Entrada principal al hotel Claridge's de Londres, guardián de muchas historiasmaybourne.com

Del conde de Aranda a Marlene Dietrich, historias y mitos de los hoteles de leyenda incluidos en The 50 Best

Las ‘grandes damas’ ganan terreno. La cuarta edición de The 50 Best Hotels reúne 16 hoteles centenarios, la cifra más alta desde que nació la lista. Estas son algunas de sus historias más curiosas y legendarias

Más allá de sus suites superferolíticas y de los miles de euros que cuestan por noche, de los restaurantes con estrellas Michelin y de las celebridades que cruzan sus vestíbulos, la lista de The World’s 50 Best Hotels esconde algo bastante más difícil de fabricar: el pedigrí. Este año, 16 de los 50 elegidos son centenarios, frente a 11 en 2025, y seis han figurado en la lista en las cuatro ediciones celebradas hasta ahora. Las grandes damas ganan terreno.

Una habitación del hotel Claridge's de Londres fue declarada temporalmente territorio yugoslavo para que pudiera nacer en ella el príncipe Alejandro de Yugoslavia

¿Y por qué? Porque muchas son irrepetibles y, al mismo tiempo, se han convertido en auténticos símbolos de prestigio. Sus historias, sus rituales y sus leyendas no se fabrican de un día para otro, y ese valor intangible las ha convertido también en bienes trofeo para fondos soberanos, capitales de Catar y Arabia Saudí y otros grandes inversores. Unos buscan el prestigio que proporciona poseerlas; los otros aportan el músculo financiero necesario para conservarlas, mejorarlas y afrontar inversiones que difícilmente se harían buscando una rentabilidad inmediata. Una combinación que está permitiendo a muchas de estas grandes damas vivir una nueva época dorada.

Hotel de reyes

Exterior del Claridge's de Londresmaybourne.com

Es precisamente el caso de Claridge’s, el hotel más antiguo de la lista, nacido en Londres en 1812 como Mivart’s Hotel y desde hace más de dos siglos estrechamente ligado a la realeza británica y europea. De capital catarí, este verano su propiedad se ha reorganizado bajo el paraguas de Regis Maybourne, que mantiene el control del hotel, después de años de inversiones millonarias y de una profunda ampliación y renovación. Este octubre publica además su primera biografía oficial, Claridge’s: Queen of Hotels, Hotel of Kings, un libro que hará las delicias de los aficionados a estas historias.

El té de las 5 en el Claridge's de Londresmaybourne.com

Material no le falta. Allí se celebró una gran fiesta tras la boda de Carlos y Diana y en 1945 una habitación fue declarada temporalmente territorio yugoslavo para que pudiera nacer en ella el príncipe Alejandro de Yugoslavia. La serie de la BBC Inside Claridge’s abrió además las puertas a ese otro mundo menos visible, el de los huéspedes que regresan durante décadas: Jack y Norma Melchor (él había vendido su empresa de software a Hewlett-Packard) o Pepe Fanjul, que llegó a dejar allí ropa y pertenencias entre una estancia y la siguiente. Por su dirección pasó también el español Ramón Pajares. Todo ello detrás de su famosa puerta giratoria y sobre el inconfundible suelo de damero blanco y negro.

Cóctel solo para mujeres

Patio del hotel Raffles de Singapurraffles.com

A casi 11.000 kilómetros de Londres, otra gran dama comparte curiosamente el capital catarí, que también ha permitido acometer una profunda renovación. Abierto en 1887 por los hermanos Sarkies, Raffles Singapore conserva todavía buena parte de la iconografía de la gran hotelería colonial. Sus porteros sij, vestidos de blanco y con turbante, siguen siendo probablemente algunos de los empleados de hotel más fotografiados del mundo.

Cóctel Singapore Slingraffles.com

En el Long Bar sobrevive además una de las pocas licencias permitidas en la siempre pulcra y ordenada Singapur: tirar al suelo las cáscaras de los cacahuetes, una tradición heredada de los propietarios de plantaciones de caucho que frecuentaban el hotel a comienzos del siglo XX. Allí nació también en 1915 el Singapore Sling, aquel cóctel rosado ideado para que las mujeres pudieran beber alcohol discretamente en público. Más de un siglo después, incluso sin alojarse en el hotel, sigue imponiéndose el ritual: cacahuetes al suelo y un Sling en la mano.

Refugio de escritores

Lobby del Mandarin Oriental Bangkokmandarinoriental.com

La otra gran institución de la hotelería colonial asiática de la lista celebra este año su 150 aniversario. El Mandarin Oriental Bangkok abrió en 1876 como The Oriental, a orillas del Chao Phraya, y su historia quedó pronto ligada a los grandes viajeros y escritores. Joseph Conrad, Somerset Maugham, Noël Coward, Graham Greene o John le Carré pasaron por allí, y su célebre Authors’ Wing conserva todavía buena parte de aquel sabor colonial. Si en Raffles se impone el Singapore Sling, aquí el ritual es otro: un té en esta ala histórica, frente al jardín y muy cerca del río.

