hong Kong posee una de las tradiciones hoteleras más sofisticadas del mundo, con instituciones como The Peninsula, Mandarin Oriental o Four Seasons
Desde su apertura, el hotel ha concitado un consenso poco habitual entre profesionales del sector y grandes viajeros. La inversión en arquitectura, diseño, gastronomía, bienestar y, sobre todo, servicio y personal lo ha convertido en uno de esos hoteles sobre los que resulta difícil encontrar una mala opinión. Más que una apertura espectacular, Rosewood quiso hacer allí una demostración de lo que la marca podía llegar a ser. Dos años consecutivos en lo más alto de la lista parecen confirmar que la apuesta ha funcionado.
Asia como referente
Rosewood Hong Kong
Tras él se situaron Capella Bangkok y Four Seasons Bangkok at Chao Phraya River, formando de nuevo un podio enteramente asiático. No resulta casual. Asia continúa siendo probablemente la región más dinámica de la hotelería de lujo, no solo por la cantidad de nuevas aperturas y la inversión que está recibiendo, sino por una tradición de hospitalidad y servicio que continúa marcando diferencias. Bangkok coloca cuatro establecimientos entre los cincuenta mejores, los mismos que París, mientras Hong Kong y Londres cuentan con tres.
Europa gana peso en la edición de este año y es ya el continente con mayor representación, con 21 hoteles frente a los 18 asiáticos
Europa, sin embargo, gana peso en la edición de este año y es ya el continente con mayor representación, con 21 hoteles frente a los 18 asiáticos. Francia e Italia, con seis establecimientos cada una, son sus dos grandes potencias. París, además de anfitriona, logra colocar cuatro hoteles, entre ellos Hôtel de Crillon, Le Bristol, Cheval Blanc y Plaza Athénée.
Las estrellas de Italia
Passalacqua, en Italia, mejor hotel de Europa
Italia vuelve a tener en Passalacqua una de sus grandes estrellas. El pequeño hotel del lago de Como fue elegido una vez más Mejor Hotel de Europa y, por tercer año consecutivo, Mejor Hotel Boutique del mundo. Junto a nombres consolidados como Four Seasons Florencia o Bulgari Roma aparece también Casa Maria Luigia, el proyecto hotelero de Massimo Bottura y Lara Gilmore en Módena, una de las nuevas entradas más destacadas.
Gana terreno una nueva hotelería donde prima el diseño, la gastronomía, el bienestar y una manera mucho menos formal de entender el lujo
Precisamente una de las fotografías más interesantes de la clasificación está en la convivencia entre las grandes damas de la hotelería y toda una generación de establecimientos que hasta hace muy poco resultaban desconocidos para buena parte del gran público. Claridge’s, Raffles Singapore, el Sacher de Viena, Taj Mahal Palace, Badrutt’s Palace, Copacabana Palace, Mount Nelson, The Peninsula Hong Kong o The Connaught comparten lista con nombres como Desa Potato Head, Patina Osaka o Casa Maria Luigia. Instituciones con más de un siglo de historia frente a una nueva hotelería donde el diseño, la gastronomía, el bienestar y una manera mucho menos formal de entender el lujo han ganado terreno.
México, al alza
Chablé Yucatán, en México, mejor hotel de Norteamérica
Otra de las potencias de la noche fue México, que consigue situar cuatro hoteles entre los cincuenta primeros. Chablé Yucatán, One&Only Mandarina, Las Ventanas al Paraíso y Maroma confirman el extraordinario momento de la hotelería mexicana. Chablé Yucatán fue además reconocido como el mejor hotel de Norteamérica.
España, ausente del top 100
Frente a ello resulta especialmente llamativa la ausencia de España. Ningún establecimiento español figura entre los cincuenta mejores y tampoco aparece uno solo en la clasificación ampliada hasta el puesto cien. Resulta difícil no preguntarse cómo uno de los grandes países turísticos del mundo y con una hotelería de lujo consolidada no consigue colocar una sola dirección. Rosewood Villa Magna, Marbella Club o La Residencia de Mallorca, por citar únicamente tres ejemplos, podrían competir sin complejos con muchos de los nombres incluidos en la clasificación.
Resulta difícil no preguntarse cómo uno de los grandes países turísticos del mundo y con una hotelería de lujo consolidada no consigue colocar una sola dirección
La propia mecánica de la lista puede ayudar a explicar algunos de estos desequilibrios. Sus más de 800 votantes solo pueden elegir hoteles en los que se hayan alojado durante los tres últimos años. No existe además una tabla de puntos que valore instalaciones, servicio, historia o gastronomía, sino que cada miembro selecciona sus siete mejores experiencias. Los grandes centros del viaje internacional y las geografías más frecuentadas por estos viajeros tienen inevitablemente más posibilidades de ser conocidas y votadas. Desde la propia organización se admite, de manera extraoficial, que ampliar y reforzar esa representación geográfica es uno de los aspectos sobre los que todavía hay margen de trabajo.
Grupos muy ambiciosos
El hotel Crillon de París acogió la fiesta final
Eso no resta valor al extraordinario peso de Asia, donde grupos como Capella, Aman, Mandarin Oriental, Rosewood y hoteles como Upper House continúan ocupando una posición de referencia. Hay detrás grandes inversiones, grupos cada vez más ambiciosos y, sobre todo, una cultura de la hospitalidad y del servicio que sigue marcando diferencias. En estas listas unos nombres entran y otros desaparecen, las nuevas aperturas conviven con viejas damas como el Sacher, Claridge’s o Raffles Singapore y el mapa del lujo se mueve cada año un poco más.
París puso el broche final con una gala celebrada bajo el Louvre, en el Carrousel, y una fiesta final en el hotel Crillon
Foto de familia de todos los seleccionados
Lo que no cambia tan fácilmente es París. La ciudad puso anoche el broche a varios días de encuentros, conferencias y sesiones de trabajo alrededor de la hotelería internacional con una gala celebrada bajo el Louvre, en el Carrousel, y una fiesta final en el Crillon, después de atravesar las Tullerías hasta la plaza de la Concordia. Unos hoteles entran en la lista, otros desaparecen y algunos regresan. París, en cambio, sigue ahí. Como recuerda la vieja divisa de la ciudad, Fluctuat nec mergitur. Batida por las olas, pero nunca hundida.