Lago Pehoe en el Parque Nacional Torres del Paine (Patagonia)
Ni Argentina ni Brasil: este es el país de moda en Sudamérica al que hay que viajar ahora
Chile cerró 2025 con más de seis millones de visitantes internacionales, su mejor cifra desde 2017. Sus desiertos, viñedos, lagos, ciudades y glaciares se visitan mejor entre septiembre y febrero, su primavera y verano austral
Pocos destinos del mundo reúnen contrastes tan grandes como Chile. Un país con una geografía única que lo convierte en el más largo y angosto del planeta. Ocupa una franja al suroeste de América con una longitud aproximada de 4.270 kilómetros de norte a sur, medidos en línea recta desde su frontera septentrional con Perú hasta el Cabo de Hornos. En contraste, su territorio es sumamente estrecho: su ancho promedio de este a oeste es de apenas 177 kilómetros.
Chile no es un país barato ni pequeño en distancias, pero sí uno de los mejores viajes que puede hacerse hoy en Sudamérica
Esta singular extensión vertebrada por la cordillera de los Andes permite que en un extremo espere el desierto de Atacama, el lugar más árido y seco del planeta, y en el otro, los hielos y las montañas de la Patagonia. En 2025 Chile recibió seis millones de turistas extranjeros, un 15% más que el año anterior, una recuperación que confirma el creciente atractivo del país de Pedro de Valdivia e Inés de Suárez, de Neruda y de Gabriela Mistral. Hay que subrayar que Chile no es un país especialmente barato ni pequeño en distancias, pero sí uno de los mejores viajes que puede hacerse hoy en Sudamérica.
Santiago de Chile, la capital
Porque la temporada que ahora comienza es especialmente propicia. La primavera austral va de septiembre a noviembre y el verano, de diciembre a febrero. En Santiago de Chile, la capital, y el Valle Central son meses secos y agradables; en la Patagonia, el verano es la época más favorable para las rutas de montaña, aunque los precios suben y conviene reservar con meses de margen. Atacama, en cambio, funciona prácticamente todo el año.
Del desierto de Atacama a los vinos del Valle Central
Atardecer en un cañón del desierto de Atacama
San Pedro de Atacama es el oasis del norte, del desierto más árido del mundo, la puerta de entrada a las lagunas altiplánicas, los salares con flamencos, los géiseres y el Valle de la Luna. Al estar a gran altitud, la temperatura puede caer de forma brusca al anochecer, incluso en verano. Lo razonable es dedicarle cuatro noches y contratar las excursiones con operadores locales acreditados.
Turistas en el campo de géiseres El Tatio
A unos 80-90 kilómetros de San Pedro de Atacama se encuentra El Tatio (nombre que significa «el abuelo que llora»), un impresionante campo geotérmico de géiseres situado a 4.200 metros sobre el nivel del mar en la cordillera de los Andes. Ubicado dentro de la Región de Antofagasta, este campo alberga uno de los conjuntos de géiseres más altos del mundo.
Plaza de Armas de Santiago de Chile
Más al sur, la capital Santiago merece al menos dos días para conocer el centro histórico y su Plaza de Armas, el cerro de San Cristóbal y barrios como Lastarria o Bellavista. La ciudad alberga asimismo la Gran Torre Costanera, que con sus 300 metros es el rascacielos más alto de Sudamérica. Desde la capital se abren los valles vitivinícolas de Maipo, Casablanca y Colchagua, donde se pueden visitar bodegas y probar algunos de los vinos que han dado fama internacional al país.
Valparaíso, lagos y volcanes
Calle con encanto en Valparaíso
A poco más de una hora y media de Santiago, la ciudad costera de Valparaíso es una maravilla, con sus cerros cubiertos de casas de colores, escaleras, ascensores históricos y murales. Su casco histórico está reconocido por la Unesco, aunque conviene elegir bien las zonas de paseo y no llevar objetos de valor a la vista.
Araucarias con el volcán Llaima al fondo
Hacia el sur, La Araucanía y la Región de Los Lagos proponen otra Chile: bosques de araucarias, volcanes como el Llaima o el Villarrica, termas, lagos y ciudades como Pucón, Puerto Varas u Osorno. La Ruta de los Lagos y Volcanes suma más de 2.000 kilómetros por seis circuitos y admite recorridos en coche de varios días. Si hay tiempo, Chiloé, con sus iglesias de madera y paisajes marinos, es una excelente prolongación.
Torres del Paine y el extra de Rapa Nui
Parque Nacional Torres del Paine (Chile)
La imagen icono de la Patagonia chilena es el Parque Nacional Torres del Paine: con sus picos de granito, lagos turquesa, glaciares, guanacos y cóndores. Las rutas W y O son los circuitos de trekking más famosos de este Parque Nacional, requieren de varios días con reserva de refugios y atraen a senderistas de todo el mundo, pero también hay senderos y navegaciones para quien no busque una travesía tan exigente.
Moáis en la playa de Anakena de la Isla de Pascua
Y si hay tiempo para coger un avión y conocer una de las islas habitadas más remotas, misteriosas y aisladas del planeta, el destino es Rapa Nui, la Isla de Pascua, el gran extra de Chile. Sus moáis, el volcán Rano Kau y la playa de Anakena justifican el esfuerzo, pero obliga a añadir varios días y presupuesto: solo se llega en vuelo directo desde Santiago.
Desde Madrid hay vuelos sin escala a Santiago de Chile con Iberia y LATAM, de unas 13 horas y media de duración
Desde Madrid hay vuelos sin escala a Santiago de Chile con Iberia y LATAM, de unas 13 horas y media de duración. Iberia muestra actualmente tarifas de ida y vuelta desde 747 euros, según fechas y disponibilidad. Para un viaje de 12 a 14 días, combinando hoteles medios, vuelos interiores y excursiones, conviene calcular aproximadamente entre 2.500 y 3.500 euros por persona; Patagonia y Rapa Nui elevan notablemente esa cifra. Mejor elegir tres o cuatro zonas que intentar abarcarlo todo: Chile se disfruta mucho más cuando se viaja sin prisas.