Carretera por el castañar de El Real de San Vicentesierradesanvicente.com/Alberto Erre

Ruta en coche por la sierra de San Vicente: pueblos con encanto, bosques, miradores y leyendas sobre Viriato

Al noroeste de la provincia de Toledo, junto al valle del Tiétar y la frontera de Ávila, la sierra de San Vicente reúne carreteras de montaña, pueblos pequeños, bosques y un castillo situado a 1.321 metros de altitud

La sierra de San Vicente desmiente la imagen más llana de Toledo. Cuenta la leyenda que Viriato, el «terror de los romanos» que pasó de humilde pastor a batallador caudillo lusitano acampaba con sus huestes en el llamado Monte de Venus que muchos sitúan en esta sierra toledana.

La ruta puede empezar en Castillo de Bayuela, continuar por Hinojosa de San Vicente y El Real de San Vicente, ascender al puerto del Piélago y terminar en Navamorcuende

Es esta una comarca de laderas, dehesas y bosques situada entre Talavera de la Reina y el valle del Tiétar, perfecta para una escapada en coche de un día (y para despistar a los romanos, diría también Viriato). La ruta puede empezar en Castillo de Bayuela, continuar por Hinojosa de San Vicente y El Real de San Vicente, ascender al puerto del Piélago y terminar en Navamorcuende o Almendral de la Cañada.

Pueblos serranos

Castillo de Bayuelaviajesporcastillalamancha.es

Castillo de Bayuela es una buena primera parada por su patrimonio vetón y medieval. En el casco urbano se conservan verracos de piedra (esculturas zoomorfas prerromanas) y la iglesia de San Andrés, mientras que el municipio alberga el Centro de Interpretación de la Naturaleza y Patrimonio Histórico de la Sierra de San Vicente. Conviene dedicar un rato a recorrer sus calles antes de internarse en la montaña.

Verracos de piedra en Castillo de Bayuelaviajesporcastillalamancha.es

La siguiente escala es Hinojosa de San Vicente, un pueblo de fuentes y casas serranas desde el que se gana altura hacia el cerro de San Vicente. En el punto más alto de la carretera que une El Real de San Vicente y Navamorcuende se puede dejar el coche para llegar a las ruinas del castillo de San Vicente. El paseo final exige unos 800 metros a pie: primero por pista empinada y después por sendero. Arriba esperan el vértice geodésico, restos de una fortaleza de origen islámico del siglo X y una panorámica abierta sobre la sierra y el valle del Tiétar.

El Real de San VicenteTurismo Castilla-La Mancha

El Real de San Vicente merece una parada para pasear por su caserío y tomar la carretera del Piélago, una de las más atractivas de la comarca. En este paraje se localizan las ruinas del antiguo convento del Piélago, ocultas entre la vegetación, y una zona de bosque donde robles, pinos y castaños dan al paisaje un carácter poco habitual en la provincia. Es el tramo más famoso de la carretera, camino hacia Navamorcuende, donde los árboles (castaños, robles y encinas) forman un túnel verde que envuelve la calzada, con zonas de descanso y el área recreativa ideal para parar. El otoño es el momento más vistoso, pero las castañas no son de libre recolección: pertenecen a propietarios y deben comprarse en los establecimientos de la zona.

Miradores naturales

Pico de San Vicente y ruinas del viejo castillejo medievalsierradesanvicente.com

Desde el puerto se puede hacer un desvío caminando hacia el pico de las Cruces, uno de los grandes miradores naturales de la sierra. Para quien prefiera una jornada menos exigente, basta con detenerse en los apartaderos y áreas recreativas del Piélago antes de continuar hacia Navamorcuende. Allí espera una iglesia renacentista declarada Bien de Interés Cultural y un buen cierre para comer antes de regresar.

Mirador en la ruta de la sierra de San Vicenteviajesporcastillalamancha.es

La comarca está recorrida por la llamada Senda de Viriato, un itinerario circular señalizado de más de 140 kilómetros que enlaza sus pueblos, rinde homenaje al batallador ibérico y permite ampliar la escapada a pie o en bicicleta. Para la ruta en coche conviene llevar calzado de montaña, porque el castillo y los mejores miradores requieren caminar, y conviene asimismo comprobar el estado de las carreteras tras episodios de lluvia o nieve.