Vista de Kotor (Montenegro) en un hermoso día de verano
Montenegro
Las maravillas del pequeño país que aspira a ser el próximo en entrar en la Unión Europea
Ciudades amuralladas junto al Adriático, monasterios en la roca y montañas con lagos glaciares convierten a este candidato a la ampliación europea en un atractivo destino para viajar y soñar
El pequeño país de Montenegro avanza hacia la Unión Europea con el objetivo de incorporarse en 2028. La fecha todavía no está garantizada, pero el proceso ya incluye los preparativos para redactar su tratado de adhesión. Mientras se negocia su futuro comunitario, este pequeño país balcánico que besa el mar Adriático y tiene frontera con Bosnia y Herzegovina, Serbia, Albania y Croacia ofrece muy buenos motivos para visitarlo: una costa de ciudades históricas, grandes paisajes de montaña y un interior que merece tanta atención como sus playas.
Torre del Reloj en el casco antiguo de Kotor
La primera parada es su localidad más turística, Kotor, cuyo casco antiguo concentra callejuelas, plazas, iglesias y palacios dentro de un recinto amurallado. El Museo Marítimo ayuda a comprender la relación de la ciudad con el Adriático. Es además uno de los puertos de cruceros imprescindibles de este mar. Quien tenga ganas de subir puede continuar hacia la fortaleza de San Juan: el esfuerzo de sus escalones se recompensa con vistas de los tejados, el puerto y las montañas que rodean la bahía.
Patrimonio y baño
Islote de Nuestra Señora de las Rocas, cerca de Perast
En esa misma bahía, Perast invita a pasear entre palacios e iglesias junto al agua. Desde allí se puede llegar en embarcación al islote de Nuestra Señora de las Rocas, con su iglesia católica y museo. Más al sur, Budva combina otro casco amurallado con playas como Mogren, accesible por un paseo costero. Es una buena parada para alternar patrimonio y baño. Para baño, cerca de Albania está Ulcinj, que combina un casco antiguo amurallado sobre el mar con Velika Plaza, la playa más larga del Adriático, con unos trece kilómetros.
Lago Skadar
El cambio de paisaje llega en el lago Skadar, compartido con Albania. Desde Virpazar salen excursiones en barco y se alquilan kayaks para explorar sus aguas. Entre vegetación flotante, aves e islotes con construcciones históricas, merece la pena reservar varias horas para navegar. También conviene acercarse a Rijeka Crnojevica y probar la cocina local, en la que sirven pescados del lago maridados con vinos de la región.
La capital, el cañón y el monasterio
Catedral de la Resurrección de Cristo en Podgorica
De camino hacia el norte, Podgorica, la capital, permite dedicar unas horas al barrio de Stara Varos, de herencia otomana, con su torre del Reloj, y a la catedral ortodoxa de la Resurrección de Cristo. El entorno de la confluencia de los ríos Ribnica y Moraca completa un paseo urbano que encaja bien al comienzo o al final del viaje para conocer Montenegro.
Cañón del río Tara en el Parque Nacional Durmitor, sitio declarado Patrimonio Mundial
El norte del país requiere otra parte del viaje. Aquí está el Parque Nacional de Durmitor, declarado Patrimonio de la Humanidad. Alberga más de cincuenta picos que superan los 2.000 metros de altura, densos bosques de pino negro y dieciocho lagos glaciares cristalinos (el más famoso es el Lago Negro). Además, incluye el impresionante Cañón del Río Tara, la garganta fluvial más profunda de toda Europa y uno de los grandes escenarios del país para practicar descenso de ríos.
Monasterio de Ostrog (Montenegro)
Otra visita singular es el monasterio de Ostrog, cuyo edificio superior aparece encajado en una pared rocosa. El conjunto permite conocer un importante lugar de peregrinación y contemplar sus iglesias, mosaicos y dependencias. La carretera llega hasta el monasterio superior; también existe un camino a pie desde el inferior.
Consejos prácticos
Ciudad de Budva en el mar Adriático
Para combinar costa, lago y montaña, se recomienda un viaje de entre siete y diez días, repartiendo las noches entre varias bases. Una estancia más breve funciona mejor concentrada en la bahía de Kotor y sus alrededores, lugar reconocido por la Unesco. La primavera y comienzos del otoño son buenas épocas para las visitas costeras; julio y agosto concentran la mayor afluencia, mientras que las rutas de montaña requieren atender a la meteorología.
Los dos aeropuertos internacionales de Montenegro son Tivat y Podgorica, la capital: conviene comparar ambos según el recorrido previsto. Para enlazar pueblos y espacios naturales lo mejor es un coche de alquiler. Y un detalle cómodo para el viajero español: Montenegro utiliza el euro, aunque todavía no pertenece a la Unión Europea. Está en ello.