Esquí acuático en el salvadoreño lago de Coatepeque
Ni Panamá ni Costa Rica, el pequeño país que se está convirtiendo en el destino de moda en Centroamérica
Sin masificaciones y con una sorprendente diversidad que abarca volcanes, cultura maya, legado español y playas del Pacífico, El Salvador se posiciona como la gran sorpresa turística de Centroamérica
El Salvador es el país más pequeño de Centroamérica, pero esa dimensión reducida juega a favor del viajero. Casi de una tacada se pueden visitar volcanes, lagos, yacimientos mayas, catedrales, cafetales de montaña y playas del Pacífico (no tiene costa con el mar Caribe) sin dedicar jornadas enteras a los desplazamientos. Una ventaja importante frente a otros destinos de la región y una de las razones de su creciente atractivo turístico.
Casi de una tacada en El Salvador se pueden visitar volcanes, lagos, yacimientos mayas, catedrales, cafetales de montaña y playas del Pacífico
El paisaje salvadoreño está marcado por su origen volcánico. Uno de sus lugares más conocidos es el lago de Coatepeque, formado en el cráter de un antiguo volcán y rodeado de laderas cubiertas de vegetación. En sus aguas se practican kayak, navegación y otros deportes acuáticos, mientras que los miradores de la carretera permiten contemplar el conjunto desde las alturas.
Volcanes y lagunas
Laguna en el cráter del volcán de Santa Ana
El Parque Nacional de los Volcanes reúne algunos de los grandes perfiles montañosos del país, entre ellos el volcán de Santa Ana o Ilamatepec, el más alto de El Salvador. La subida conduce hasta un cráter de paredes escarpadas ocupado por una laguna de tonos verdosos. En el mismo espacio protegido se encuentran el volcán de Izalco y el cerro Verde, conectados por rutas de senderismo.
«La Pompeya de América»
La Joya de Cerén es Patrimonio de la Humanidad
El pasado prehispánico aparece con especial claridad en Joya de Cerén, declarada Patrimonio Mundial por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). Una erupción del volcán Loma Caldera sepultó esta comunidad agrícola hace más de 1.400 años y conservó viviendas, almacenes, utensilios y cultivos. Por esa capacidad para mostrar la vida diaria de sus habitantes se la conoce como «la Pompeya de América».
Una erupción del volcán Loma Caldera sepultó a «la Pompeya de América» hace más de 1.400 años
El complejo arqueológico de Tazumal, en Chalchuapa, muestra otra cara del mundo maya. Su gran estructura escalonada y los restos ceremoniales ayudan a comprender la importancia que alcanzó este territorio dentro de las rutas comerciales de Mesoamérica.
La huella española y cristiana
Iglesia de Nuestra Señora de Candelaria en San Salvador
La huella española y cristiana en El Salvador se aprecia ya en el propio nombre del país, pero también en sus poblaciones históricas y en su arquitectura religiosa. Suchitoto, que albergó la primera capital en 1528, conserva calles empedradas, casas de teja y la iglesia de Santa Lucía, levantada en 1853 con rasgos de tradición colonial. Más antigua es la iglesia de Santa Cruz de Roma, en Panchimalco. Comenzó a construirse en 1543 por indígenas bajo la dirección de frailes españoles y no se terminó hasta 1730. Allí, las celebraciones católicas conviven todavía con tradiciones indígenas, como demuestra la Fiesta de las Flores y las Palmas.
Vista aérea de la catedral de la ciudad de Santa Ana
El legado colonial español en San Salvador es especialmente visible en la iglesia de Nuestra Señora de Candelaria, cuyos orígenes se remontan a 1816 y que está considerada la última iglesia construida en la capital durante la etapa colonial. También resulta curioso que la moderna iglesia de El Rosario ocupe el lugar donde se levantó la primera catedral de El Salvador.
Centro histórico de San Salvador con su Catedral Metropolitana
El Salvador es un país pequeño en superficie, pero no en patrimonio religioso. La Iglesia Católica se organiza en una archidiócesis y siete diócesis territoriales, cada una con su catedral. En la capital, la Catedral Metropolitana del Divino Salvador del Mundo domina el centro histórico y guarda en su cripta la tumba de san Óscar Arnulfo Romero, uno de los personajes fundamentales de la historia contemporánea del país. La ciudad de Santa Ana alberga una monumental catedral de estilo neogótico y bizantino, construida entre 1906 y 1913 frente al Teatro Nacional y el Ayuntamiento. Las restantes catedrales se encuentran en San Miguel, San Vicente, Sonsonate, Chalatenango, Zacatecoluca y Santiago de María.
Flores y café
Planta de café en El Salvador
Hacia el oeste, un plan es realizar la Ruta de las Flores, que enlaza localidades como Nahuizalco, Juayúa, Apaneca y Concepción de Ataco. El recorrido atraviesa cafetales, zonas de montaña y pueblos conocidos por sus mercados, talleres artesanos y casas de colores. Juayúa celebra los fines de semana una popular feria gastronómica, mientras que Ataco reúne murales, tiendas de artesanía y pequeñas fincas cafeteras.
Las playas del Pacífico
Playa en El Salvador
El litoral ha sido el principal responsable de la nueva visibilidad internacional de El Salvador. Playas como El Tunco, El Zonte o Punta Roca reciben surfistas durante buena parte del año y han acogido competiciones internacionales. Sus olas han dado lugar a la marca turística Surf City, utilizada para promocionar la costa y mejorar sus accesos.
Típica pupusa de El Salvador
Pero el Pacífico salvadoreño ofrece algo más que surf. Hay playas de arena volcánica, esteros, manglares y pueblos pesqueros donde probar pescado y marisco. En el interior, la gastronomía tiene como emblema las pupusas, tortillas gruesas de maíz o arroz rellenas tradicionalmente de queso, frijoles, chicharrón u otros ingredientes.
Desde España, recientemente la aerolínea colombiana Avianca ha reactivado sus vuelos directos entre Madrid y San Salvador, una conexión estacional que operará entre el 15 de junio y el 15 de septiembre con cuatro vuelos semanales que duran alrededor de once horas.