Bar Azul (Blaue Bar) del hotel Sacher de VienaAdrian Gaut / sacher.com

El otro hotel de la lista que cumple este año 150 años es el Sacher de Viena. En su caso, casi no hace falta explicar qué hay que pedir: lleva el nombre de una de las tartas más famosas del mundo. Pero entre Anna Sacher, sus puros, sus perros y la larga historia de la Sachertorte, el hotel daría para un capítulo aparte.

Pioneros del verano y el invierno

Hotel du Cap-Eden-Rocoetkerhotels.com

Dos hoteles centenarios de la lista fueron pioneros en algo que hoy nos parece completamente natural: veranear al sol y marcharse de vacaciones a la nieve. Y ambos atesoran historias para varios libros. El Hotel du Cap-Eden-Roc nació en 1870 por iniciativa del fundador de Le Figaro, que imaginó en Cap d’Antibes (Francia) un retiro para escritores. Medio siglo después, Gerald y Sara Murphy se empeñaron en pasar allí el verano, cuando la Riviera era todavía un destino invernal, y ayudaron a inaugurar toda una nueva temporada. Fitzgerald lo inmortalizaría como el Hôtel des Étrangers de Suave es la noche y después llegarían Hemingway, Picasso, los Windsor, los Kennedy y medio Hollywood. Hoy sigue siendo uno de los grandes escenarios de Cannes y sede de la célebre gala amfAR, la cita por excelencia del certamen de cine con más glamour.

Badrutt's Palace, en St. Moritz (Suiza)badruttspalace.com

En St. Moritz (Suiza), la familia Badrutt hizo justo lo contrario: convirtió la nieve y la montaña en vacaciones. Badrutt’s Palace, abierto en 1896, acabaría siendo el gran teatro social de aquel nuevo invierno alpino, por el que pasarían Coco Chanel, Chaplin, Hitchcock o Marlene Dietrich. Dos grandes damas ligadas al nacimiento de dos rituales viajeros que hoy damos por hechos y que, más de un siglo después, siguen atrayendo a grandes fortunas de todo el mundo, en el mar y en la nieve, con todo su pedigrí intacto y un nivel de servicio capaz de competir con los hoteles más espectaculares surgidos desde entonces.

Juego y glamour

Hôtel de Paris Monte-Carlomontecarlosbm-corporate.com

Una historia especialmente curiosa es la del Hôtel de Paris Monte-Carlo. Visto hoy, todo parece el escenario natural de un Principado de cuento, pero buena parte de ese glamour fue cuidadosamente construido. François Blanc, gran empresario del juego y verdadero artífice del Monte-Carlo moderno, llegó con la experiencia adquirida en los casinos alemanes y entendió que no bastaba con abrir una sala de juego: había que crear un destino entero a su alrededor. El Hôtel de Paris, inaugurado en 1864, fue una de las piezas fundamentales de aquella escenografía de hoteles, salones, restaurantes y vida social con la que puso Monte-Carlo en el mapa internacional. Su propia frase lo resumía bien: «Aquí debemos ofrecer sueños, placer y belleza».

Antes de convertirse en hotel, el edificio del Crillon albergó la Embajada de España y fue residencia del conde de Aranda, embajador de Carlos III en París

París, que la semana pasada acogió por primera vez la gala de The 50 Best Hotels, es además la ciudad con mayor número de grandes damas centenarias dentro del Top 50. Y eso sin contar otras leyendas de la hotelería parisina que, por razones no siempre fáciles de entender, han quedado fuera de una clasificación inevitablemente subjetiva. Entre las que sí están, quizá ninguna reúna tanta historia como el Hôtel de Crillon.

Vínculo con España

El parisino Hôtel de Crillon fue residencia del conde de Arandalartisien.com

El lujoso establecimiento funciona como hotel desde 1909, aunque el edificio es muy anterior. Hoy está gestionado por Rosewood y pertenece desde 2010 a un miembro de la familia real saudí. Su célebre Bar Les Ambassadeurs, uno de los más bellos de París, cobra además un curioso sentido a la luz de su pasado: antes de convertirse en hotel, el edificio albergó la Embajada de España y fue residencia del conde de Aranda, embajador de Carlos III en París. Pero no es el único vínculo con nuestro país. En uno de sus salones todavía puede leerse la famosa alusión al Brave Crillon. Uno de sus descendientes, Louis de Crillon, duque de Mahón, recuperó Menorca para la Corona española en 1782 e intentó después hacer lo mismo con Gibraltar, aunque allí, como es evidente, con bastante menos éxito.

Bar Les Ambassadeurs del Hôtel de Crillonlartisien.com

Su última gran reforma, financiada con capital saudí, lleva también en algunas de sus estancias más espectaculares la firma de Karl Lagerfeld, responsable de los Grands Appartements, una de las suites más impresionantes de París. Incluso dedicó una pequeña habitación a Choupette, su célebre gata. Precisamente en salones contiguos tuvo lugar la fiesta posterior a la ceremonia en la que se dieron a conocer los premiados. Con las puertas abiertas a la balconada sobre la Plaza de la Concordia, parecía difícil imaginar un escenario mejor para cerrar la noche.